Las Fuerzas Armadas de Rusia empezaron a bombardear infraestructuras digitales ucranias de internet en primavera y Kiev, finalmente, ha respondido. El Kremlin aparece hoy como un “río” en los mapas de Yandex, algo así como el “Google” del Kremlin, tras la destrucción sufrida en tres grandes centros de datos. Y miles de usuarios tienen su dinero retenido porque no funciona su aplicación de pagos. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, asegura que los ataques recientes incluso han silenciado los bots rusos, pero muchos expertos matizan que no es así.
Ucrania inició sus ataques contra las instalaciones de Yandex el pasado jueves y, desde entonces, sus drones han destrozado tres centros de datos situados en regiones próximas a Moscú: Riazán, Kaluga y Vladímir. Los daños han sido cuantiosos, según afirma la compañía. Las imágenes tomadas por testigos mostraban grandes columnas de fuego en las instalaciones. Según explicó Yandex, el trabajo en Riazán fue “completamente detenido”, el centro de Kaluga tuvo que ser “deshabilitado”, y los servidores de Vladímir quedaron totalmente fuera de servicio.
“Los equipos de Yandex trabajan contrarreloj para que nuestros servicios sigan operativos […] Desafortunadamente, no es fácil”, afirmó la compañía este domingo. Su servicio de almacenamiento en la nube, Yandex Cloud, todavía opera en “modo de emergencia”.
Yandex Taxi, la popular aplicación de transporte de viajeros, dejó de funcionar este domingo durante horas. La incidencia se registró desde Moscú, en la parte europea de Rusia, a Irkutsk, en lo más profundo de Siberia. Tras encargar un viaje al aeropuerto, la aplicación se bloqueaba en su búsqueda y ni siquiera era posible volver al inicio reiniciando el móvil.
El servicio de pagos de la firma tampoco funcionaba y algunos usuarios se quejaban de que su dinero estaba retenido por la empresa. “Yandex Pay está volviendo gradualmente a la normalidad […] hemos restablecido el acceso a las transferencias y pagos de algunos usuarios”, manifestaba este martes el director de esta división financiera, Dmitri Pirogov, en Telegram. “Este es un paso importante, pero algunas funciones todavía no están disponibles y pueden ocurrir errores con algunas transacciones”.
El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, aseguró este lunes en el Foro de Seguridad de Varsovia que los bombardeos contra centros de datos rusos han dejado inactivos los bots con los que los servicios de seguridad del Kremlin intentan desestabilizar el debate público en Occidente. “De repente se hizo un poco más fácil respirar en muchas plataformas de redes sociales”, afirmó.
Su tesis no es sostenida por algunos expertos. “Esos bots son los propios rastreadores de búsqueda de Yandex, no las cuentas de redes sociales utilizadas para operaciones de influencia”, advierte en la red social X Lukasz Olejnik, consultor en ciberseguridad y analista del Departamento sobre la guerra del King’s College de Londres. “Las granjas de troles se esconden detrás de servidores proxies, dispositivos secuestrados y nubes occidentales. Siguen operando, y los influencers contratados [por el Kremlin] también siguen ahí”. Pensar que estas operaciones de desinformación han sido neutralizadas, advierte, es “peligroso”.
“No hubo una caída duradera y medible”
El analista militar polaco Jarosław Wolski reconoce que fue un error decir que el tráfico de bots alrededor del partido alemán de ultraderecha AfD, respaldado por Moscú, había caído un 56%. “Según el Instituto de Investigación Cemas, el instituto Hasso Plattner y el think tank Polisphere, no hubo una caída duradera y medible. Desafortunadamente, mi publicación con desinformación alcanzó millones de impresiones”, ha lamentado.
“El bombardeo de los centros de datos crea muchos problemas para el Kremlin, le será más difícil bloquear las VPN [con las que los rusos eluden el bloqueo de webs censuradas] y los servicios de banca electrónica no funcionan”, pero “la actividad de bots y troles está impulsada mucho más por los temas (que se abordan en redes sociales) que por la infraestructura” que se bombardea, sostiene en un análisis Mykolas Katkus, consultor en comunicación y fundador de la tecnológica Repense.
La plataforma pública de análisis de tráfico de internet Cloudflare Radar recoge que, tras el tercer ataque ucranio, el tráfico proveniente de los centros de Yandex se hundió un 94% este pasado domingo respecto a la media del mes anterior. Sin embargo, esto incluye tanto los bots de las búsquedas en Yandex como la navegación de usuarios reales. Es imposible analizar en esa herramienta el impacto de los bombardeos en los troles del Kremlin.
Yandex Karta es un potente servicio cartográfico similar al de Google Maps. Tras los ataques, funciona con limitaciones. Da igual pinchar en un pequeño pueblo próximo al frente que en un aeropuerto o sobre el Kremlin: la aplicación solo cree que allí hay un río y no permite ver imágenes del lugar ni otra información aportada por usuarios.
Mark Krutov, periodista de investigación de Radio Free Europe/Radio Liberty conocido por sus análisis de las imágenes de guerra, también alerta de que los ataques contra la nube de Yandex no solo tienen beneficios para Ucrania, sino también contras.
“Si los servicios de Yandex, como Street View, las imágenes por satélite y las fotografías de cámaras de salpicadero, dejan de funcionar, será difícil entender la magnitud de esta pérdida para el OSINT (análisis por fuentes abiertas). Por no hablar de otros servicios afectados, como Zakupki360, que recoge los contratos gubernamentales y comerciales”, señala Krutov.
Presión sobre un sector debilitado
No obstante, los ataques ucranios aumentan la presión sobre el debilitado sector tecnológico ruso y sus empresas, ya tensionadas por la crisis económica. Rusia no fabrica hardware, lo importa de contrabando para eludir las sanciones con un importante sobrecoste, y la sustitución de los centros destruidos incrementa sus pérdidas.
Los servidores y las piezas de repuesto ya se importan a través de sistemas paralelos, lo que puede provocar retrasos. El envío a zonas remotas del país aumenta el tiempo y el costo. Y, si se produce una avería, el servicio y el reemplazo se demoran. Los equipos grandes, como transformadores y enfriadores, requieren transporte aparte.
Llevarse los servidores de Europa a Siberia para alejarlos de las bombas es “una mala idea”, según el canal de Telegram especializado en la red rusa ZaTelekom. Sus analistas citan un buen número de motivos: escasez de centrales eléctricas y personal, cuellos de botella por la limitación de cables, los drones ucranios ya llegan allí, y los centros “estarían a 4.000 kilómetros, lo que supone decenas de milisegundos por cada solicitud de ida y vuelta”.
ZaTelekom apunta a su vez un beneficio para los ciudadanos de estos ataques: el Kremlin tendrá que adquirir más material occidental, “y esto retrasará la desconexión total del internet ruso”.
Rusia atacó primero
Ucrania trata de aplicar el ojo por ojo en sus ataques sobre Rusia. Dejando a un lado a los civiles —víctimas en mucha menor medida en territorio ruso—, Kiev busca responder alcanzando los mismos objetivos que su enemigo ha golpeado. En las últimas semanas, a la guerra que se libra en torno a infraestructuras energéticas o petrolíferas y de logística, junto a la batalla permanente por objetivos militares, se han unido los bombardeos en ambos países de centros de datos y telecomunicaciones. En concreto, esos centros permiten el funcionamiento de portales de noticias, instituciones del Estado o servicios bancarios y financieros.
Esto supone, según estima el ministro ucranio de Exteriores, Andrii Sybiha, una nueva estrategia para amedrentar y complicar la vida de los civiles. La ofensiva ha logrado impactar en instalaciones de las compañías Cosmonova, Parkovyi, UTELS, Datagroup, MiroHost o DLine, además de una sede de Kyivstar, el mayor operador de comunicaciones electrónicas y móviles del país, así como un edificio de Vodafone.
Los drones y misiles suponen una nueva amenaza para este tipo de centros que, hasta ahora, eran víctimas de los cortes de suministro eléctrico y de la actividad de piratas informáticos. En todo caso, un asesor presidencial en materia digital, Serhii Beskrestnov, cree que el Kremlin tiene muy difícil conseguir un apagón total de internet en Ucrania.
La información es una gran fuente de poder, por eso Rusia lleva a cabo estos ataques, señala Anatoliy Bobrovitskiy, analista del Instituto de Estudios Estratégicos de Ucrania. Pero, añade, las autoridades del país cuentan con un mercado muy abierto que permite la existencia de, al menos, dos decenas de proveedores y empresas. Eso permite disponer de una de las “redes digitales más fuertes que existen” tanto en el sector público como en el privado, que, unido al desarrollo de la inteligencia artificial, supone una defensa ante la coyuntura actual. De ello depende “nuestra seguridad” y “nos da la posibilidad de seguir con vida frente a los ataques”, explica por teléfono este exempleado del Banco Nacional de Ucrania, donde hace más de dos décadas pudo comprobar que Kiev apostaba de forma decidida por el sector digital como prioridad.
“No vale la pena ceder a los ataques de información del enemigo y al pánico. Ya hemos tenido miedo de que no habría comida, combustible, y ahora nos están asustando con la desaparición de internet”, trata de tranquilizar desde sus redes sociales el asesor presidencial Serhii Beskrestnov.
La diversificación y descentralización de las infraestructuras hace que Moscú tenga complicado un apagón generalizado de internet en toda Ucrania, sostiene Beskrestnov, que está considerado uno de los gurús nacionales de la guerra electrónica.
“El objetivo de los rusos es sencillo: dejar a los ucranianos sin internet”, denunció Zelenski el 26 de mayo tras una serie de ataques sobre ese tipo de instalaciones. Quieren “dejarnos sin comunicación, sin servicios digitales adecuados”, pero “lo contrarrestamos de inmediato”, anunció. En efecto, la respuesta llegó en forma de ojo por ojo con bombardeos entre el jueves y el domingo pasados contra Yandex.










