Fabio Alberti: “No todos nos reímos de lo mismo”

Fabio Alberti: “No todos nos reímos de lo mismo”


Vive en Uruguay, en la zona de Mataojo. “Se llama así por el arbusto que, cuando se prende fuego, larga un humo tan denso y picante que te mata los ojos. Estoy en la sierra, a 30 kilómetros del mar, de la playa de Solanas, y a 40 minutos de Punta del Este”, dice Alberti mientras muestra su jardín florido con la cámara del teléfono. Hacemos esta entrevista mediados por la tecnología, que resiste a pesar de alguna interferencia. Cuando le digo que estoy en el barrio de Caballito, recuerda al Club Italiano, donde su padre jugaba a la paleta y de chico se quedaba a dormir en Medrano 10, la casa de su abuela, porque él vivía en Martínez, zona Norte. Es de los que hizo la colimba en el Ejército, entre Campo de Mayo, Palermo y Boulogne. “Un año perdido”, dice. Aunque se anotó en la Facultad, en Administración de Empresas para tener la excusa de no ir todos los días. “Pero nunca fui, todo mentira”, agrega risueño. Con humor sagaz y mente veloz, uno de sus logrados distintivos es la creación de palabras, desopilantes neologismos que incorpora a sus shows y quizá a su vida cotidiana. Por eso cuenta en serio y en solfa, que “desde el domingo 12 de abril, en las misas de las 22, el Teatro Picadero abre sus puertas para una revelación que cambiará vuestra fe, vuestra digestión y posiblemente vuestros triglicéridos… Embuídos en la palabra de nuestro mártir, conoceremos su vida, su obra y su santa apocalipsis”, dice ya poniéndolo en boca del personaje de Peperino Pomoro, invitando al público para asistir a su nuevo espectáculo “La Apocalipsis Existe”. Fabio Alberti, actor y conductor radial, ganó fama por su actuación en los programas televisivos cómicos “Cha Cha Cha” y “Todo por dos pesos” y, en especial, por sus personajes del sacerdote que ahora lleva al teatro, y el de Coti Nosiglia en el programa ficticio “Boluda Total”. 

Noticias: ¿Por qué Pomoro es una figura celebrada por al menos tres generaciones?

Fabio Alberti: Me di cuenta ahora, haciendo “Cha Cha Cha”, que son tres generaciones las que van al teatro o te ven por Youtube. Tenés al tipo de mi edad, al hijo de 35 y a su hijo de 10. Y si el abuelo está vivo, con sus 80, hay que incluirlo y entonces son cuatro las generaciones. Creo que es porque se transformó en un clásico y los clásicos son eternos. Son los temas universales, el amor, la muerte, la religión… los que perviven.

Noticias: Delirio, absurdo y sátira religiosa son ingredientes del personaje. ¿Cómo y cuándo lo compuso? 

Alberti: Yo tengo una educación católica, aunque no fui a un colegio de curas. Hace 30 años siempre había un cura católico que cerraba la transmisión, después venían las rayas de colores y hasta las 10 de la mañana no volvía la tele. En ese momento, el cierre en Canal 9 lo hacía un cura que se llamaba ¡Pizaiello o Pizzahielo! Yo hacía zapping y lo miraba. El tipo metía muchos furcios, deletreaba y a mí me causaba mucha gracia. A partir de ahí, armé el personaje del cura que habla y no dice nada… si la gente se queda por 2 o 3 minutos escuchándolo y se pregunta qué dijo y se responde, nada, el objetivo está cumplido. 

Noticias: ¿Cómo es la puesta del show del Picadero que propone una celebración del absurdo en su estado puro?

Alberti: Es un espectáculo en el que interpreto 5 personajes. Todos tienen que ver con la religión y con Pomoro. Tengo un niño cantor que canta en latín trucho, un ángel que anuncia – un Ángel de Brito-, está Rolo Biondo que hace de monaguillo y algo más; una especie de pastor, el Sorobongo, líder Supremo Maryland de la iglesia Peperianal y María Magdalena Ruiz Guiñazú, una prostituta. Hay pantallas con videos divertidos…Nos fue tan bien con los 14 meses de “Cha cha chá” que vamos a aprovechar la volada. Giuliano Bacchi, el productor, me lo propuso y allá vamos. Pomoro fue ese personaje de “Cha Cha Chá” que podía aspirar al show propio…Tenemos un IG, PeperinopomoroOK, donde vamos difundiendo algunas cositas… todo para convocar a los queridos fieles congregoridianos al Picadero.

Noticias: Dicen los que adoran las definiciones que “el humor es el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, poniendo foco en el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas”. Ese lado no es el mismo para todos. ¿De dónde viene su estilo para hacer humor?

Alberti: Escucho la definición y no es errada. Lo que yo hago encaja en eso, pero no analizo nada cuando hago humor. Yo voy por hacer reír. No quiero bajar línea. Me tiene que resultar gracioso a mí lo que estoy diciendo. ¿Y de dónde surge? De la lectura y las palabras. Mi humor es más de eso que de la cosa física, aunque a veces haya metido el cuerpo. Leo y he leído mucho. Siempre tuve la fantasía de haberle robado el nombre de Peperino Pomoro a Alejandra Pizarnik (risas). ¡Para mí que leí ese nombre en una poesía de Pizarnik! (más risas). ¡Debo haber soñado que le robaba a Pizarnik!

Noticias: Hay diferentes tipos de humor. Umberto Eco, el filósofo italiano, decía que lo trágico y lo dramático son universales, pero lo cómico, no. No todos nos reímos de las mismas cosas. ¿Le parece? 

Alberti: Puede ser que la tragedia sea más universal. Si atropellan a un perro, nadie se va a reír, todos llorarán… En cambio, el humor y, más hoy, tiene más límites, pruritos; lo que antes era gracioso dejó de serlo. No todos nos reímos de lo mismo y hay diferentes contextos. Pero bueno, creo que no puede haber un tema tabú del que no me puedo reír. Soy un tarado que se está riendo de algo que no le causa gracia a nadie, lo seré… Y la gente tiene derecho a cancelarlo, nadie me mirará ni compartirá mi mirada. Es buenísimo que haya diferentes miradas del humor, eso lo enriquece.

Noticias: “No me gusta el humor negro”. “Olmedo nunca me hizo reír” “Con Chaplin me sigo riendo”. Para que el humor prenda y tenga su público, ¿de qué depende? ¿Del contexto, del humorista, del observador, de la ideología imperante?

Alberti: De muchos factores, de todos esos y quizá más. Yo nunca tuve la intención de ofender a nadie con mi humor. No es que me cuido, pero mis personajes son bastante “naives”.

Noticias: ¿Con quién estudió actuación?

Alberti: Con Ricardo Bartís, Pompeyo Audivert y Alejandro Urdapilleta, los mejores maestros…

     En pareja con Leila, platense, tiene dos hijos, Ciro (28) y Teo (25) de un matrimonio anterior. Hijo de un médico, Jorge (93) y de una mamá ama de casa, Chichita (90) – ambos viven- Alberti cursó sus estudios en el colegio San Juan El Precursor de San Isidro y comenzó a trabajar en televisión como parte del elenco de Tato Bores, haciendo bolos; en esa época conoció a Alfredo Casero en una discoteca llamada Bajo Tierra, en el microcentro porteño.

Noticias: ¿Qué hubo entre usted y Casero para que se pusieran a trabajar juntos? ¿Qué corriente eléctrica los conectó? 

Alberti: Pegamos onda arriba del escenario cuando nos pusimos a improvisar. Ese fue nuestro primer contacto, sin habernos hablado nunca antes en la vida. Como a los 15 días nos volvimos a encontrar y ahí sí charlamos. Yo tenía una obra escrita y decidimos trabajarla juntos. Al poco tiempo surgió el casting para hacer “De la cabeza”, fuimos y quedamos. Trabajamos juntos un montón, aunque por momentos cada uno lo hizo con independencia. Algo debe haber entre Alfredo y yo, que es con la persona con la que empecé en la tele y con la que sigo teniendo contacto.

Noticias: Y con Diego Capusotto, ¿cómo fue el encuentro? 

Alberti: Con Alfredo llevamos a Diego a “Cha Cha Chá”, después hicimos “Todo por 2 pesos” y cuatro años de teatro. Terminamos y cada uno siguió su camino. Pero todo bien.

Noticias: ¿Por qué se terminan los programas? ¿Es el rating solamente o se ponen viejos?

Alberti: ¡Preguntale a los productores! Pero es como preguntarse por qué se terminan los matrimonios… Supongo que son ciclos, hay mucha exigencia, es mucho trabajo… Se agotan los personajes, los actores y el público. Acá en Uruguay tengo un restaurante a puertas cerradas y allá en Buenos Aires tuve un puesto de hamburguesas. Y que te funcionen de 4 a 6 años ya es un éxito. Son pocos los restaurantes que se sostienen por muchísimo tiempo.

Noticias: ¿En qué o quiénes se inspiró para construir la Coti de “Boluda Total”?

Alberti: Hace 30 años, la televisión de cable era muy berreta. Dos plantas, foto, escritorio y listo. Todo precario, mala iluminación. Recién arrancaba el cable. Yo veía mucho el programa de Cecilia Zuberbühler, muy paqueta ella. Pero el programa era muy largo todo, no tenía edición… y me daba gracia. Entonces armé una parodia, no porque la mina sea una boluda. Había un cliché de la conductora televisiva y el mito era que el marido de guita le pagaba un espacio en la tele para que salga de la casa y haga algo…

     Hablar de Fabio Alberti con Fabio Alberti, es meterse en un capítulo fundamental y diferente del humor argentino y celebrar que haya inventado personajes con lenguaje propio, habitantes irreverentes del humorismo transgeneracional. 

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