En la mañana de este martes se cumplieron dos días desde que los controladores aéreos perdieron contacto con una aeronave Cessna T206 entre Risaralda y Chocó, en el occidente colombiano. Hasta el momento, no hay información oficial sobre las causas del accidente ni sobre el estado de sus cinco ocupantes —cuatro mujeres y un hombre, el piloto—, que regresaban a Bogotá tras participar en una brigada médica. El último contacto fue a las 9.23 del domingo, y la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) logró determinar su ubicación al día siguiente, gracias a un sobrevuelo por la zona desde la cual la avioneta había emitido una última señal de auxilio. Desde entonces, los equipos de rescate, junto con miembros de la Guardia Indígena del Resguardo de Tarena, trabajan para llegar hasta el lugar del siniestro, en medio de una geografía imponente, con altas pendientes y un clima cambiante.
Ese mismo domingo, poco después de que se perdiera la señal de la avioneta, las autoridades iniciaron su búsqueda, la cual se vio interrumpida en la tarde debido a las fuertes lluvias, usuales en esa zona de la Cordillera de Los Andes. Las labores fueron retomadas en la mañana de este lunes, cuando aviones de la Fuerza Aeroespacial encontraron y fotografiaron los que parecían ser los restos de la aeronave. No obstante, el hallazgo no significó que las unidades de rescate pudieran ir a buscar de inmediato a los sobrevivientes. “A pesar de que hoy [lunes] se logró la identificación del punto de visualización de la aeronave por parte de la FAC, no se logró el ingreso aéreo por condiciones meteorológicas y condiciones de terreno”, explicó la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba-Curi, a través de un mensaje en X.
La aeronave se encuentra en un área de difícil acceso, aproximadamente a 9.000 pies de altitud (unos 2.650 metros), cerca del Cerro Tatamá, en las inmediaciones del parque natural que lleva ese mismo nombre, un área protegida de 43.000 hectáreas que es compartida por tres departamentos: Chocó, Risaralda y Valle del Cauca. En dicho cerro está el punto más elevado de la cordillera Occidental, que allí alcanza una altura máxima de 4.250 metros sobre el nivel del mar.
Una vez se conocieron las coordenadas, Parques Naturales Nacionales, la entidad que administra las áreas protegidas del país, realizó la ubicación espacial del punto señalado y estableció que se encuentra al interior del área protegida, en límites con el Resguardo Indígena de Tarena. Se trata de “una zona con pendientes que oscilan entre el 50% y el 100 %, lo que representa condiciones de alta complejidad para el desplazamiento terrestre”, especifica en el texto.
La entidad también identificó la posible ruta terrestre que podría llevar a la aeronave. “De acuerdo con la zonificación del Resguardo Indígena de Tarena, identificamos como posible ruta de acceso al sitio el trayecto Moindo – Tarena Central – zona de pesca del río Azul, información que compartimos con la Guardia Indígena para facilitar su desplazamiento hacia el punto señalado”, añadió. Este martes, con los mapas de orientación que les compartió Parques Naturales, la Guardia Indígena inició el trayecto.
“Es una topografía muy agreste, de cerros muy altos, rodeados de selva”, indicó a medios locales Israel Londoño, secretario de Gobierno de Risaralda. “Allí hay que saber llegar, sobre todo porque al parecer donde colisionó la aeronave es un pico muy alto y nadie sabe en qué condiciones pudo haber quedado”, precisó el funcionario. Según dijo, los equipos de rescate “tratarán de llegar al punto donde está la aeronave, pero para eso se requiere tiempo, y sobre todo que haya un buen clima porque allí el clima es muy cambiante”.
Desde que se conoció la noticia del accidente, las comunidades indígenas y afrodescendientes organizaron grupos de voluntarios para dar con los pasajeros, en un trabajo coordinado con los militares. Inicialmente se pensó que la avioneta había caído en territorio chocano, en el área rural del municipio de Tadó, pero luego las labores de búsqueda se trasladaron hacia Pueblo Rico, un pueblo vecino pero que hace parte del departamento de Risaralda. Pese a la frontera departamental, la zona tiene prácticamente la misma composición demográfica, con una alta presencia de comunidades étnicas. Los pueblos Emberá Katío y Emberá Chamí, junto con la población afrocolombiana, componen alrededor del 70% de la población. Ubicado al oeste del valle del río Cauca, Pueblo Rico es el municipio más pobre de su departamento, mientras Pereira, la capital, y las zonas más adineradas y pobladas se encuentran del otro lado.
Las comunidades locales, y más específicamente la Guardia Indígena, se han convertido en un factor clave a la hora de encontrar sobrevivientes de accidentes aéreos, tal como sucedió en la búsqueda de los cuatro niños indígenas que estuvieron 40 días perdidos en las selvas del Guaviare, tras un accidente ocurrido en mayo de 2023, en una proeza que los hizo mundialmente célebres. En Colombia, estos incidentes son relativamente frecuentes en las zonas más selváticas e incomunicadas, como es el caso del Chocó o el Guaviare, cuyos habitantes encuentran en las avionetas una forma efectiva de transporte para desplazarse a los centros urbanos, en un país atravesado por montañas, con una vegetación tupida y sin suficientes vías de acceso.
Las pasajeras a bordo de la aeronave han sido identificadas como Yuliza Figueredo Rodríguez, médica radióloga; Perla Constanza Álvarez, subgerente de Convenios Médicos de Colmédica; Sandy García, enfermera, y María Guzmán, médica y auditora de tutelas en Colmédica, quienes habían viajado hasta Condoto, en el Chocó, para brindar atención médica a la población afectada por el sismo. Las llevaba el piloto Mehmet Cankaya, un empresario turco que llegó a Colombia hace 11 años, y quien desde hace años ponía su propia avioneta personal a disposición de la Patrulla Aérea Civil Colombiana, una organización privada sin ánimo de lucro que se dedica a llevar servicios de salud a poblaciones excluidas y en condiciones de pobreza, y que había coordinado esta misión médica conjunta.
“Sabemos que estamos buscando héroes. Por eso las comunidades no han desistido en el acompañamiento de la búsqueda”, reiteró la gobernadora chocoana en su mensaje de X, consciente de que el accidente había ocurrido después de que este grupo de personas viajara a su departamento para atender a la población, afectada por el terremoto del pasado 10 de agosto. En total, cerca de 170 personas, entre militares, equipos de rescate y voluntarios han trabajado en las labores de búsqueda. “Mantenemos las acciones y la fe. Nuestra solidaridad y afecto están con sus familias”, concluyó.









