Cuando el presidente José Antonio Kast ofreció su primera Cuenta Pública en el Congreso Nacional ante los representantes de los tres poderes del Estado y la ciudadanía, el 1| de junio pasado, su antecesor, Gabriel Boric, de 40 años, respondía en la British Library de Londres si pensaba volver a La Moneda. Habían pasado menos de tres meses desde el cambio de mando del 11 de marzo, y el izquierdista ya daba las primeras luces de que su sombra estaría presente desde temprano en la escena política, tanto local como internacional, e incluso en las redes sociales. Desde que dejó la Presidencia Boric ha reflexionado públicamente en siete ocasiones, con un mensaje centrado en las autocríticas a su mandato, pero defendiendo su proyecto; el papel que debe cumplir la oposición en la Administración de Kast —“no tienen que ser condescendientes, no tienen que buscar acuerdos porque sí“—; y los desafíos de la izquierda en tiempos capitalistas, invitando a repensar su “sentido”.









