En una nueva emisión de Modo Fontevecchia , por +Perfil , Radio Perfil (AM 1190), el consultor político Cristian Buttié, analizó el efecto reacción que explicó el triunfo de Lula da Silva en Brasil y proyectó los escenarios electorales en la Argentina de cara a 2027. También reveló que Javier Milei supera ampliamente a Patricia Bullrich en una eventual disputa interna, aunque sostuvo que el mandatario se impone en un eventual balotaje frente a Axel Kicillof.
Cristian Buttié es analista, consultor político y licenciado en Ciencia Política y Gobierno por la Universidad Nacional de Río Cuarto. Cuenta con una maestría en Administración de Negocios con orientación en Marketing por la Universidad del Salvador y es el director general de CB Consultora Opinión Pública, destacada firma especializada en el estudio de clima social, consultoría política y proyección de escenarios electorales en Latinoamérica.
Tenemos que agregar algo más: que Cristian, casi diría inclusive de forma superior a las empresas de consultoría y de medición de opinión pública brasileñas, anticipó el triunfo de Lula como nadie. Me gustaría recordar, Cristian, los argumentos que vos utilizaste, que tienen que ver con la reacción: las segundas vueltas plantean desafíos llamativos, donde es mal negocio ganar en primera vuelta de cara a los balotajes. Pero bueno, ponelo en tus propias palabras y contanos cómo lo viste antes que todos los demás.
Sí, a ver, hay que recordar que teníamos un antecedente cercano, que era la elección de Colombia: una elección donde había ganado Abelardo de la Espriella en primera vuelta y, obviamente, acoplando directamente los votos de Paloma Valencia, tenía ahí la posibilidad de un triunfo cómodo. Y no se dio así, se ganó por 0,70. Bueno, nosotros veíamos lo mismo en Brasil. El factor sorpresa que tuvo Flávio Bolsonaro en la elección de la primera vuelta generó justamente que los votantes de Bolsonaro se sientan cómodos, especulando con que todo lo que estaba afuera eran votos de derecha o centroderecha, o incluso más derechistas que el propio Bolsonaro. Y no: hay que entender que a cada acción hay una reacción. ¿Por qué? Porque los que estaban ahora movilizados para ir a votar eran los otros, sumado a todo el esquema, la estrategia, todo lo que hizo el oficialismo de Lula y las medidas con las cuales accionó un Lula que estaba dispuesto a ganar o, claramente, quemar las naves. Y bueno, se dio eso. Había estados clave que había que seguir de cerca. Nosotros, cuando estábamos midiendo —que también es el gran secreto: medir hasta el último día, seguir la película, algo que no nos había pasado en la primera vuelta porque hicimos una medición un mes antes, dijimos «acá hay una elección peleada» y obviamente termina quedando Flávio Bolsonaro arriba—, en esta la medimos hasta el último día y dijimos: «La película está marcando que Lula está en tendencia alcista, mientras que Flávio Bolsonaro está planchado». Pero claramente acá está el factor sorpresa y lo que ahora sería la reacción a esa sorpresa, y pasa prácticamente en todos los escenarios. Por eso creo yo que los gobiernos o tienen una bala de plata, que es ganar en primera vuelta, o tienen que entender que, si no se gana en primera vuelta, no hay que subestimar la elección de primera vuelta y hay que jugar con todo en una hipotética segunda vuelta. Digo, porque hay que traerlo a colación a la Argentina, claramente.
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Ese era el otro punto. Yo te había preguntado por entonces si al Gobierno no le convendría que las PASO no se eliminasen, porque a lo mejor perder en las PASO lo hacía mejorar su situación en una primera vuelta y eventualmente hasta poder ganar en primera vuelta. Ya con los hechos producidos, ya con Lula —que no simplemente le ganó: le ganó por el triple de diferencia de lo que le había ganado a su padre, por 4 millones de votos de diferencia y casi 3% de diferencia contra menos del 1% cuatro años atrás—, ¿qué te lleva a proyectar para el año próximo en la Argentina?
A ver, lo que pasa es que vas a encontrar fundamentos con respecto a las PASO de los dos lados, y los dos lados tienen razón. Yo creo que, entendiendo que el Gobierno puede tener una mala elección en la primera —ya sea en las PASO o en las generales, si no hay PASO—, me parece que también hay que ver cómo se va a ordenar la oposición, porque si vos subestimás la primera vuelta…
Hay reacción: pierde Milei en las PASO; hay reacción: gana en primera vuelta; hay reacción: pierde en segunda vuelta.
Exactamente.
La reacción de la reacción.
Exactamente. La tercera elección sería con todos movilizados o, en su defecto, ya sin más sorpresa, porque la sorpresa la tuviste en las PASO o en las generales. Llevémoslo a 2019: si un Massa iba por fuera y había segunda vuelta, creo que un Macri hubiese quedado bien posicionado de cara a un balotaje, porque hizo una elección mucho más competitiva de lo que se pensaba. Después de sacar 32 puntos en las PASO, sacó 41 puntos en la primera vuelta. Y la segunda vuelta hubiese quedado, obviamente, como una incógnita. En las primarias Macri hace una mala elección: 32 puntos; el peronismo hace 47 puntos. Con Alberto Fernández y con todo ese armado opositor, que ahí es donde está claramente la incógnita hoy: si va a haber un gran armado opositor o si va a haber atomización, entendiendo el contexto actual. De cara a esa mala elección de Macri, y ante el regreso inminente del kirchnerismo para el votante apático de Macri —estamos hablando del 2019, analizando ese hecho—, Macri pasa de 32 a 41 puntos. Y porque la oposición mantuvo ese caudal electoral y sacó 48 puntos en primera vuelta y gana la elección en primera vuelta; si no, al modelo brasileño, hubiésemos tenido una segunda vuelta. Y ahí quién venía en tendencia alcista?
Macri.
Y hubiese sido ya el factor sorpresa de las PASO del lado del peronismo y el factor sorpresa de Macri del lado de la primera vuelta; bueno, la elección en el balotaje hubiese sido obviamente una incógnita.
Digo, para compartir con la audiencia menos enfocada que nosotros en estos temas: Flávio Bolsonaro, si la ley electoral hubiese sido la argentina —que con más del 45% se es presidente—, hubiera sido presidente en primera vuelta.
En primera vuelta, exactamente.
Lo mismo que pasó, por ejemplo, con Alberto Fernández en la primera vuelta en el 2019, donde obtuvo el 48% sobre el 41% de Macri.
Exacto. Pero traigámoslo, si querés, a 2023. La bala de plata de Massa era la primera vuelta. Después de una mala elección como fue la de las PASO —donde incluso sumando a Massa y Grabois, con Massa en 22 y Grabois en 5, los dos sumaron 27 puntos, una pésima elección del oficialismo—, quema las naves de cara a las generales porque veía que el voto opositor estaba dividido, por un lado Juntos por el Cambio y por el otro lado Javier Milei. Y estuvo a tres puntos de ganar en primera vuelta de acuerdo a la ley argentina, que exige 40 puntos y diferencia de 10, o sacar más de 45. Después, fijate qué pasó en el balotaje: ya el tsunami era inminente. Ya el que quería cambiar y se dio cuenta en la elección general de que el peronismo estaba vivo, fue y votó en contra, y fue una elección de 12 puntos abajo.
O sea, concretamente vos decís que este sistema que Argentina tiene de tres turnos —o Brasil de dos, en el caso de Brasil más marcado porque para que no haya balotaje tienen que sacar más del 50%.
Como en la Ciudad de Buenos Aires.
Mientras que Argentina tiene las dos alternativas de 40% con más de 10 puntos de diferencia o más de 45%— plantea que en realidad son tres elecciones diferentes.
Totalmente. Y en contraposición a lo que se piensa, de que cada elección genera una correlación, mi hipótesis —y que la vengo certificando en cada proceso— es que en cada elección hay una reacción, y que obviamente es muy difícil ser dos veces sorpresivo. Entonces, si hay una PASO sorpresiva con un resultado que nadie espera, de un Milei haciendo una pésima elección —porque lo estamos siguiendo de cerca principalmente en el conurbano bonaerense, que fue la espada de Damocles del propio Mauricio Macri en 2019—, si hace una mala elección Milei en las PASO, el peronismo que viene con viento de cola después hace una mala elección en las generales; y con un Milei que quede cerca —bueno, si gana en primera vuelta, se termina, ¿no?—, la elección en el balotaje es una incógnita. Ahora, lo que está claro es ver quién va a representar realmente la causa que esté movilizando: ¿quién va a ser el mal mayor? Porque lo que creo que pudo capitalizar Lula en esta elección es que él no era el mal mayor, y principalmente en estados donde había tenido un revés y donde los pudo recuperar, caso Minas Gerais: Minas Gerais era el estado clave a seguir de cerca y recuperó ahí cinco puntos que fueron determinantes.
Cristian, vos decís: «Vengo siguiendo a Milei en el conurbano y puede ser la espada de Damocles que tuvo Macri en la elección de 2019». O sea, ¿ves una situación de Milei parecida a la de Macri en 2019?
Sí, hasta el momento sí. Hasta el momento creo que la gran diferencia con Macri es que, más allá de situaciones económicas que no me considero un experto para analizarlas —de estabilidad o de superestructura, como es la macroeconomía—, considero que políticamente se está gestando una apatía sobre un segmento del electorado que se ningunea en primera instancia, pero que representa el 26% del padrón electoral nacional. Cuando hablamos del Gran Buenos Aires, sin incluir la Ciudad, el Gran Buenos Aires en su conjunto es el 26% del padrón electoral nacional. Y hay muchos factores de análisis que hay que seguir de cerca. Principalmente que, a diferencia de Macri, Milei no tiene —excepto uno— ningún intendente propio, que es el de Tres de Febrero. Después no tiene ningún intendente, principalmente en la Tercera Sección Electoral…
Y que era del PRO, para decirlo así.
Y que era del PRO, y que no está muy contento tampoco, porque está y no está, aunque se acercó a La Libertad Avanza y se declara de esa manera. Pero creo yo que acá hay que seguir de cerca que en la Tercera Sección Electoral, que es el bastión del peronismo —donde Macri tenía a Lanús y, sacando la Tercera Sección, tenía a La Plata—, acá Milei no tiene a nadie. Es todo peronismo, todo peronismo que va a trabajar con el solo objetivo de que le vaya mal a Milei, porque sus electores —el peronista que está enojado con Milei— quieren eso y les están exigiendo ser lo más antimileístas posible, como pasaba con Macri. Y cuando no ves esa ola, cuando no ves ese tsunami, las posibilidades de recuperarse son muy bajas.
Cristian, vos decías que en el caso de Brasil Lula logró instalar que él no era el mal mayor, sino que el mal mayor era Bolsonaro. Y acá, en la disputa entre el pasado o el presente, ¿el mal mayor es el regreso a algo que metafóricamente suene a kirchnerismo o la mantención del presente con La Libertad Avanza?
Es buena la pregunta, porque acabamos de hacer un escenario nacional donde Milei sería el candidato más votado —incluso en un escenario con Bullrich jugando, donde queda muy relegada Bullrich con respecto a Milei—, pero en un escenario de segunda vuelta, ya sea Milei versus Kicillof o Bullrich versus Kicillof, en ambos escenarios…
Bullrich le ganaría mejor.
Bullrich le gana a Kicillof mejor de lo que le gana Milei, claro, pero Milei también le gana: en empate técnico, pero le gana. Con lo cual la gente, hasta el momento, no considera que volver al pasado sea su mal menor. Porque hay un dato también, que fue la experiencia de Alberto Fernández. Al tener esa experiencia fallida, es muy difícil reivindicar y decir: «¿Por qué volveríamos a eso si ya volvimos y fracasó?». Lo ideal sería mirar al futuro, pero bueno, eso obviamente depende de cómo se ordene la oposición.
Y vos decías que hoy, en una eventual competencia interna entre Milei y Bullrich, Bullrich pierde frente a Milei.
Sí, por una diferencia de 20 puntos en un escenario hipotético, no de PASO, sino de primera vuelta.
Bueno, porque sería lo mismo si hubiera PASO.
Bueno, también, si hubiese PASO sería exactamente igual. Queda muy relegada: está Milei en 27, casi 28 puntos, y Bullrich en 8. O sea, es mucha la diferencia. ¿Pero por qué? Porque el verdadero representante del antikirchnerismo en la actualidad se llama Javier Milei. Todos los que quieran pescar en esa pecera son segunda marca de Javier Milei. Distinto es en la vereda de enfrente, donde tenés dos polos bien marcados, que son Cristina y Axel Kicillof, por lo que representa y por lo que tiene cada uno. Ahora, ambos representan el pasado; ambos son la posibilidad de que Milei pueda ser reelecto en el marco de un potencial balotaje. Y es algo que sabía Cristina en el 2019, y por eso lo elige a Alberto Fernández para que perfore ese techo: ella aportaba el piso —era quien tenía el piso más alto de todos—, pero sabía que tenía un techo inquebrantable. Bueno, Kicillof está muy parecido: tiene el piso más alto que todos —por algo promueve las PASO—, pero tiene un techo inquebrantable.
No mencionás a Massa.
No, a Massa en este momento no lo vemos en el radar con la competitividad en términos electorales que tienen Kicillof o Cristina. Es un actor importante, claramente, lo que pasa es que no se ha recuperado su imagen: la imagen de Massa sigue teniendo los mismos diferenciales de imagen negativa. El gran desafío es cómo él puede representar ahora lo que no supo comunicar en el 2023.
Vos decís que Kicillof y Cristina representan el pasado. ¿Massa representa el pasado también?
También. Es parte de la experiencia fallida de Alberto Fernández. Y es más: fue el candidato y ministro de Economía de un gobierno que tuvo una inflación muy alta y que permitió que un Javier Milei totalmente desconocido diga: «El economista soy yo, sé cómo solucionar la inflación». Y obviamente, a través de ese posicionamiento, logró capitalizar el verdadero cambio. Acá el secreto va a ser quién representa realmente el verdadero cambio sobre Javier Milei. Si no hay alguien que represente un verdadero cambio, Milei va a seguir teniendo posibilidades, incluso con un desgaste que es marcado y que va a seguir de esa manera.
Bueno, Cristian, felicitaciones por tu mirada oracular en el caso de Brasil, mejor incluso que la mayoría de tus colegas brasileños. Así que seguiremos apelando a tu capacidad pitonisa y te vamos a ir consultando.
A disposición siempre.
Muchísimas gracias.
LP










