La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, publicó un artículo en el blog del organismo, titulado «Argentina mira hacia adelante», tras sus reuniones realizadas en Buenos Aires y la visita a Vaca Muerta, en Neuquén.
Georgieva destacó por un gesto del ministro de Economía, Luis Caputo, quien le entregó una camiseta de la Selección Nacional de fútbol con su nombre y el número 10 de Lionel Messi. Para la economista búlgara, el obsequio trazó un paralelo inevitable con el camino de la economía argentina: «Fue un comienzo idóneo para mi primera visita oficial. Cuando Messi finalmente levantó la Copa del Mundo en Qatar tenía 35 años; su triunfo fue la culminación de años de perseverancia, reveses y dedicación incesante».
A partir de esa analogía deportiva, Georgieva remarcó que «la transformación económica sigue un camino similar: restaurar la estabilidad es difícil, pero hacer que perdure es aún más duro».
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Según la funcionaria, lo más alentador de su recorrido por la capital fue constatar que los argentinos están empezando a mirar más allá de las urgencias inmediatas: «Para un país que ha pasado gran parte de su historia reciente centrado en la próxima crisis, desplazar la atención hacia un horizonte más largo fue el signo más alentador de todos».
«Una estabilización impresionante»
En su balance del programa económico de Javier Milei, la titular del FMI contrastó la situación actual con el escenario previo de alta inflación y recesión. «Hace solo dos años y medio, la Argentina enfrentaba uno de los momentos económicos más difíciles de su historia moderna. El gobierno incurría en déficit constante, la inflación superaba el 200%, la economía se contraía y la pobreza trepaba por encima del 50%», describió la funcionaria.
Frente a aquel panorama donde las familias veían licuarse sus salarios y las empresas no podían planificar a más de unas semanas, Georgieva destacó el giro macroeconómico alcanzado: «Hoy el panorama es marcadamente diferente. La Argentina ha logrado dos años consecutivos de superávit fiscal primario por primera vez en 15 años. La economía está creciendo, la inflación ha caído a cerca del 30%, la pobreza ha disminuido y el Banco Central está recuperando reservas internacionales.»
Entre los logros destacados por la alta funcionaria figuran además la baja del riesgo país, la mejora en las calificaciones crediticias por parte de las tres principales agencias internacionales y los más de 45.000 millones de dólares en proyectos de inversión aprobados bajo el esquema del RIGI, a los que se suma una cartera en desarrollo que duplica esa cifra. Según Georgieva, estas conquistas reflejan el compromiso de la administración de Milei pero, «sobre todo, la perseverancia del pueblo argentino».
El recuerdo personal de Bulgaria y la caja de lata
Para argumentar por qué la Argentina no debe abandonar el rumbo, Georgieva apeló a una vivencia personal cargada de emotividad durante la crisis hiperinflacionaria de los años noventa en su país natal.
«Sé lo transformadora que puede ser la estabilidad porque lo viví en mi propio país. Cuando Bulgaria sufrió la hiperinflación y una crisis bancaria en los ’90, los ahorros de toda la vida de mi madre desaparecieron casi de la noche a la mañana. Yo guardaba mis propios y modestos ahorros en dólares, en una caja de lata escondida en el armario», recordó la directora del FMI.
La titular del organismo multilateral subrayó que la recuperación en Europa del Este requirió reformas difíciles, instituciones sólidas y persistencia durante muchos años: «Los resultados no aparecieron de inmediato, pero debido a que Bulgaria mantuvo el rumbo, la confianza regresó gradualmente, la inversión aumentó, la gente encontró trabajo y el nivel de vida mejoró».
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Como prueba del éxito a largo plazo, recordó que Bulgaria adoptó el euro a principios de este año, un hito que antes parecía imposible. «La lección fue que las mayores recompensas de la estabilización solo emergen con el tiempo», enfatizó.
Vaca Muerta, la calle y el apoyo a las reformas
En su recorrido por las provincias, Georgieva hizo escala en el yacimiento de Vaca Muerta (Neuquén), al que definió como un motor clave para abastecer la demanda energética mundial. Sin embargo, remarcó que el verdadero potencial argentino excede lo extractivo: «La minería se está acelerando, los servicios basados en el conocimiento exportan cerca de 10.000 millones de dólares anuales y la agricultura sigue siendo de las más competitivas del mundo. La Argentina cuenta con emprendedores de clase mundial, universidades fuertes y un talento humano excepcional».
Asimismo, relató su encuentro con Marina, una maquilladora porteña que trabaja en tres empleos: «Me dijo que la vida sigue siendo difícil, pero que espera que el país mantenga el rumbo. Lo que está cambiando es su confianza en que el progreso puede durar». Del mismo modo, destacó su paso por la academia de la bailarina Mora Godoy y sus intercambios con estudiantes universitarios en el Palacio Libertad sobre inteligencia artificial e innovación.
Respecto del vínculo institucional entre el FMI y el Gobierno, Georgieva ratificó el respaldo a las reformas en marcha: «La propuesta del Gobierno para un Banco Central más fuerte e independiente puede ayudar a garantizar que los avances sobre la inflación perduren. Un marco de responsabilidad fiscal duradero, con reglas claras e instituciones sólidas, ayudará a que futuros gobiernos preserven los logros alcanzados con tanto esfuerzo.»
A modo de conclusión, la titular del FMI dejó un claro mensaje sobre las métricas con las que el organismo evaluará el éxito definitivo del programa argentino: «El éxito no se medirá únicamente por una menor inflación, reservas más fuertes o finanzas públicas más sanas. Se medirá por si más empresas invierten, las pymes se expanden, los trabajadores encuentran mejores empleos y salarios, y más argentinos ven los beneficios del crecimiento en su vida cotidiana. El desafío ahora es mantener el rumbo».
LM









