Mientras el cielo de Kiev retumbaba en la noche del domingo al lunes por la llegada de misiles balísticos rusos, el presidente estadounidense, Donald Trump, volvía a arremeter sin piedad contra Ucrania. En un clima de enfrentamiento cada vez más enardecido, el líder ucranio, Volodímir Zelenski, acababa de decir en una entrevista con la agencia Bloomberg que Washington presiona para que Ucrania se rinda ante Rusia. La agenda a corto plazo no lleva a pensar en un apaciguamiento. En su particular visión de la diplomacia, Trump contempla celebrar a mediados de noviembre una cumbre con los que se supone son grandes adversarios de Estados Unidos, aunque ya hay quien lo pone en duda, los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y China, Xi Jinping. Esto no hará más que dar alas a Putin para seguir adelante con la invasión, entiende el Gobierno ucranio.
“Ucrania nunca quiso esta guerra y hemos acogido literalmente TODOS los intentos de nuestros socios de llevar a esta guerra a un final digno”, ha lamentado Zelenski en sus redes sociales este lunes sin citar expresamente a Trump. Al tiempo, recuerda que se han adherido a “TODAS las propuestas de alto el fuego”, mientras “Putin no solo no quiere acabar con esta guerra, sino que ni siquiera quiere dar pasos hacia la desescalada”. Una vez más, el líder ucranio se ha referido al bloqueo de la llegada a su país de la defensa antiaérea necesaria a la vez que a Moscú “se le conceden alivio o retrasos en las sanciones”, de lo que culpa a los socios de Ucrania. Trump ha vuelto a la carga cuando ya había caído la noche en Kiev: “Hemos dado mucho a Ucrania. Ellos no nos han dado nada”, dijo a un grupo de reporteros.
La andanada dominical del líder republicano, lanzada desde su red social, Truth, golpeó varios flancos de Kiev. Primero, defendió tener a Moscú como aliado, pese a ser el país agresor, en su supuesto intento por conseguir la paz: “No quiero hacer nada que, de forma insensata, aleje a Rusia de la mesa de negociaciones. Se están logrando grandes avances”.
Segundo, arremetió de nuevo contra Zelenski, a quien responsabiliza de la crisis mundial del diésel por sus ataques a refinerías rusas: “Está utilizando las refinerías de diésel en Rusia como objetivo, a sabiendas de que estos ataques perjudican gravemente los mercados mundiales de diésel, incluidos los de Estados Unidos (…), pero Rusia sigue enviando millones de barriles de diésel al mercado mundial a un precio bajo”.
Y tercero, Trump acusó al mandatario ucranio de no querer que el conflicto acabe: “No tiene intención de poner fin a esta guerra; probablemente nunca la tuvo. Hace dos años podría haber conseguido un acuerdo mejor que el que podría lograr ahora”. El presidente estadounidense remató con lo que para él es la Ucrania de Zelenski hoy: “Su país está en ruinas, gran parte de su territorio se ha perdido, ha perdido el acceso a sus océanos y mares, y su población masculina está diezmada, herida o muerta”.
Información de inteligencia
Kiev sigue denunciando el abandono aliado a la hora de advertir de la llegada de ataques rusos, como sucede desde hace una semana. De las tres oleadas de misiles balísticos llegadas en la noche del domingo al lunes, antes de medianoche, en torno a las tres de la mañana y sobre las siete de la mañana, solo la segunda fue comunicada, ha explicado Yurii Ihnat, portavoz de la Fuerza Aérea.
En las últimas horas, Rusia ha lanzado también otros tipos de misiles y dos centenares de drones. De momento, una joven de 21 años ha muerto en la capital, donde varios barrios han recibido impactos, así como en otros municipios de la región de Kiev como Irpín. Allí, además de seis heridos, tres de ellos menores, hay tres personas desaparecidas, según las autoridades regionales.
En total hay, además, daños en infraestructura energética en una decena de regiones, lo que ha causado cortes a unas 550.000 familias, según Zelenski. La ofensiva también afectó a un centro comercial, una escuela y unas instalaciones médicas, así como en varios edificios residenciales. También han sido alcanzadas dos estaciones de metro en Kiev de la orilla izquierda del río Dniéper, que han tenido que ser temporalmente cerradas mientras se reparan los daños en la infraestructura.
Por la tarde, en un ataque con dron que Zelenski califica de “atroz” han muerto seis personas, entre ellas dos menores de uno y 11 años en un parque de Járkov, la segunda ciudad del país. Angelina, nacida en agosto de 2025, ha muerto por el impacto dentro de su carrito, detalla el presidente. Su madre, Inna, ha acabado perdiendo la vida en el hospital.
De momento, por mucho que Trump hable de paz, no hay signos de conversaciones en ese sentido al más alto nivel. Sí hay avances entre Trump, Xi y Putin. El portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, ha confirmado este lunes que Pekín, Moscú y Washington negocian la celebración de este encuentro. “Aún no hay un acuerdo claro sobre la reunión ni sobre su posible agenda, pero las tres partes consideran posible su hipotética celebración”, ha manifestado este lunes el representante del Kremlin.
“Una reunión trilateral entre los líderes de Ucrania, Estados Unidos y Rusia podría ayudar a poner fin a la guerra antes”, ha señalado el ministro de Asuntos Exteriores ucranio, Andrii Sibiga. “Una reunión trilateral entre los líderes de Rusia, China y Estados Unidos lograría justo lo contrario: alentar al presidente ruso, Vladímir Putin, a continuar con esta guerra”, agrega en un comentario en sus redes sociales. El diario estadounidense The Wall Street Journal ha revelado que Putin habría propuesto a Trump reunirse durante el próximo foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que tendrá lugar el 18 y 19 de noviembre en Shenzhen.
Irán, en la ecuación
Trump también metió en la ecuación de su mensaje en Truth a Irán. “Rusia está haciendo muy poco, siquiera algo, para ayudar a la República Islámica de Irán, en comparación con lo que podría hacer, y quiero mantener esto así”, dijo. Precisamente esta jornada de lunes el presidente de Irán, Masoud Pezeshkián, recibía en Teherán al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Además, Lavrov ha celebrado otro encuentro aparte con el jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi. Ambos países firmaron en enero de 2025 un tratado de cooperación estratégica que ponía sobre el papel su asociación militar. Durante su reunión, el enviado de Moscú denunció la agresión estadounidense e israelí contra Teherán.
“La causa de Irán, al igual que la de Rusia, es una causa justa”, ha manifestado Lavrov junto a Araghchi. No obstante, desde la capital iraní ha lanzado un guiño a Trump y su acuerdo para desbloquear el combustible ruso. “El presidente Putin ha recalcado en repetidas ocasiones que no nos interesa la volatilidad de los precios, ni las fluctuaciones bruscas. Como Estado serio, buscamos la estabilidad”, ha declarado el jefe de la diplomacia rusa.
Moscú ha recibido drones iraníes desde el inicio de la invasión de Ucrania, y la agencia Bloomberg reveló a principios de octubre que Rusia ha engordado el arsenal de misiles de Irán estos meses, además de colaborar en el diseño de nuevos cohetes desde 2023 bajo un proyecto secreto llamado C430L.
Por su parte, el canal estadounidense NBC informó este verano sobre un supuesto documento de la inteligencia europea que apuntaba a que Rusia está enviando munición a Irán a través del mar Caspio, ruta que es inaccesible para la vigilancia marítima estadounidense e israelí.
El periódico señala que el Kremlin hizo esta oferta a la Casa Blanca durante la conversación telefónica que mantuvieron ambos mandatarios el pasado 9 de octubre. En aquella llamada, el dirigente ruso ofreció al norteamericano el levantamiento de su veto a sus exportadores de diésel para abaratar su precio en los mercados antes de las elecciones estadounidenses.
No obstante, Putin había vendido humo a Trump. Días antes de esta llamada las autoridades rusas avanzaron a sus medios que iba a levantar el bloqueo a la exportación de diésel, fijado hasta el 31 de octubre, porque el país no registra un desabastecimiento como el que sufre con la gasolina, más compleja de refinar y cuya exportación está prohibida hasta el 2027.
Trump y Putin se vieron en persona por última vez en la infausta cumbre de Anchorage, en Alaska, de agosto de 2025. Aquel encuentro finalizó sin un comunicado final de ambas partes, y dos meses después, en octubre, Estados Unidos sancionó a las dos mayores petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, por su nulo avance en las negociaciones de paz.









