Wimbledon ya tiene una candidata inesperada para quedarse con todos los flashes. Naomi Osaka, cuatro veces campeona de Grand Slam pero todavía en busca de consolidar su regreso a la élite tras la maternidad, protagonizó este domingo el gran golpe del torneo al eliminar a la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, y clasificarse a los cuartos de final del All England Club.
La japonesa, preclasificada número 14 y otra vez enfundada con un llamativo kimono al salir a la cancha, jugó uno de sus mejores partidos desde su regreso al circuito y frenó a la principal favorita al título, que llegaba con apenas un set perdido en todo el campeonato. Con un tenis agresivo desde el fondo de la cancha y una enorme efectividad con el servicio, Osaka se impuso por 6-2 y 7-6 (7-2) volvió a meterse entre las ocho mejores de Wimbledon y dio un paso más en un renacimiento deportivo que empezó a insinuarse hace algunos meses y que ahora encuentra su confirmación en el césped londinense.
La victoria adquiere todavía mayor dimensión por el contexto. Sabalenka era la máxima favorita luego de las tempranas eliminaciones de varias candidatas y buscaba conquistar por primera vez Wimbledon. Osaka, en cambio, nunca había conseguido trasladar al césped el dominio que construyó sobre cemento, superficie en la que ganó sus cuatro títulos de Grand Slam. Esta vez encontró la combinación justa entre potencia y paciencia para desarmar el juego de la bielorrusa.
Su premio será un duelo de cuartos de final frente a la checa Karolina Muchova, quien previamente había eliminado por 7-5, 5-7 y 6-3 a su compatriota Barbora Krejcikova, campeona de la edición 2024. Esa derrota aseguró además un dato que empieza a transformarse en tradición en el cuadro femenino: Wimbledon tendrá una campeona diferente por noveno año consecutivo. Desde que Serena Williams conquistó su séptimo título en 2016, ninguna jugadora logró repetir la corona.
En el cuadro masculino, mientras tanto, Novak Djokovic volvió a demostrar que incluso cuando no juega su mejor tenis encuentra la manera de avanzar. El serbio necesitó cuatro sets para derrotar al ruso Roman Safiullin (132° del ranking) por 7-6 (6), 6-3, 3-6 y 6-3 en un partido mucho más complejo de lo esperado.
El siete veces campeón del torneo llegó a estar 5-2 abajo en el primer parcial, salvó dos puntos de set y atravesó varios momentos de frustración. Incluso recibió una advertencia del juez de silla por un exabrupto en serbio y terminó abucheado por parte del público después de golpear una pelota fuera de la cancha tras perder el tercer set.
«Sobrevivir para prosperar. Así me siento», resumió Djokovic al analizar su primera semana en Londres. «Ojalá la parte de prosperar todavía esté por venir».
Más allá del sufrimiento, la victoria tuvo un enorme valor estadístico. Fue la 106ª de Djokovic en Wimbledon, una cifra que le permitió superar las 105 de Roger Federer y convertirse en el hombre con más triunfos en la historia del All England Club. Solo Martina Navratilova, con 120 victorias, permanece por delante si se considera ambos cuadros.
Además, el serbio alcanzó por 17ª vez los cuartos de final en Wimbledon -apenas una menos que el récord de Federer- y quedó a tres victorias de igualar al suizo con ocho títulos en la Catedral del tenis.
El próximo rival de Djokovic saldrá del duelo entre el canadiense Felix Auger-Aliassime y el español Alejandro Davidovich Fokina.
La jornada también dejó la clasificación de la estadounidense Jessica Pegula, cuarta preclasificada, quien remontó un set adverso para derrotar a su compatriota Iva Jovic por 4-6, 6-3 y 6-1 y seguir en carrera en un cuadro femenino que, una vez más, volvió a demostrar que en Wimbledon los pronósticos duran cada vez menos.









