Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia se consagró este sábado campeón de la Liga Nacional de Básquetbol al derrotar 68-56 como local a Quimsa de Santiago del Estero en el estadio Socios Fundadores y así liquidar 4-2 la final. De esta manera, el equipo chubutense consiguió su segundo título en la elite del baloncesto argentino dos décadas después de su primer campeonato.
El Verde había dejado escapar dos chances de cerrar la serie (la primera, el sábado pasado, en su casa; la segunda, el miércoles, como visitante) y pretendía que la tercera fuera la vencida. No comenzó certero el sexto juego, al punto que falló sus primeros siete lanzamientos de campo y recién pudo romper esa sequía tras 4m40 con un doble del venezolano Anyelo Cisneros. Sin embargo, tras ese inicio impreciso, tuvo un cierre fulgurante, con 10 puntos consecutivos del chileno Sebastián Carrasco, que le permitió clausurar el primer cuarto con ventaja de 18-10.
En el arranque del segundo capítulo de un partido muy físico y friccionado, Quimsa logró mayor fluidez en ataque y fue reduciendo la desventaja hasta igualar en 25 con un triple de Matías Solanas y pasar al frente con un doble de Tyren Johnson, sus dos hombres más destacados en la primera mitad (8 y 12 puntos, respectivamente). La paridad se mantuvo hasta los últimos dos minutos, en los que el equipo dirigido por Pablo Favarel, con un buen juego de pases, clavó un parcial de 7-0, culminado con un triple del paranaense Martiniano Dato, y se fue al descanso largo arriba 38-31.
El tercer cuarto se abrió con los primeros dos puntos en el encuentro del estadounidense Brandon Robinson, el goleador en la temporada del conjunto santiagueño. Pero el elenco patagónico se mantuvo en comando y logró una ventaja máxima de 11 unidades (44-33). Y si bien luego vio decaer su efectividad en ofensiva, también endureció su defensa, con el ecuatoriano Bryan Carabalí como estandarte, e impidió que su rival consolidara una recuperación en un estadio ganado por un estruendo que por momentos complicaba la comunicación entre los jugadores. Así, el anfitrión cerró el capítulo con una luz de ocho puntos (51-43).
Sabedor de que la serie no le ofrecía mañana a menos que saliera victorioso de este brete, Quimsa, con Robinson enchufado después de 30 minutos opacos (marcó 10 puntos en el último segmento), no soltó el partido y logró reducir la desventaja a solo un triple (59-56) a falta de 3 minutos para el cierre. Sin embargo, un par de pérdidas costosísimas del conjunto de Lucas Victoriano y la frialdad de Gimnasia en las acciones decisivas inclinaron definitivamente la balanza e hicieron estallar el festejo en el Socios Fundadores.
“Esto es una locura. No lo puedo creer. Yo vine aquí a ver qué pasaba, nunca pensé que iba a suceder esto. Obviamente tenía muchas ganas de hacerlo bien, de trabajar, pero nunca hubiese pensado que íbamos a salir campeones y que iba a ser el MVP. Este es el producto de todo el esfuerzo y los sacrificios que he realizado”, destacó el chileno Carrasco, quien fue el máximo anotador del encuentro (19) y fue distinguido como el jugador más valioso de la serie final.
“Ninguno de nosotros imaginaba (al principio de la temporada) que esto iba a pasar. Con el correr de los meses empezamos a creer y empezamos a darnos cuenta de que este era un grupo especial. Y durante la serie (final) demostramos ser mejores que Quimsa, que es un equipazo. Por eso nos merecemos esto”, analizó el base Emiliano Toretta tras la consagración.
Gimnasia, que había llegado hasta esta final tras terminar segundo en la fase regular y luego eliminar a Independiente de Oliva y a Ferro, consiguió su segundo título en 37 temporadas en la Liga. El primero lo había obtenido en la 2005/06, derrotando 4-2 en la final a Libertad de Sunchales, con un equipo que dirigía Fernando Duró y que tenía como figuras a Gabriel Cocha y a Pablo Moldú (los dos estuvieron este sábado en el Socios Fundadores).










