“Hay que tomar decisiones para seguir creciendo”

“Hay que tomar decisiones para seguir creciendo”

Hace varias semanas que pone el cartel de “localidades agotadas”. Es el espectáculo Las cosas maravillosas en el Multiteatro ahora con la interpretación de Natalie Pérez. Estrenado en 2023, su autor es Duncan Macmillan, dirigido por Mey Scápola. Cada tres meses cambia el único intérprete que deberá compartir escenario con sesenta espectadores que aceptan el juego de poder intervenir en la acción. Ya el año pasado había tenido esta experiencia y ahora Pérez volvió, sólo los miércoles, lo que le permite seguir con su proyecto de giras presentando su nuevo y quinto disco: Casas. El show de presentación lo hará el 27 de agosto en el Opera.

—Hiciste varios musicales importantes como “Camila, nuestra historia de amor” (2013) o “Peter Pan” (2016). ¿No te convocaron más para integrar elencos de este tipo de producciones?

—Me llamaron para todos los musicales, pero estaba sacando el disco y al estar programando una gira no puedo hacer funciones durante toda la semana. Ahora tengo que ser cuidadosa con los trabajos que elijo, para que no se pise la actriz con mis proyectos con la música. Soy cantautora e intérprete de mis temas. Cuando decida hacer un musical tengo que no tener un disco activo. Tanto Camila, como otros, sumaría también El diluvio que viene me encantaron. Tengo muchísimas ganas de volver, con algo muy espectacular, que me divierta hacerlo y que me genere un gran desafío.

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—¿Cuándo te ofrecieron hacer el espectáculo el año pasado, ¿qué actitud tomaste?

—Me habían ofrecido la obra hace cuatro años, cuando iban a estrenarla y luego cuando cada tres meses cambiaban de intérprete. Lo que me pasaba era que siempre estaba o en otro espectáculo, serie o haciendo música. La fui a ver y me pasó lo que me pasa muchas veces, pensé: “no voy a poder hacerla”. Después busco hacerlo para demostrarme a mí misma que sí puedo. Me encantó el proceso de estudio, cada vez que leía el texto me gustaba más y tomaba valor. Incluso hoy día cada vez que lo digo encuentro que resignifica cada palabra que tengo que decir, es como que se refleja algo de mi historia, por más que no sea literalmente la misma.

—¿Cómo afrontás la cercanía con el público en Las cosas maravillosas?

—Las experiencias que tuve desde el año pasado cuando comencé siempre fueron espectaculares y de una conexión con el público sorprendente. Para mí cuando una persona decide ir a un lugar, compró una entrada y se movilizó, en cierto punto está predispuesta a la fantasía de jugar. Me parece que cuando una va al teatro o al cine o escucha una canción vive una experiencia diferente a la vida normal. Creo que la conexión que uno genera con el público es la que la que hace la diferencia. Hay que hacerles una introducción. Una de mis características en todos estos años es que soy una persona cercana a la gente, más allá de Las cosas maravillosas. La obra me exige un vínculo próximo, porque voy a tener que pedir con todo el amor, la amabilidad y la simpatía para que se animen a seguirme en el juego, pero por supuesto cualquier persona que diga que no, es no y cambio de espectador.

—La obra propone un mundo donde aparece la enfermedad mental…

—Sí y me acerco con respeto y cuidado porque tengo personas cercanas e incluso he vivido también alguna situación a nivel personal donde una no encuentra respuestas. Es muy difícil controlar la mente, una tiene que tomar la decisión de con qué pensamientos se queda. Hay mucha gente que elige fijarse con los negativos y no los puede controlar. La salud mental ya no es un tabú, aunque por momentos pareciera que sí. Conozco personas que estuvieron deprimidas, amigas cercanas, así que lo tomo con mucho respeto, sabiendo que quizás hay gente en esa función que tenemos los miércoles en Multiteatro que quizás esté atravesando por eso o tienen algún familiar cercano que lo vive.

—¿Cuándo aparece la cantautora?

—Siempre estuvo ahí, pero la dejé salir cuando estaba grabando Las estrellas (2017). Venía de hacer novelas todos los años de mi vida, con una continuidad laboral muy fuerte, de estar en un estudio de grabación. Empecé a actuar a los diez años en televisión y hasta los treinta tuve continuidad, grababa y grababa. Estaba un poco aburrida de lo mismo y quise experimentar algo nuevo. Nuestro trabajo es muy inestable y algunos buscan abrir un bar o un local de ropa como plan B de vida y poder subsistir. Fue entonces que pensé voy a trabajar con mi voz e intento con la música.

A mí me gusta contar historias y regalarle al público un momento para divertirse, olvidarse del día y soñar. Empecé escribir canciones e interpretarlas para tener un poco más de libertad. Durante muchos años grabé para televisión desde las siete de la mañana hasta las veinte horas y después me iba al teatro, todo al mismo tiempo.

—¿Cómo definirías tu música y cómo la componés?

—Mi música es libre, una forma de expresarme y trato de no limitarme.

Compongo desde las emociones, por eso mi trabajo como actriz me sirve, sirvió y servirá a la hora de subir a un escenario, como ponerme en una hoja en blanco y empezar a contar una historia. A veces me siento en el piano y otro agarro la guitarra. Ahora estoy en un momento en el que no estoy inspirada, pero es bastante lógico porque después de sacar un disco una necesita un impasse para tener nuevas ideas. En estos momentos estoy preparando los shows y no tengo ganas de escribir otras historias.

—El show que se verá el 27 de agosto en el Opera: ¿es el mismo que vas a llevar a las provincias?

—Sí, el mismo. La idea es trasladarlo por todo el país, sería mi propia casa rodante.

—En las canciones decís sentirte una “oveja negra”: ¿es verdad?

—Bastante. Cuando empecé con la música, estaba en el mejor momento como actriz y todos me decían: “No lo hagas.” Me llamaban de los mejores trabajos, tenía muy buenas oportunidades y me lo replanteé. Tuve que decir que no a muchas cosas, porque una no puede tener todo en la vida. Hay que tomar decisiones. Necesitaba un poco de aire, respirar y hacer algo nuevo. Estaba demasiado sistematizado mi trabajo como actriz. Sentía que era muy parecido todo lo que hacía. La oveja negra es la diferente y me gustaría morir con las botas puestas.

—En otra letra asegurás: “la crisis no me va a parar”. ¿Es cierto?

—Si. La verdad que no me va a parar y espero que esa canción se la adueñe la gente y le sirva para entender que son momentos también. La vida no es toda igual todo el tiempo. También está en la obra de teatro, las cosas cambian y puede ser que no siempre sean maravillosas. Crisis siempre vamos a tener, pero hay que salir para adelante. La vida continúa y eso es lo genial: hay que improvisar en el camino.

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