En el debate de la Feria, Cabezón Cámara, Almada y Guerriero cuestionaron los discursos de odio

En el debate de la Feria, Cabezón Cámara, Almada y Guerriero cuestionaron los discursos de odio


En los 52 minutos que duró el debate inaugural entre las escritoras Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero, un formato nuevo para abrir la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en la celebración por sus cincuenta ediciones, con moderación de la periodista María O´’Donnell, entraron todos los vectores que sostienen el amor por la lectura y la pasión por escribir: la inspiración y el trabajo, las rutinas y la magia de lo impensado, los libros que atrapan y que sostienen y el uso del idioma. Y las críticas, porque ninguna de ellas es complaciente en lo absoluto.

Mientras las cuatro autoras se acomodaban sobre el escenario de la enorme carpa que ocupa la pista central de La Rural, también en los asientos de la platea se sucedieron movimientos: decenas de personas que habían llegado para acompañar al secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, durante su discurso y para campear los abucheos e insultos, se esfumaron en minutos cuando ese segmento de la inauguración terminó. “Nos quedamos los que de verdad apreciamos los libros”, dijo una chica sentada en la mitad de la sala.

De manera que, mientras los últimos se acomodaban en los (muchos) espacios despejados, Cabezón Cámara mostró su camisa: «No sé si pueden leerlo a la distancia, pero dice El agua vale más que todo». Y a continuación, mientras exhibía la prenda en señal de protesta por la modificación de la Ley de Glaciares que impulsó el Gobierno Nacional, leyó un poema que pone en valor el cuidado de ese recurso natural.

Fue en ese momento que decenas de personas levantaron carteles que exhibían una ilustración de Maitena con un mensaje de rechazo a la ley aprobada en el Congreso.

No hay helados ni flores

“Sin agua no hay vino, no hay helados, no hay flores que florezcan ni patitos. Sin agua no hay colores, no hay vacaciones, no hay frutillas para el postre ni pelopinchos. Sin agua no hay trabajo, no hay mundiales, no hay cultivos, no hay fiestas para bailar ni Papá Noel”, leyó la autora de Las niñas del naranjel e invitó al público a movilizarse el sábado a las 17:30 en una marcha de antorcha “para defender el agua y la vida”. Así empezó el intercambio.

Entrevistadas por O´Donnell sobre el boom de escritoras latinoamericanas, Leila Guerriero, autora de La llamada, cuya traducción al italiano es finalista del Premio Strega, uno de los más importantes de Europa, dijo con claridad: “Estoy en contra de la idea de que se nos englobe como mujeres que hacen literatura de mujeres. Estoy en contra de que las mujeres escribamos escritura femenina”.

La periodista contó que, en ocasiones, ella era una de las pocas mujeres invitadas a ciertas ferias o encuentros. «Es un gueto: nos ponen en una mesa con puras mujeres para hablar de literatura femenina, cuando tal cosa no existe. Pero sí hay más mujeres en la industria editorial, y es positivo», señaló.

Y subrayó: «Que seamos concebidas como mujeres que escriben es poner una etiqueta, achatar la cuestión o meterla en un frasquito».

Preguntadas sobre el vínculo entre la lectura y la educación, Selva Almada, que está presentando su nueva novela Una casa sola, dijo algo que ha explicado muchas veces: “La lectura es un derecho, pero la educación está desmantelada».

La autora, que además es librera y tallerista, agregó. «Estamos en un tiempo en que la escuela pública está desmantelada, los sueldos de los docentes son miserables y todo eso vulnera el derecho a la lectura de niñas y niños».

Cabezón Cámara coincidió con ella y sumó: “Si los salarios de los argentinos son tan bajos, los libros resultan caros. ¿Cómo podríamos defender las librerías más que comprando libros o encontrándonos en las librerías? Es precioso, pero si los salarios promedio de los argentinos son de 800 mil pesos, entonces los libros resultan caros«.

 Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero en el debate inaugural de la Feria del Libro. Foto: Martín Bonetto.

Por eso, propuso: «Elevar los salarios de los argentinos sería una buena idea», ante el aplauso del público.

Las tres también coincidieron sobre el placer de la escritura: “Yo creo que todos deberían escribir. Es muy gozoso”, compartió Leila Guerriero. Y Cabezón Cámara contó: “A mí en la lectura me salvó la vida. Yo creo que que el hecho de leer es tan bueno, te hace tan bien, te abre tanto la cabeza y te ayuda a pensar que siempre hay alternativa”.

La autora de La virgen cabeza agregó; “No hay un solo mundo, no hay un universo. Hay muchos mundos y (con la lectura) se pueden construir esos mundos, porque se pueden pensar, porque se pueden imaginar, se pueden escribir, pintar, filmar, etcétera. Es algo a lo que todo ser humano tiene que tener acceso. Y me parece que eso es urgente”.

O´Donnell también las consultó sobre el uso violento del idioma y los discursos de odio, que se alimentan desde el poder. «Replicar esos discursos desde el poder es una irresponsabilidad gigantesca», sentenció Leila Guerriero y consideró que «la sociedad está intoxicada por la degradación y el peligro».

Violencia en las escuelas

Y la cronista vinculó esa tendencia con los casos de violencia en las escuelas: «Veamos lo que sucede en los colegios, pero no es algo que venga desde dentro de los colegios… no sucede en Saturno ni en una atmósfera controlada. Eso viene de una sociedad que está intoxicada con arrebato, la hostilidad, el griterío y el desprecio. Pero ese discurso de agresividad es un hongo venenoso, y promover esos discursos desde el poder me parece una irresponsabilidad gigantesca», apuntó.

 Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero en el debate inaugural de la Feria del Libro. Foto: Martín Bonetto.

En esa línea, también Selva Almada se mostró crítica: «Si desde el poder se es tan descuidado con el lenguaje, con ese desprecio y esa oscuridad, entonces todo el resto de la sociedad se siente habilitado para hablar con ese desprecio«.

Para Cabezón Cámara, si este tiempo tuviera que parecerse a un género literario, ella lo denominaría “necrogrotesco«, dijo: «¿Qué voy a pensar? Lo que sucede en nuestro país es necrogrotesco, de un nivel… ¿Qué le vas a contestar a alguien que habla de niños violados y de mandriles? No se puede ir por ese carril. El uso de la palabra en el ámbito público debería ser más delicado y preciso«, concuyó.

star111 login

betturkey giris

https://vsetut.uz

lottostar

https://slotcoinvolcano.com

lottostar

super hot slot

hollywoodbets mobile

pusulabet giris

yesplay bet login

limitless casino

betturkey guncel giris

playcity app

sun of egypt 4

moonwin

aviamasters

jeetwin

winnerz

lukki

croco casino

playuzu casino

spinrise

discord boost shop

fairplay

betsson

boocasino

strendus casino

sun of egypt 2 casino

gbets login

playwise365

amon casino

betmaster mx

verde casino

winexch

prizmabet

solar queen

quatro casino login

springbok