El escándalo de las licencias truchas alcanzó en Mar del Plata proporciones inéditas, atravesó a la Municipalidad y terminó en los Tribunales con funcionarios presos. Pero la cara más trágica y escalofriante, más allá del entramado de corrupción y de las severas condenas impuestas por la Justicia, fueron las muertes que se cobró en las calles marplatenses.
El fantasma de aquella red delictiva volvió a sobrevolar la ciudad tras un grave incidente que se produjo en la tarde del lunes en Catamarca y Moreno, en el centro. Allí, una mujer de 54 años al mando de un Peugeot 206 chocó a un Nissan Tiida, perdió el control del vehículo, subió a la vereda de una estación de servicio y atropelló a dos personas, a un hombre de 52 años y a un adolescente, de 15. Ambos están fuera de peligro. La mujer del 206 está detenida en Batán: mostró una licencia de conducir apócrifa.
Ante esto, la fiscalía de turno ordenó su inmediata aprehensión e imputación no solo por el delito de lesiones culposas, sino también por falsificación de documento público. Pasó la noche en la Unidad Penal Nº 50 de Batán.
El hecho remite a un oscuro antecedente histórico de la administración local, a una causa iniciada en 2014 por la venta sistemática de licencias truchas. En aquel expediente se probó cómo una asociación ilícita enquistada en la División de Licencias de Conducir del Distrito Descentralizado El Gaucho montó un negocio paralelo, entregaba registros a personas que no estaban aptas tras saltear exámenes teóricos, prácticos y controles médicos a cambio de sumas de dinero.
En el juicio oral llevado a cabo en 2018 ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº2, el fiscal Marcos Pagella pronunció una frase lapidaria: «Les dieron licencia para matar», alegó, lo que definió el impacto social del caso.
Para fundamentar la gravedad del accionar doloso de la banda, el fiscal expuso tres fatídicos siniestros viales provocados por conductores que manejaban con licencias irregulares: el del médico Javier Balestriere, quien padecía una enfermedad degenerativa y, a bordo de una una Toyota Hilux atropelló y mató a Juan Carlos Bernardele (50), el 3 de junio de 2013.
Pagella citó también el caso de Lucas Carnero, que conducía ebrio cuando atropelló y mató al policía Fabián Mendiola (34) el 21 de julio de 2015 al intentar evadir un control de tránsito. Reconoció haber tramitado una licencia trucha, fue detenido y condenado por homicidio simple a 10 años de prisión.
Por último, citó el caso del chofer Carlos Bepre, quien con 1,98 de alcohol en sangre conducía un micro de larga distancia, y ese mismo mes, julio de 2015, embistió y mató al ciclista Gabriel Caviglia (35).
La banda de la División de Licencias de Conducir funcionaba con precisión de relojería criminal al menos desde tres años antes de ser detectada. Con «punteros» externos e integrantes del gremio captaban a sus clientes y los convocaban en una estación de servicio en las inmediaciones del Distrito El Gaucho.
Luego, empleados de los boxes salteaban el sistema informático de turnos y fraguaban actas dando por aprobados exámenes que nunca habían sido rendidos, el médico del área omitía revisiones de salud y, finalmente, la cúpula firmaba y autorizaba las licencias. Se estima que entregaron así unas 7 mil.
En 2018 concluyó el juicio con penas severas para los integrantes de la organización. Juan Carlos Belmonte, exjefe del área de Licencias de Conducir, fue condenado a 14 años de prisión e inhabilitación perpetua; el médico Alberto Carlos Zelaschi recibió 11 años de cárcel, en tanto que otros ocho funcionarios y colaboradores recibieron penas de entre 4 y 7 años y medio de prisión por delitos como cohecho pasivo, falsedad ideológica e incumplimiento de deberes públicos.
Dos años después, el Tribunal de Casación Penal bonaerense ratificó plenamente el fallo del TOC Nº 2 y dejo firmes las condenas y confirmó que la estructura montada no constituía una simple falta administrativa, sino una red delictiva que deparó trágicas consecuencias.
El incidente registrado el lunes en el centro demuestra que el peligro latente de las licencias apócrifas sigue rodando por las calles de Mar del Plata. De hecho, en mayo del año pasado una nueva denuncia volvió a poner en alerta a la Justicia.
Una empleada de la Delegación Municipal El Gaucho denunció que se estaban abriendo con su usuario trámites que ella no había iniciado para la obtención de licencias. Fueron detectados algunos trámites irregulares. Desde ese momento, la Fiscalía 10 de Delitos Económicos volvió a poner el ojo en un asunto escabroso en la historia de Mar del Plata.
Ahora, la misma fiscalía, que encabeza el fiscal David Bruna, investigará si la mujer aprehendida compró la licencia a una nueva red clandestina o si se trata de un hecho aislado de falsificación. En paralelo, la fiscalía de Delitos Culposos, a cargo de Rodolfo Moure, que lleva el expediente por el accidente, confirmó que la mujer deberá responder ante dos frentes judiciales, uno penal y otro civil, puesto que no hay seguro que responda cuando la licencia es falsa.










