Axel Kicillof pisa este viernes Córdoba con una agenda cargada de actos institucionales y un dato político que lo dice todo: no hay reunión prevista con el gobernador Martín Llaryora. El mandatario bonaerense es claro en los tiempos y las definiciones: «Axel dice que este año es el del armado político y que el que viene es el de la campaña electoral», sostiene Carlos Caserio -la pata local K-.
El presidente del PJ provincial y el dirigente en ejercicio más asociado al kirchnerismo, visita una provincia que históricamente le cerró las puertas a ese espacio político —incluso durante los años en que el propio Kicillof fue ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner.
«¿Es el peronista con más chances de competirle a Milei? yo lo voto», se pregunta y responde uno de los dirigentes políticos más cercanos a Llaryora. Córdoba no es solo un dato geográfico en la agenda de Kicillof: es el distrito que mejor representa el techo electoral del kirchnerismo en la Argentina. Ganarla, o al menos reducir la brecha, es una condición no escrita pero real para cualquier proyecto presidencial viable en 2027. Milei lo sabe muy bien.
Sin Llaryora en la agenda
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, fue el encargado de confirmar la visita y también de marcar los límites. «No está prevista una reunión con el gobernador, al menos por ahora«, dijo Bianco, aunque aclaró que entre Kicillof y Llaryora existe «un diálogo permanente».
La ausencia de un encuentro formal no sorprende. Llaryora es un peronista con vínculos activos con el gobierno de Javier Milei y diferencias notorias con el kirchnerismo, el espacio al que Kicillof representa con más nitidez dentro del PJ. Son dos versiones del peronismo que comparten sigla pero no proyecto.
Discapacidad: Martín Juez pide rechazar la reforma de Milei y traslada la posta a su padre senador
La pregunta es ¿Qué hará Natalia De La Sota? Por ahora, desde su entorno aseguran que nada. Algunos sectores del peronismo ubican a la diputada como eventual compañera de fórmula en una candidatura presidencial del bonaerense.
Tampoco está confirmado si habrá contacto con segundas o terceras líneas de la estructura política cordobesa. Por ahora, ningún dirigente provincial de peso anunció presencia en los actos del visitante.
La agenda oficial: UTN, Cosquín y un libro
La recorrida arranca en Cosquín, donde Kicillof firmará un convenio turístico y cultural con el intendente Raúl Cardinali para promover la participación de artistas bonaerenses en el Pre Cosquín y en el Festival de Cosquín.
En la capital cordobesa, rubricará acuerdos con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Uno involucra al Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense y al Laboratorio de Maquinaria Agrícola, Vial y Minera de la universidad, para trabajos conjuntos con las Chacras Experimentales de Buenos Aires. Además, se firmarán diez convenios entre el Ministerio de Gobierno y la UTN en el marco del programa Puentes, orientado al dictado de carreras universitarias.
Como cierre de esa etapa, presentará su libro «De Smith a Keynes» en el aula magna de la UTN.
La Falda: el gesto sindical con Daer
El tramo de mayor peso político de la jornada es en La Falda. Kicillof participará del Congreso Nacional de delegados de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), que reúne a más de 600 delegados gremiales de todo el país. El encuentro es en el Hotel Otto Calace, complejo turístico de la propia federación en el Valle de Punilla.
Lo invitó Héctor Daer, secretario general de FATSA y referente de la CGT. Kicillof tomará la palabra junto a Daer en un foro estrictamente sindical, sin presencia de dirigentes políticos cordobeses de relevancia. El gesto mutuo no pasa desapercibido: Daer es uno de los sindicalistas con mayor poder dentro de la central obrera.
Esta no es la primera vez que Kicillof aparece en el radar cordobés. En marzo participó de forma virtual en un acto con militantes organizado por el exsenador Carlos Caserio, uno de los principales operadores del peronismo en la provincia. En esa ocasión, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, estuvo presente de manera física.










