España está más cerca que nunca de convertirse en la sede del mayor telescopio del hemisferio norte de la Tierra, que se ubicaría en la isla Canaria de La Palma en lugar de en Hawaii, en Estados Unidos. La construcción de este magaproyecto científico lleva años paralizada por el rechazo de la población local de la isla estadounidense. Desde la llegada de Trump al poder, el proyecto ha sufrido, además, recortes presupuestarios que lo han tocado de muerte. España quiere aprovechar la situación para convencer al consorcio que promueve el proyecto, formado por Japón, India, Canadá y dos importantes universidades estadounidenses, y está ultimando una “oferta de Estado” histórica de 1.000 millones de euros si finalmente el telescopio se queda en Canarias. El único pero es el tiempo: esta propuesta caduca en septiembre.









