“Un desastre”. Así ha calificado este domingo Friedrich Merz los resultados de su partido, la CDU, en las elecciones del Estado de Mecklemburgo-Pomerania-Occidental. El canciller alemán ha mantenido una reunión de urgencia de los principales dirigentes democristianos en la que ha recibido la confianza para que continúe como jefe del Gobierno y líder del partido. La extrema derecha ha ganado las elecciones en este land del este de Alemania, seguida de cerca por el socialdemócrata SPD, según los sondeos a pie de urna emitidos por las televisiones públicas ARD y ZDF. En Berlín, donde también se han celebrado comicios, la formación poscomunista Die Linke habría conseguido ser la más votada, con la CDU en segundo lugar y AfD en el tercer puesto.
De confirmar el escrutinio estos sondeos, los democristianos entrarían por un pequeño margen en el Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania y perderían el Gobierno de Berlín. El signo del voto en estos dos länder profundiza la crisis de legitimidad de Merz, sobre el que se cierne desde hace semanas el debate interno en su partido si debe renunciar al cargo para evitar que la CDU prosiga perdiendo apoyo ciudadano a marchas forzadas.
Las elecciones de este domingo han estado precedidas por el aplastante resultado de AfD el 6 de septiembre en los comicios en el land de Sajonia-Anhalt. En este Estado del Este, a diferencia de Mecklemburgo-Pomerania y Berlín, la extrema derecha quedó a solo tres diputados de la mayoría absoluta, con un apoyo de casi el 44% de los votantes y todo apunta a que podrá gobernar con un acuerdo con la izquierda nacionalista de BSW.
Si AfD tiene en Sajonia-Anhalt la oportunidad de llegar por primera vez a un poder ejecutivo en Alemania, en los comicios de este domingo quedará lejos de superar el cordón sanitario del resto de formaciones.
Según los sondeos, la extrema derecha da un gran salto en votos en ambas elecciones, tanto en Mecklemburgo-Pomerania Occidental como en Berlín. Esto, sin embargo, no es suficiente para tener opciones de Gobierno en buena parte por la popularidad de dos candidatas de izquierdas: la presidenta de Mecklemburgo-Pomerania, la socialdemócrata Manuela Schwesig, y la representante de Die Linke en Berlín, Elif Eralp.
Schwesig tiene opciones de revalidar su Gobierno de coalición formando una mayoría absoluta con Die Linke y con Los Verdes. Los primeros recuentos señalan que esta mayoría absoluta podría ser no posible, por solo un diputado, por lo que la líder socialdemócrata debería recibir también el apoyo de la CDU, por lo menos para su investidura.
AfD habría ganado las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental con un 37% de los votos, frente al 35,5% del SPD. “Hemos más que duplicado nuestros votos en este land, estamos legitimados para formar Gobierno”, ha dicho el copresidente de AfD Tino Chrupalla. El resto de formaciones han dejado claro que la extrema derecha no tendrá oportunidad de formar una mayoría.
“Dije en campaña que era una mujer contra el azul [el color de AfD] para evitar una mayoría absoluta de AfD y lo he conseguido”, ha dicho Schwesig en ARD. La presidenta y candidata de SPD da por hecho que podrá formar “un gobierno democrático y estable”. Schwesig no ha desaprovechado para criticar de nuevo las reformas llevadas a cabo por el Gobierno alemán de coalición entre la CDU y su partido, sobre todo en materia de recortes de las pensiones. “Los resultados demuestran que la gente quiere que el Gobierno federal reconsidere algunas cuestiones”, ha dicho Schwesig. La presidenta del land ha destacado durante la campaña por una estrategia personalista y por oponerse a la cúpula de su propio partido en políticas económicas y sociales.
Éxito de los poscomunistas
En Berlín sumarían, según los sondeos, los tres partidos de izquierdas (SPD, Die Linke y Los Verdes) para desbancar a la CDU en el Senado de Berlín. La capital está actualmente gobernada por los democristianos y los socialdemócratas, ambos con nuevos candidatos. Die Linke ha superado las previsiones de las encuestas y ganaría con claridad, hasta un 26% de los votos habría tenido a favor, el doble que en las pasadas elecciones. La alegría se desbordó en la sede electoral y Eralp prometió que Berlín empezaría “a partir de ahora una gran transformación”.
Eralp ha anunciado que, en caso de ser elegida alcaldesa de la ciudad aplicará medidas urgentes para solucionar la crisis de los precios de la vivienda, con más viviendas de protección oficial y mayor regulación de alquileres. Para ello, Die Linke es incluso partidaria de imponer expropiaciones de edificios de viviendas.
AfD, que ha tenido en Berlín unos resultados mejores que en los comicios de hace tres años, habría obtenido cerca del 14% de los votos, unos cinco puntos más. En la capital, una de las ciudades más progresistas y multiculturales de Alemania, la extrema derecha sube pero quedaría como tercera o cuarta fuerza, igualados con Los Verdes.
El SPD ha sufrido un golpe inesperado durante la campaña en Berlín después de que la fiscalía de Hannover llevara a cabo este septiembre el registro del domicilio de su candidato, Steffen Krach, por un presunto caso de compra de favores en un contrato público. El SPD perdería seis puntos, hasta el 12% de los votos, según coinciden los sondeos de ARD y ZDF. “Son resultados catastróficos”, ha admitido Krach.
“Desastre” de la CDU
Los sondeos confirman que el principal derrotado es la CDU de Merz. Los democristianos obtendrían un 5,5% de apoyo en Mecklemburgo-Pomerania, justo por encima del límite para quedar fuera del parlamento. Son los peores resultados de los democristianos en la historia. “Los resultados en Mecklemburgo-Pomerania Occidental son un desastre”, ha reconocido Merz en una breve comparecencia ante los medios. El canciller y líder de la CDU ha sacado pecho porque, “pese a las dificultades y el viento en contra”, en Berlín han podido mantener un apoyo del 20%, ocho puntos menos que en los pasados comicios.
La intervención de Merz es inédita en la historia de Alemania, según ARD, la primera vez que un canciller comparece ante los medios justo cerrarse los colegios electorales. Merz se encontraba reunido en la sede del partido en Berlín para una reunión de urgencia con la cúpula de la CDU con sus barones regionales para analizar los resultados y debatir posibles medidas para contener su impopularidad y la de la formación. Merz ha afirmado que “hay una fascinación cada vez más profunda en esta sociedad por opciones autoritarias”. El canciller ha advertido que la jornada electoral muestra que “la confianza en las instituciones está en cuestión, tanto por extremistas de derechas como de izquierdas”, en referencia implícita a AfD y a Die Linke.
El auge de la extrema derecha ha movilizado, como en los comicios de Sajonia-Anhalt, un incremento de la participación electoral, tanto de nuevos votantes para AfD como personas que han querido dar su apoyo para detener su crecimiento. Las previsiones de ARD y ZDF estiman que hasta un 75% de los ciudadanos a las urnas en Berlín, 12 puntos más que en 2023. En la capital estaban llamadas a las urnas 2,4 millones de personas. La participación en Mecklemburgo-Pomerania Occidental sería próximo al 80%, 10 puntos más que en 2021.









