Desobedecieron la consigna. Con elegancia, lucidez, argumentos sólidos y autocrítica, los escritores y cronistas argentinos Martín Caparrós y Leila Guerriero, el mexicano Jorge Volpi y el colombiano Juan Gabriel Vásquez replantearon la temática del panel en el que fueron invitados a conversar este 1º de mayo en Madrid.
Convocados por el diario El País, en cuyas páginas suelen escribir, la propuesta era debatir sobre “El desorden en América Latina” como parte de los festejos por los 50 años que cumple el periódico español. Los panelistas, conocedores profundos de la cotidianidad despareja en la que conviven sus compatriotas, interpelaron la mirada prefabricada con la que se suele rozar a Latinoamérica desde la otra orilla del océano Atlántico.
“No creo que América Latina sea un lugar particularmente desordenado -arrancó Caparrós-. Hay mucho más desórdenes en Europa que en la América Latina. Y siempre lo hubo.” Caparrós criticó “el viejo vicio español de pensar que nuestra cultura se divide en dos unidades: por un lado, España y por otro lado, América Latina”. Y enumeró: “Por un lado 45 millones de personas, por otro lado 500 millones; un Cervantes para uno, un Cervantes para el otro… Hasta que España no empiece a relacionarse con países y no con conjuntos imaginarios que existen en las divisiones de su Cancillería, esto no va a funcionar”.
Apenas se inició el debate, la periodista de El País que moderaba la charla, Carmen Morán, había subrayado que, desde su nacimiento, el diario español “tiene una vocación latinoamericana inequívoca”.
Los escritores y periodistas Juan José Millás y Leila Guerriero participaron en el panel «La realidad en disputa» en la primera jornada del festival por los 50 años de El País. Foto: Cézaro De Luca“Tenemos en la zona más de 80 periodistas trabajando, que nos cuentan cada día el devenir de esa región políticamente convulsa, una región atravesada por varias espadas: la pobreza, la corrupción, la violencia”, enumeró Morán. “Somos un periódico que tiene seis ediciones en América”, había comentado el día anterior en un desayuno en el que participó Clarín, el director de El País, Jan Martínez Ahrens.
¿Existe América Latina?
El mexicano Volpi, que en Madrid dirige, además, el Centro Cultural Conde Duque, lanzó una pregunta retórica: “Me pregunto si existe América Latina o qué significa decir América Latina o Hispanoamérica. Ningún escritor se enfrente a América Latina como si fuera un todo -insistió-. Las distancias entre nuestros países en términos políticos, culturales, económicos, siguen siendo enormes”. Halló, sin embargo, un triste denominador común. “Sí, somos una de las regiones más desiguales del planeta. Eso no ha cambiado desde las independencias hasta nuestros días”.
Martín Caparrós, Jorge Volpi, Juan Gabriel Vásquez y Leila Guerriero debatieron en Madrid sobre el «desorden» de América Latina. Foto: Cézaro De Luca“Y esa desigualdad no es sólo económica sino frente al acceso a la justicia”, señaló el escritor y ensayista mexicano. “La justicia existe sólo mientras está ligada al poder político o económico -lamentó-. La riqueza es la que garantiza el acceso a la justicia. En el caso mexicano, la justicia penal, resuelve sólo el 0,4 por ciento de los delitos que se denuncian.”
Juan Gabriel Vásquez postuló que la idea de América Latina como una unidad podría decantarse de la incuestionable presencia de vasos comunicantes en la historia latinoamericana. “Uno de esos vasos comunicantes es la presencia de Estados Unidos en la región”, dijo Vásquez.
“Y esa geopolítica estable tuvo una ruptura fundamental en enero de esta año con la agresión a Venezuela”, apuntó sobre la irrupción estadounidense en Caracas y el polémico traslado del por entonces presidente Nicolás Maduro a Nueva York para ser juzgado. “Rompió un paradigma -subrayó el autor colombiano-. Nos regresó a ciertos momentos como el Panamá del 89, cuando Estados Unidos llevó a cabo una invasión con los mismos objetivos de un cambio de régimen de manera nominal.”
Herederos de la Guerra Fría
El diagnóstico de Vásquez es el de un regreso de América Latina “a un estado de la mente que creíamos superado y que es el de la Guerra Fría”. “Hoy en día, los regímenes latinoamericanos, con pocas excepciones, se dividen entre los herederos de una mentalidad revolucionaria, de corte socialista, y los regímenes dictatoriales de derecha, los fascismos militares de las dictaduras argentina y chilena, también la brasileña del 64. La política actual está dividida entre los herederos de los dos”, postuló.
Los lectores de El País recorren «Momentos», la muestra fotográfica que repasa los 50 años de vida del diario El País. Foto: Cézaro De Luca“Un fenómeno tremendamente preocupante es esa nueva extrema derecha, que encarnan (Javier) Milei, (el ex mandatario brasileño Jair) Bolsonaro, (el presidente chileno José Antonio) Kast, y que hacen esfuerzos retóricos, prácticos y políticos por lavarle la cara a los pasados militares, como Milei y su vicepresidenta.”
Simplificar el relato
Leila Guerriero admitió que hablar de América Latina como región “simplifica el relato”, aunque reconoció que también se suele replicar esa mirada abarcadora de realidades diversas: “Decimos Africa, aunque Mozambique es un país distinto a Tanzania”, citó como ejemplo.
Un retrato de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat durante una gira integra «Momentos», la muestra fotográfica que recorre los 50 años de El País. Foto: Cézaro De LucaGuerriero criticó “la mirada folclórica que hay sobre nuestra región” y destacó avances en derechos que se anticiparon en Latinoamérica como el matrimonio igualitario o la labor del Equipo Argentino de Antropología Forense en los años posteriores a la dictadura.
La privatización de la violencia
Martín Caparrós fundamentó su desacuerdo con tildar a América Latina de “desordenada” en algunas cifras: “Si uno cuenta las víctimas de las violencias públicas en el mundo, en el siglo XX, en Europa hubo unos 100 millones de muertos, entre las guerras, hambre, genocidios, represiones policiales. En Asia, entre 70 y 80 millones. En Africa, unos 15 millones y en América, en todo el siglo XX, la violencia pública mató a menos de 2 millones de personas”.
Subrayó, sin embargo, que a partir de los años 80, la violencia “se privatizó” en la región. “Consistió en que tres o cuatro grupos empresariales, que querían dedicarse a la extracción y exportación de materia prima, que era disputada, tuvieron que armar ejércitos propios para defender su negocio”, señaló Caparrós.
“Los narcos que armaron carteles son eso: exportadores de materia prima que necesitan armar un ejército privado para defender su negocio. Ahí sí hay una violencia privada, privativa, que surgió durante la gran ola privatizadora en el mundo”, agregó.
La tertulia del Gijón
Desde este viernes y durante todo este primer fin de semana de mayo, El País celebra sus 50 años con un festival de encuentros, debates y conciertos abiertos a sus lectores. La sede es Matadero Madrid, aquellos antiguos galpones de matarifes y ganado que hoy son delicioso escenario de la cultura contemporánea.
Como parte de los festejos, El País recreó este sábado una mesa de bar icónica para las letras españolas. La del Café Gijón, sobre el Paseo de Recoletos 21, donde Benito Pérez Galdós se sentaba frente al reloj. El Gijón fue, desde 1888, cómplice de las tertulias más picantes de la intelectualidad de su tiempo.
Escritores, cantantes, actores, directores y periodistas recrearon para el público la mítica tertulia del Café Gijón. Participaron Manuel Vicent (de espaldas a la derecha), Joan Manuel Serrat (der.), Leonor Watling (1ra. der.), Víctor Manuel, Ana Belén, David Trueba y Juan Cruz, entre otros. Foto: Cézaro De LucaRamón María del Valle-Inclán, Federico García Lorca y Pío Baroja, entre otros notables de las letras y el pensamiento español, pasaron por aquel Gijón que este sábado tuvo su homenaje en la mesa de café que moderó el escritor y periodista Juan Cruz.
Lo acompañaban el escritor Manuel Vicent, un veterano frecuentador de las históricas tertulias del Gijón, junto al cantautor catalán Joan Manuel Serrat, a la dupla musical que integran Ana Belén y Víctor Manuel, al director de cine David Trueba y a la actriz Leonor Watling, entre otros.
Y luego de repasar un anecdotario memorable, los integrantes de la tertulia recorrieron la muestra fotográfica Momentos: un repaso por los 50 años de El País en imágenes.
Un chimento: Al pasar frente a un retrato suyo con Joaquín Sabina -tomado mientras compartían la gira No hay dos sin tres, de 2019 y 2020-, Serrat prefirió no posar junto a la foto, tal como se lo pedían. “No, en ésta no voy a estar”, le dijo al fotógrafo de El País.










