Mientras los hinchas mexicanos se pusieron en el centro de la escena con todo lo que rodeó el partido por los dieciseisavos de final contra Ecuador, el seleccionado de Inglaterra alteró su cronograma para estar en tierra azteca el menor tiempo posible.
Thomas Tuchel, entrenador de los Three Lions, se caracteriza por su extrema preparación para los partidos y, en ese sentido, se mostró preocupado por la posibilidad de que existiesen espías en el entrenamiento en caso de realizarlo en el Distrito Federal.
Finalizado el partido frente a la República Democrática del Congo en Atlanta, Inglaterra cambió su modus operandi y, en vez de viajar inmediatamente a la próxima sede, decidió volver a su campamento base en Kansas para tener allí los entrenamientos previos al partido que se jugará el domingo a las 21 (hora argentina).
Diversos medios británicos explicaron que el cambio de logística obedeció al clima de presión que, según entienden en Inglaterra, rodea a los equipos visitantes en México durante esta Copa del Mundo. A eso se sumó el temor de Tuchel a que se filtraran los planes tácticos para el partido.
Cabe recordar que la Federación Ecuatoriana de Fútbol había emitido un comunicado previo al partido de los dieciseisavos de final en el que denunció “cuestiones extrafutbolísticas que alteraban la equidad de cara al encuentro”, algo que ya en ese entonces había llamado la atención en el entorno inglés.
Incluso el medio Daily Mail publicó una consulta realizada a FIFA sobre los métodos para resguardar la integridad de los jugadores, cuerpo técnico, hinchas y periodistas tras el antecedente ecuatoriano, sin obtener una respuesta certera.
Quien sí respondió sobre el tema fue Harry Kane tras sus dos goles contra República Democrática del Congo: “No podemos hacer mucho si hay ruido afuera del hotel. Llevaremos tapones para los oídos, estamos prevenidos”.
Más allá de este factor, Tuchel también había advertido en conferencia de prensa las dificultades que le traería el cambio de sede: “La altitud es una gran desventaja porque es imposible adaptarse. Es una desventaja con la que tendremos que convivir, pero estamos preparados para afrontarla”.
“Es uno de los encuentros más hermosos y emocionantes que se pueden disputar: contra México en el Azteca”, agregó el entrenador alemán para bajarle el tono a la situación, pero obviando que la última vez que Inglaterra jugó allí fue en el partido que inmortalizó a Maradona por los cuartos de final del Mundial de 1986.
En instancias de octavos de final, los cruces comienzan a ser cada vez más interesantes y el duelo entre México e Inglaterra tendrá el agregado de ver qué harán los hinchas mexicanos para tratar de sacar ventaja ante un rival de fuste, como todavía no han enfrentado.










