Hace 36 años, la dictadura de Augusto Pinochet llegaba a su fin en Chile. Una parte importante de la población actual no vivió ese periodo ni apenas lo conoce de oídas. Desde hace 16 años, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos trabaja precisamente contra ese olvido y por ello ha sido reconocido este miércoles con el Premio Rey de España de Derechos Humanos. Su directora, María Fernanda García Iribarren, subraya en una entrevista el martes en la Universidad de Alcalá de Henares que el museo no mira solo hacia atrás. La memoria, explica, es una herramienta activa: “No solo cuenta el pasado, sino que dialoga con el presente y el futuro”. El espacio se plantea como un lugar de encuentro y, en sus palabras, como una forma de “reparación simbólica de las fracturas sociales del país”.












