De nuevo, Enrique de Inglaterra protagoniza este lunes titulares. Muchos aún tienen que ver con su inminente mudanza al Reino Unido después de seis años de autoexilio en California con su mujer y sus dos hijos. Aún está por ver dónde vivirán, cómo se ganarán la vida —si, por ejemplo, se confirma el regreso de Meghan Markle a su faceta como actriz con un papel en la serie The Gentlemen, de la que hoy Netflix ha confirmado la tercera temporada—, quién pagará su seguridad o cuándo se producirá —si es que ocurre— el reencuentro público con su hermano, el príncipe de Gales. Pero entre todas esas historias, este lunes protagoniza una noticia que tiene que ver con su la faceta solidaria y su trabajo en África.
Enrique de Inglaterra ha abandonado su puesto en el consejo de administración de African Parks, según ha informado la controvertida ONG dedicada a la conservación de la fauna en el continente africano. “El duque sigue profundamente comprometido con esta causa y continúa siendo un firme defensor del trabajo de African Parks”, señala en un comunicado la ONG, cuya imagen se ha visto afectada recientemente por varios escándalos. El Gobierno de Chad puso fin en agosto de 2025 a su colaboración con la organización al acusarla de no haber frenado la caza furtiva en sus parques naturales. Meses antes, African Parks también reconoció que empleados de un parque gestionado en la República del Congo habían abusado de miembros de comunidades locales. La organización benéfica afirmó en 2025 que había mejorado sus procesos de protección tanto en el parque nacional Odzala-Kokoua, en Congo, como a nivel institucional, según recoge la BBC.
“A lo largo de estos años, el duque ha contribuido a llamar la atención a nivel mundial sobre la urgente necesidad de proteger la biodiversidad en beneficio tanto de las personas como de la fauna, y ha desempeñado un papel importante en la promoción de la filantropía destinada a la conservación en África”, destacó la ONG en su nota, publicada la semana pasada, al anunciar una “renovación de la gobernanza de su junta directiva” que implicaba la marcha del duque de Sussex. La organización recuerda, asimismo, que el príncipe fue miembro del consejo de administración desde 2023 y que ocupó el cargo de presidente entre 2017 y 2023, aunque su relación se remonta a 2016, cuando apoyó en Malaui “una de las mayores operaciones de traslado de elefantes de la historia”.
Por su parte, un portavoz de los duques de Sussex ha asegurado que el príncipe “está orgulloso” de los 10 años que ha colaborado con African Parks y que “apoya plenamente el actual fortalecimiento de su junta directiva”. “Su compromiso con la conservación en África continúa, y sigue siendo un defensor de la misión de African Parks”, ha añadido sobre esta ONG que gestiona alrededor de 20 parques nacionales y áreas protegidas en 12 países. Su cargo oficial en la organización finalizará en la reunión de la junta directiva del próximo 30 de septiembre.
No obstante, la noticia supone un nuevo golpe a la reputación filantrópica de Enrique de Inglaterra, pues deja su último cargo formal en una organización benéfica africana. En marzo del año pasado ya abandonó Sentebale, la ONG que fundó en 2006 junto al príncipe Seeiso de Lesoto para ayudar a niños huérfanos y jóvenes afectados por el sida en Lesoto y Botsuana. Entonces, dejó su cargo de patrón de Sentebale junto con otros miembros de la junta tras un enfrentamiento con la presidenta, Sophie Chandauka, en medio de tensiones internas sobre la gestión de la entidad. Chandauka llegó a calificar su dimisión como una forma de “acoso e intimidación a gran escala”. La llamada Comisión de Organizaciones Benéficas británica empezó una investigación a raíz del enfrentamiento público entre ambas partes, y, según las conclusiones que dio a conocer hace un año, no vio pruebas de “acoso o intimidación generalizados o sistémicos, incluida la misoginia”.
África siempre ha desempeñado un papel fundamental en la vida pública y privada de Enrique. Durante su año sabático en 2004, trabajó en un orfanato de Lesoto para niños que habían perdido a sus padres por el sida —una de las causas más importantes para su madre, Diana de Gales—, una experiencia que lo llevó a fundar Sentebale dos años después. En 2016, apenas unos meses después de comenzar su relación con Meghan, la llevó al delta del Okavango en Botsuana en su tercera cita, donde acamparon a orillas de un río.










