Irán abre la vía diplomática sin descartar seguir adelante con la guerra | Internacional

Irán abre la vía diplomática sin descartar seguir adelante con la guerra | Internacional


El anuncio de la televisión iraní fue claro: el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, y el enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff, se habían reunido al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas. “La razón para aceptar la solicitud de Witkoff de celebrar este encuentro fue comunicar las condiciones de Irán para la reapertura del estrecho de Ormuz”, justificaron. La rapidez del anuncio de la televisión pública IRIB causó más revuelo en Irán que las declaraciones del mandatario republicano en las que dijo que tenía dos opciones: llegar a un acuerdo o “aniquilar” a la República Islámica.

Lo habitual en los medios oficiales iraníes es tardar tiempo, incluso algunos días, en admitir este tipo de contactos, si es que llegan a hacerlo. En este caso era difícil pasarlo por alto, porque fue el mismo Trump quien desveló el encuentro describiéndolo como “muy bueno y muy productivo”, pero es importante interpretarlo en el contexto de lo que sucede actualmente en la República Islámica, donde las autoridades parecen estar enviando un mensaje a la población de que la diplomacia y la guerra no se excluyen. Por el contrario, se complementan.

“La negociación no consiste en que Irán se retire del campo de batalla, sino en trasladar una parte de ese campo a otro ámbito llamado diplomacia”, sentenció Mohammad Baqer Ghalibaf, portavoz del Parlamento, cuando la delegación iraní encabezada por el presidente Masud Pezeshkián ya había partido rumbo a Nueva York. “La diplomacia no significa rendición, sino convertir el poder en el terreno en un logro político”, complementó Ghalibaf.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaí, ya había allanado el camino a favor de la diplomacia el pasado domingo cuando anunció que Irán había presentado siete condiciones a través de Qatar para detener la guerra. Los siete puntos no se conocen, pero el portavoz del Ministerio de Exteriores aseguró este miércoles que entre los requerimientos están el levantamiento del bloqueo marítimo, el fin de la guerra en todos los frentes y el cese de acciones “agresivas” por parte de Estados Unidos, entre otros.

Todos estos puntos estaban incluidos en el memorando de entendimiento firmado en junio pasado entre Teherán y Washington que ninguna de las dos partes llegó a cumplir. Desde la Cancillería insisten en que Irán no ha cambiado sus exigencias para abrir el Estrecho de Ormuz y acabar la guerra, al tiempo que aseguran que “la interacción en Nueva York se produjo a través de la intermediación de Qatar”.

Mientras las autoridades abrían la puerta a la diplomacia, desde el campo militar continuaban las advertencias. El portavoz de la Guardia Revolucionaria, Hossein Mohebi, anunció que Irán cuenta con nuevas armas y capacidades que todavía no ha utilizado. “Si somos atacados, cambiaremos la geografía de la guerra”, sentenció. Mohebi aseguró también que Estados Unidos había perdido la batalla, “aunque no lo reconociera”, ya que no había logrado los objetivos que se había trazado cuando lanzó los ataques del 28 de febrero junto con Israel.

El campo militar también respondió con críticas a las declaraciones de Trump de destruir a la República Islámica. “La repetición de amenazas sin fundamento no es una señal de poder, sino de desesperación estratégica”, aseguraron el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y el Comando Central del ejército en un comunicado conjunto, en el que advirtieron que estaban preparados para propinar golpes “más severos, aplastantes e impredecibles”.

“¿Acaso la receta de las negociaciones ha funcionado hasta ahora?”, se preguntó por su parte el periódico ultraconservador Kayhan al comienzo de la semana. El debate no es nuevo en Irán. Tradicionalmente, el sector moderado y reformista ha defendido la vía diplomática frente a los sectores más radicales. Desde el comienzo de la guerra, miles de personas han salido por las noches a las principales plazas del país para pedir que no haya negociaciones y, en muchos casos, que continúe la guerra. Dentro de esas multitudes se critica abiertamente a todo el que quiera dialogar, incluidos Araqchi, Pezeshkián o Ghalibaf.

El debate sobre la diplomacia suele tomar mayor trascendencia en los días previos a la cita anual en Nueva York, cuando suelen surgir rumores sobre la posibilidad de un encuentro en los pasillos de la ONU entre el presidente iraní de turno y su homólogo estadounidense, algo a lo que tradicionalmente se ha opuesto el sector más radical del régimen. Este año, en medio de la guerra con Estados Unidos, las críticas han sido incluso mayores. “Nueva York no es un lugar para sonrisas ni negociaciones”, sentenciaba el mismo periódico antes del viaje del presidente. Algunos parlamentarios señalaban que no se podía negociar con quienes habían matado al líder supremo, Ali Jameneí.

Pero lo cierto es que las autoridades de la República Islámica parecen haber dado una oportunidad a la diplomacia, al menos por el momento. Así lo plantea el general Yahya Rahim Safavi, quien fuera el asesor militar del desaparecido ayatolá Ali Jameneí, que, en declaraciones a la prensa local, dijo: “En determinados momentos, nuestro gran imam (por Ali Jameneí) sabía discernir correctamente las cuestiones. Ahora, si el líder de la Revolución ha considerado que es lo conveniente y ha dejado las manos libres del Gobierno en las negociaciones, eso constituye una decisión de gran prudencia”.

La posición exacta del líder supremo, Mojtaba Jameneí, frente a lo que debe hacer el gobierno no se conoce, pero el pasado 19 de septiembre, Mehdi Fazayeli, miembro de su oficina, aseguró que Mojtaba Jamenei, al igual que su antecesor, “no considera prohibida la negociación”. Posteriormente, un alto funcionario iraní aseguró a la agencia Reuters que la delegación enviada a Nueva York tenía plenos poderes para reactivar la diplomacia con Estados Unidos, aunque no estaba previsto un encuentro entre Pezeshkián y Trump.

El mensaje parece haberse entendido claramente en Irán, donde las críticas al encuentro sostenido entre Araqchi y los delegados de Trump han sido limitadas. Kayhan se limitó a dar la noticia. En la misma línea reaccionó la Guardia Revolucionaria a través de su portavoz. “No rechazamos de ninguna manera la diplomacia. También dentro del marco de esta diplomacia somos nosotros quienes imponemos nuestras condiciones y exigencias al enemigo”, aseguró Hossein Mohebi.

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