Uno está en la Lugones, otro en la Autopista Buenos Aires – La Plata, hay otro en Acceso Oeste y se vienen tres más en puntos que unen la Ciudad de Buenos Aires con el norte del conurbano, y en sentido contrario. Se ven desde el auto mientras se avanza y se frena constantemente, entre bocinazos y filas interminables por carril. El mensaje es breve y aplastante, como para leerlo estando atrapados en la hora pico: “¿Cansado del tráfico? Mudate a Colonia”.
Podría ser una campaña turística de Uruguay. Pero detrás de esos carteles hay un argentino, que aprovecha el éxodo aspiracional de cruzar el charco, pero volviendo. Ya no es sólo Punta del Este. En el radar de los residentes de nuestro país, ahora también resulta plan vivir (o invertir) en Colonia de Sacramento.
En el caso de esos carteles, el anuncio es que se está construyendo desde cero una ciudad inteligente. Mezcla urbanismo, tecnología, naturaleza y una idea pensada especialmente para el público argento que no se quiere ir del todo. La clave es que sea la alternativa para quienes quieren mantener el vínculo con Buenos Aires, desde Uruguay, con menos problemas de urbe, pero con el espíritu intacto de una smart city.
El proyecto lo presentó en 2022 el desarrollador argentino Eduardo Bastitta, que es asesor del presidente Javier Milei, y prevé una inversión cercana a los US$ 500 millones. Y empezó a traducirse en ventas: según datos de la empresa, ya se comercializaron más de 500 unidades y otras 350 están en proceso de cierre, entre residencias y hotelería, con la expectativa de inaugurar el primer barrio, llamado Distrito Génesis, entre 2027 y 2028, con unas 900 unidades funcionales.
Pero el dato más llamativo es quiénes las compran. “Más del 60% son argentinos. Ya tenemos más de 350 compradores argentinos«, dice Bastitta a Clarín. Aproximadamente una cuarta parte no viven en la Argentina, sino que residen en Uruguay o en otros países. Los uruguayos representan menos del 20% y el resto son de Estados Unidos, Brasil, Chile, México y distintos países europeos.
Y buena parte de quienes compraron no lo hicieron sólo como inversión. «La mayoría expresa su voluntad de vivir en Colonia», sigue Bastitta. Aunque, reconoce, la decisión definitiva depende de completar una oferta de servicios que incluya educación, salud, entretenimiento, comercios y espacios públicos.
La inspiración tiene dos grandes ejes: «Uno es el concepto de las dos orillas. Estamos desarrollando una ciudad integrada con Buenos Aires, una ciudad rioplatense que permita vivir entre dos países». Esa idea se refleja hasta en la comercialización: “Las unidades incluyen cientos de pasajes fluviales para facilitar el traslado frecuente entre ambas costas”.
El segundo eje es el concepto de smart city. Pero el argentino aclara que la definición va mucho más allá de lo tech. «Muchas veces smart se asocia únicamente a sensores o innovación tecnológica. Para nosotros significa crear el mejor lugar para vivir«.
En esa definición entran los espacios verdes (con plantas nativas), la cercanía entre vivienda y trabajo (se vende también como ciudad de “15 minutos”), la movilidad (eléctrica), la oferta cultural y deportiva (circuitos para correr o caminar) y una comunidad orientada al emprendedurismo.
Según la información difundida por la desarrolladora, el emprendimiento ocupará unas 500 hectáreas junto al Río de la Plata y combinará viviendas, oficinas, hoteles, locales, espacios de innovación, parques, lagunas y un distrito tecnológico pensado para atraer empresas vinculadas a la economía del conocimiento. Un Silicon Valley charrúa, se animan a decir.
Para Pablo Lecor, director de Desarrollo Económico de la Intendencia de Colonia, es indudable que el interés argentino viene creciendo desde hace varios años, y que supera lo de cruzar y volver, o quedarse una noche en escapada romántica. «La inversión de argentinos en Colonia aumentó significativamente, sobre todo en el sector inmobiliario», señala.
La mayor concentración se da en Colonia del Sacramento, seguida por Carmelo. Los principales atributos que destacan quienes llegan, dice, son la seguridad, la estabilidad jurídica, la calidad de los servicios y el sistema educativo. De acuerdo con el último censo uruguayo, Colonia del Sacramento tiene unos 31.000 habitantes y entre 700 y 800 argentinos cuentan allí con residencia permanente. Hay muchísimos más que no hicieron ningún trámite.
No es sólo el desarrollo inmenso y ambicioso que busca conectar las dos costas: Lecor aclara que también “vienen hoteleros y quien compra para poner su casa”. Pero reconoce que el gran gancho es una apuesta así de novedosa. Y ese atractivo también pasa por el financiamiento, algo que les encanta a los argentinos.
Bastitta explica que con un anticipo cercano a los US$ 30.000 se puede acceder a créditos que cubren hasta el 70% del valor de departamentos de entre US$ 90.000 y US$ 100.000, con plazos superiores a 20 años y tasas cercanas al 4%. En el caso de los lotes, el financiamiento también alcanza gran parte de la construcción de una vivienda.
Mientras tanto, Colonia también apuesta a mejorar su conectividad. Además de los servicios fluviales que unen ambas ciudades en aproximadamente una hora, el departamento espera incorporar nuevos buques rápidos y beneficiarse de la finalización de la doble vía hacia Montevideo, que reducirá los tiempos de traslado por ruta.
Por ahora, la primera imagen de +Colonia, el nombre del proyecto, para miles de argentinos, sigue estando sobre una autopista. Los carteles son casi una provocación. Una ciudad diseñada para que el tiempo vuelva a alcanzar, a una hora de donde están.









