En el programa “QR!”, emitido por +perfil, la secretaria general de CTERA, Sonia Alesso, analizó el tenso escenario que atraviesa el sistema educativo tras el masivo paro nacional docentey lanzó una dura advertencia contra la gestión libertaria. Durante la entrevista con el conductor Pablo Caruso, la dirigente sindical aseguró que el ahogo financiero impuesto por el Gobierno llevó al sector a tener “el nivel más bajo de salario de los últimos 30 años”, alertando que la crisis actual superó con creces los peores momentos de la década del 90.
Las declaraciones de la referente gremial se enmarcaron en una jornada de altísima conflictividad. Este lunes, coincidiendo con el reinicio del ciclo lectivo tras el receso invernal en distritos clave como la Ciudad de Buenos Aires, el territorio bonaerense, Chaco y Santiago del Estero, el principal sindicato de maestros paralizó las aulas de todo el país. La huelga operó como una respuesta directa a la constante negativa de la Casa Rosada para convocar a la mesa paritaria nacional, una instancia de diálogo que la administración de Javier Milei decidió clausurar.
Sin embargo, la titular de CTERA dejó en claro que la disputa excede ampliamente la cuestión salarial. Alesso detalló que la motosierra oficial desató un ajuste sin precedentes sobre la estructura escolar, paralizando obras y congelando fondos vitales para el funcionamiento diario. En ese sentido, denunció que las pocas partidas que sobrevivieron en el presupuesto oficial muestran niveles de subejecución escandalosos, con recortes que oscilan entre el 54% y el 90%. «Milei no construyó una sola escuela», sentenció la dirigente.
El impacto de este ajuste fiscal golpea de lleno a los alumnos más vulnerables. De acuerdo al diagnóstico de la líder sindical, las becas estudiantiles para secundarios, terciarios y universitarios sufrieron una poda superior al 90%, quitándole a miles de jóvenes la posibilidad de pagarse un boleto de colectivo o comprar los apuntes básicos para cursar. A esto le sumó la destrucción de los programas de formación docente y el fin de políticas de inclusión tecnológica, dejando el terreno liberado para que los gigantes de Silicon Valley monopolicen el negocio y el debate sobre la inteligencia artificial en las aulas.

Para la sindicalista, este vaciamiento sistemático esconde un objetivo ideológico mucho más profundo: la mercantilización definitiva del sistema. Alesso apuntó los cañones contra el proyecto de reforma de libertad educativa, una iniciativa que, según advirtió, busca desligar al Estado Nacional de su obligación de garantizar la enseñanza, trasladando esa carga a las familias y abriendo la puerta para que grandes corporaciones internacionales desembarquen en el país para lucrar comprando escuelas por tramos.
La postura confrontativa del oficialismo terminó funcionando como un búmeran. La secretaria general reveló que las amenazas oficiales recibidas en los días previos a la huelga no hicieron más que potenciar el enojo de los trabajadores. Según su visión, el conflicto podría haberse evitado fácilmente si las autoridades hubieran apostado por una reunión conciliatoria antes de que los gremios se vieran forzados a enviar cartas documento e iniciar acciones internacionales para defender sus derechos.
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El factor Pettovello y una huelga contundente
El pulso en las calles y en los colegios demostró la magnitud del malestar. Mientras CTERA movilizaba a miles de maestros, el Ministerio de Capital Humano intentó desactivar la protesta. La cartera que conduce Sandra Pettovello desplegó a sus agencias territoriales para fiscalizar la asistencia en los establecimientos y agitó el fantasma de las sanciones para aquellos docentes que no garantizaran un esquema de servicio mínimo.
A pesar de la presión oficial y las advertencias de descuentos sobre los ya castigados sueldos, el sindicato celebró el resultado de la convocatoria. Al caer la tarde, la cúpula gremial emitió un comunicado donde confirmó que el paro registró un altísimo acatamiento a nivel federal. La postal de las aulas vacías y las nutridas columnas marchando en las capitales provinciales funcionaron como un termómetro del profundo descontento que atraviesa a la docencia.
El choque de trenes entre los educadores y el gobierno libertario parece estar lejos de encontrar una solución a corto plazo, y las heridas del pasado vuelven a hacerse presentes en el discurso sindical. Como un oscuro presagio de lo que puede venir si no se revierte el rumbo político y económico, Alesso resumió el actual panorama trazando un paralelismo ineludible: «Esto no es nuevo, no inventaron nada. Esto que está pasando es un dejavú terrible que algunos ya hemos visto en otros momentos».
TC









