El ambiente del fútbol argentino suele blindarse detrás de vidrios polarizados, nervios y discursos caseteros. Sin embargo, para Alfredo Berti, el día a día en Mendoza es completamente distinto. Quienes frecuentan la zona de la Ciudad Deportiva de Independiente Rivadavia, cerca de Luján de Cuyo, se cruzan con este hombre de 54 años, que saluda a los vecinos y regresa a su casa a pie. Es su manera de resistir a la histeria generalizada, y está orgulloso de los resultados.
«Muchos me preguntan por qué camino, ¿por qué sorprende o provoca risa que una persona camine? Cuando ganás un poco te buscan cosas raras. Yo terminaba de jugar en mi pueblo y me iba caminando; replico las costumbres que mamé en Empalme Villa Constitución«, sostiene este santafesino sobre su tierra natal, en las afueras de Rosario, desde donde saltó a las inferiores de Newell’s y se hizo un nombre en el fútbol, primero como futbolista y después como DT.
Con esa naturalidad, el técnico atiende a Clarín cuando faltan apenas unas horas para que su equipo se enfrente este miércoles por la noche con Aldosivi en la cancha de Banfield por un lugar en los cuartos de final de la Copa Argentina, título que obtuvo el año pasado para hacer historia en la provincia y toda la región cuyana.
Contra el Tiburón es un mano a mano que dura 90 minutos, y en un fútbol tan parejo como el argentino puede pasar cualquier cosa, más allá de que los de Mar del Plata transitan una temporada para el olvido. Sin embargo, para Berti, la previa de un duelo no necesita exagerarse, en especial porque este año fueron todas finales. Su equipo viene de quedar elimindo en los octavos de final de la Copa Libertadores por penales ante Fluminense, y lidera la tabla anual de la Liga Profesional, en busca de una segunda estrella que le daría todavía más gloria.
«Ya está todo hablado con los futbolistas. Un día antes el jugador tiene que dormir y comer. Yo como y duermo también, pero más que los jugadores«, bromea, aunque recordando que «cuando era futbolista y el técnico me rompía los huevos el día anterior, entraba a la cancha con fastidio».
Esa forma de mostrarse también atraviesa su manera de entender la profesión, aunque marcando ciertas condiciones. «A mí no me molesta que digan que soy simple, humilde o que camino por la calle. Lo que no me gusta es que asocien esas palabras a que soy un técnico que no labura«, sostiene.
Berti, luego de ganar el clásico, se fue caminando a su casa y saludó a todos los hinchas en el camino.
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— Minuto YA ! (@MinutoYa) April 27, 2026
«Para estar en este ambiente tenés que ser meticuloso, obsesivo y desconfiar a cada minuto. Yo soy todo eso. Pero conozco a un montón con computadoras que tienen que dirigir con pañales», se planta quien también es conocido por su apodo, el Loco.
-¿Cómo se sostiene al vestuario para seguir con hambre luego del golpe de la Libertadores?
-El día de la eliminación hubo mucha bronca y tristeza en el vestuario, es lógico. Pero al otro día ya los vi bien. De hecho, lo mejor que nos pudo pasar fue jugar inmediatamente contra Independiente en Avellaneda. Ahí el equipo tuvo una muestra de carácter tremenda. Yo le digo a los chicos que cuando un futbolista juega cada tres días es un indicador de que viene haciendo las cosas muy bien. Desde que ganamos la Copa Argentina cada partido es una final. Ellos son los que armaron y diseñaron esta manera de afrontar todas las competencias que tenemos, por ende deben disfrutarlo. Y nosotros tratamos de acompañarlos e intervenir cuando haga falta, nada más.
-Le da el crédito a los futbolistas, pero usted también se va adaptando semestre a semestre a cambios en el plantel.¿cómo se construye esa continuidad?
-Es la dinámica del trabajo, de la disciplina, de la humildad y que las cosas estén claras. Desde el lado del cuerpo técnico, damos las directivas y ellos permanentemente las aceptan. Hay que ser simple, ser claro, ser directo, no ir con dos mensajes. Los entrenadores deben guiar, orientar y siempre tener credibilidad.
-Y en un fútbol argentino donde River gasta 70 millones de dólares, ¿cómo hace Independiente Rivadavia para seguir siendo competitivo?
-Se hace con el mensaje claro. Sabemos que tenemos un presupuesto que difiere totalmente del de muchos equipos, no solamente de los grandes. Nosotros tenemos que construir desde otro lugar. Y la construcción nuestra es del trabajo, del sacrificio, que entiendan que el bien común es el grupo. Tenemos que ser un equipo compacto y aguerrido, que juega en todas las canchas de la misma manera.
-¿Es consciente de que está dejando un legado en Independiente Rivadavia?
-Sí. Esto es algo que arrancó en el 2017. Antes de irme, esa primera vez, le dije a alguien que este club tenía todo para subir a Primera. El dirigente tiene muy claros los objetivos, el club está en un lugar único y la gente es inteligente y pasional. Esas cosas me hacían creer que el club podía tener este presente.
-Dentro de esa planificación se especializó en recuperar jugadores, como ahora puede hacerlo con Maxi Salas.
-Con Maxi fue lo mismo que con todos los chicos. Una charla rápida, corta, franca y directa. Muy pocos minutos. Yo tenía muy buena referencia de él, no en lo futbolístico, que ya sabíamos lo que era, sino en la parte humana, y entendíamos que se iba a adaptar muy rápido al grupo, porque hay buena gente. Se acomodó rápido y la verdad que lo viene haciendo cada vez mejor.
Maxi Salas pasó de borrado en River a ser titular en la Lepra mendocina. Foto: Marcelo Carroll.-Podría decirse que vino a ocupar el lugar de Sebastián Villa, ¿cómo analiza el presente del colombiano en Boca?
-Es un futbolista de calidad, sin ninguna duda. Ya conoce el mundo Boca. Allá tenés que estar muy dispuesto y atento, porque un día estás arriba de la montaña y al otro día te meten un voleo y estás abajo. Va a tener que convivir con eso. Él lo tiene claro y creo que a medida que vayan pasando los partidos va a ser útil.
-¿Sigue pensando que es el mejor jugador del fútbol argentino?
-Y, lo vino a comprar Boca.
Villa alcanzó una de sus mejores versiones de la mano de Berti. Foto: EFE/ STREl oasis en el medio de la picadora de carne
En el fútbol argentino, sostener un proyecto parece una verdadera utopía. Sin embargo, en Mendoza el ciclo Berti parece una marca registrada de Independiente Rivadavia.
-¿Está al tanto que es el entrenador que más tiempo consecutivo lleva dirigiendo en la Primera División?
-Soy consciente de que estoy hace tiempo, pero no tenía el dato, es bueno. Ya son casi dos años… Me genera el sentimiento del fútbol de veinte años atrás, cuando los entrenadores se sostenían en el cargo por mucho tiempo, lo que le daba previsibilidad a los dirigentes y tranquilidad a los futbolistas. Hoy, si uno puede estar en un club más de seis meses, todo lo que venga después puede llegar a ser positivo. Pero yo lo estoy haciendo como si estuviera en el club de mi pueblo; imagino otros tiempos para todo. Por eso la mayoría de los futbolistas que hemos traído tienen un proceso de adaptación de dos o tres meses.
Berti lleva dos años al mando de Independiente Rivadavia. Foto Ramiro Gomez / MendozaEn un fútbol atravesado por la urgencia, Berti también cuestiona el microclima mediático y social que rodea a los protagonistas. «Vos ves que cada equipo tiene 25 periodistas partidarios y que todo es sangre. Se entra en una locura tan grande… En el fútbol los entrenadores y los jugadores siempre estuvimos bajo sospecha, pero ahora es exponencial», reflexiona con crudeza.
Dentro de este fenómeno, el cuestionamiento de Berti también alcanza a la forma en la que se empieza a tratar a los jugadores. «Los futbolistas son seres humanos que juegan al fútbol. Se quiere normalizar que un día sirve y a los cuatro meses es descartable, eso no me gusta. Hay una dinámica en la que los dirigentes culpan a los futbolistas de los malos resultados. Se naturalizan estos hechos para que la gente que va a la cancha o la gente en las redes se quede tranquila. Es extraño e injusto».
Frente a este escenario de inestabilidad crónica, Berti emerge como una excepción tras renovar hace pocas semanas con la Lepra hasta 2028. Su brújula interna apunta siempre hacia su Empalme, tan añorado como presente en sus respuestas. «Yo me manejo con la plataforma del club de mi pueblo. Tenía 15 años y el entrenador, que se llamaba Mario Cuchuleta, estuvo 20 años en el cargo. Y todos iban detrás de la estructura que generaba Mario», recuerda con admiración.
Ese es su norte y su desafío personal en Mendoza. «Capaz por eso renové; para poder ver si puedo completar cuatro años en un club, para que el mundo del fútbol vea que se puede hacer de otra manera«. Todo, claro está, bajo una premisa innegociable. «Cuando uno está más de dos años hay un solo error que no tiene que cometer el entrenador: creer que tiene la potestad para hacer lo que quiera«, sentencia.
Independiente dio batalla en la Libertadores y cayó con Fluminense por penales. Foto: Ramiro Gomez / Mendoza-Con toda la presión que debe lidiar, ¿hoy es feliz siendo entrenador?
-Sí, cuando hay vacaciones, jaja. La dinámica de trabajo es muy difícil, porque el partido que viene siempre es el más importante y tenés que ganar, porque si no ganás, ya las cosas no funcionan. Esa dinámica existe en la cabeza de los futbolistas y del entrenador. Con eso convivimos permanentemente. Lo que sí, me pone feliz toda la genética que le queda al hincha, que desde el 2023 cambió su manera de ver algunas cosas y en eso sí estoy feliz.
-¿Está en el mejor momento de su carrera?
-Es un momento que, teniendo en cuenta que nosotros vivimos de los resultados, el haber ganado la Copa Argentina te da un plus, sin ninguna duda. Te da tranquilidad para desarrollar tu trabajo de otra manera. Que los dirigentes crean en tu trabajo, que los futbolistas lo vean, y que la gente apoye, hace que empiece a haber una dinámica positiva en toda la esfera. Todo va con más armonía.
-¿Salir campeón no le cambió la vida?
-Le cambió la vida a Independiente y a la gente. Eso no tengo duda. A mí no. Desde los 5 años que juego al fútbol, he salido campeón, he peleado el descenso, he perdido finales. He estado una semana en mi pueblo amenazado después de perder clásicos con Newell’s. He vivido todas. Yo estoy feliz por haberle cambiado la óptica al hincha de Independiente Rivadavia. A mí no me cambia nada.
Berti conquistó la Copa Argentina 2025 eliminando a River en la semifinal.-¿Siente a Mendoza como su lugar en el mundo?
-Yo creo que hay una única casa donde uno nace y pertenece, que es mi pueblo. Seguramente me siento muy cómodo en Mendoza. Eso de caminar es de total naturalidad, es como que estoy caminando en mi pueblo. A veces por eso estamos en un mundo loco, que vean a una persona que camina cuatro cuadras y eso parezca algo descabellado. Por algo vivo cerca del club.
-La gente aprovecha esos momentos para agradecerle.
-Sí, pero no quiero extremos. Te dicen: «Le vamos a poner tu nombre a una tribuna». Pero yo no quiero eso. Esas cosas son para los estoicos romanos, para Julio César. Son para ir a Roma y vos ves los monumentos. Si se me acerca alguien y me plantea eso, yo me alejo, por las dudas.
🗣️ “VAMOS LA LEPRA MUCHACHOS”.
Alfredo Berti a los gritos en plena calle Aristides Villanueva con los hinchas de #IndependienteRivadavia
El DT del Azul y su locura característica en un presente ideal en el #TorneoApertura 😅⚽️
— Sifonazo Stream (@SifonazoStream) February 4, 2026
-¿Y si le ofrecen un contrato de por vida en el club?
-Eso no sé porque sería una decisión que no la pensé nunca. El deseo mío es poder culminar este nuevo contrato. Siempre paso a paso. En esta dinámica de poca paciencia uno nunca sabe. Son momentos y decisiones, como decía Miguel Ángel Russo.
-¿El fútbol se analiza demasiado?
-Lo que está muy analizado es todo lo que rodea al fútbol. Lo que es estrategia, táctica, cómo enfrentar a un rival, esas charlas se ven poco. Lo que se ve mucho es el chusmerío. El problema es para la camada joven que va a la cancha y van con el teléfono buscando un resumen de lo que está pasando minuto a minuto, eso desnaturaliza el juego.
El espejo de Bielsa y la preocupación por los pibes
Una de las preocupaciones de Berti es la maduración cada vez menos paulatina que tienen los chicos de las inferiores. «Ahora los jóvenes juegan menos partidos en Reserva, ya no lo hacen con la cancha llena, y empiezan a operar los representantes. Les quieren hacer ver al mundo que el futbolista ya está preparado para jugar en Primera, cosa que no sucede«, sentencia el entrenador. Y pide una solución: «Tiene que haber un desarrollo, una cantidad prudente de partidos para que el futbolista se constituya y no sufra cada cambio de división».
Berti, con Bielsa como mentor pero con su propio libreto. Foto: Ramiro Gomez / MendozaA su juicio, los desmanejos nacen de una vorágine compartida entre agentes y entrenadores que, por desesperación de pertenecer, «hacen un montón de disparates».
«Hay jugadores de 24 años que en 4 años ya pasaron por 8 clubes. Los representantes los mueven, pero no juegan en ningún lado. ¿Quieren potenciarlos o ganar plata?«, se pregunta Alfredo, casi con tono paternal.
Eso sí, Berti confiesa entre risas que consume los mismos formatos que cuestiona: «El otro día justo escuchaba un reel… ¿Se dice así? Sí, miro videos en redes. Me crucé uno de Bielsa que decía que si empezara de nuevo, lo primero que haría sería estudiar psicología», cuenta, marcando una línea directa con otro Loco, que lo formó en sus inicios como jugador.
«En la época nuestra, el entrenador te decía: ‘Esta botella es de color blanco’, y nosotros veíamos que era negra, pero le decíamos que sí. Si ahora seguimos funcionando así, nos meten en cana», grafica con honestidad, reconociendo que los métodos cambiaron. «Ahora todo parte desde la psicología y la salud mental, nos tenemos que aggiornar y darles herramientas a los jóvenes», explica.
-Con tantas responsabilidades, entrenamientos, viajes y partidos, ¿mira fútbol en su tiempo libre?
-¡Obvio que miro fútbol!. Eso sí, lo primero que te dicen los entrenadores jóvenes de 30 años es «nosotros estamos mirando fútbol todo el día, con los ordenadores». Y yo también miro fútbol, desde los 5 años que miro fútbol. Todo el día hablo de fútbol. Vivo con mi mujer y hablamos todo el día de fútbol. Ella y mi mamá son futboleras, por suerte. Entonces la gente me mira como diciendo «pobre». Pobres ustedes que no tienen una mujer para poder hablar de fútbol, qué sé yo.
La Lepra ya ganó la Copa Argentina y puede llevarse la Supercopa en noviembre, mientras pelea en la tabla anual. Foto: Ramiro Gomez / Mendoza.-¿En el receso pudo disfrutar del Mundial como espectador e hincha?
-Sí. Disfruté la alegría hermosa con Inglaterra. Los chicos jugaron un partido que lo pongo a la altura de la emotividad que viví en el partido del Mundial ’86. Yo vi ese partido y sentí la misma felicidad. En México me había importado más los cuartos que ganarle a los alemanes, ahora fue algo similar.
-¿Qué opina del fenómeno de las teorías conspirativas?
-Esas cosas no. Si hay alguien que me pregunta eso, yo me alejo. No lo combato ni nada, esas cosas no resisten en mi cerebro.
-Y si en sus charlas le consultan cómo se define Alfredo Berti, ¿qué diría?
-Digo que es un apasionado del fútbol. Tengo 54, así que ya van a cumplirse 50 años con la pelota. El fútbol está dentro de mi vida. El fútbol y la familia. Fundamental. Van de la mano. Los dos juntitos. Esa es la vida que, si volviera a nacer, la repetiría. Haría todo exactamente igual.
-Un apasionado que nunca se relaja.
-Cuando hay tres o cuatro días de relajo, ya el cuerpo te avisa. Un día relajado se puede, a lo sumo dos. Pero si es una constante la relajación, ya es porque algo está pasando.









