Oriente Próximo se asoma este martes, de nuevo, al abismo: está a punto de vencer el alto el fuego de dos semanas que anunció Estados Unidos en su guerra contra Irán, y no está claro aún si se reanudarán o no las negociaciones de paz. Tampoco qué escenarios se abrirán después.
¿Cuándo termina el alto el fuego?
El alto el fuego de dos semanas fue anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, a las 18.32 del 7 de abril (hora de Washington). Entró en vigor, por tanto, cuando ya era madrugada del 8 de abril en Irán. La Casa Blanca no ha aclarado si la tregua termina a las 18.32 de este martes en Washington (00.32 del miércoles en la España peninsular y 2.02 en Teherán) o a medianoche de Washington (6.00 del miércoles en la España peninsular, 7.30 en Teherán).
El republicano incluso ha deslizado, en declaraciones a la agencia Bloomberg, que el plazo podría terminar el miércoles por la tarde (hora de la capital estadounidense). Algo a lo que también apuntan fuentes oficiales paquistaníes ―el país que acoge las negociaciones― citadas por Reuters. En todo caso, este martes es el último día oficial de alto el fuego.
¿Se van a reanudar las conversaciones?
En principio, estaba previsto que las delegaciones de Estados Unidos y de Irán retomasen este martes en Islamabad (Pakistán) las negociaciones que comenzaron —e interrumpieron prácticamente de inmediato— el 11 de abril. Sin embargo, en las últimas horas se han sucedido señales contradictorias: tan pronto las partes confirman su disposición a hablar como pasan al terreno de las amenazas y avisan de que todo está a punto de romperse.
Teherán aseguró el fin de semana que su delegación estaría este martes en Islamabad, pero el portavoz de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, enfrió el lunes las expectativas. El poderoso presidente del Parlamento de ese país, Mohamad Baqer Qalibaf, ha advertido de que no aceptarán “negociaciones bajo la sombra de la amenaza”. Y el presidente Masud Pezeshkián ha acusado a la Casa Blanca de emitir “señales poco constructivas y contradictorias”. “Los iraníes no se someten a la fuerza”, ha escrito en la red social X.
Por el lado estadounidense ocurre lo mismo: Trump afirmó el lunes que su vicepresidente, J. D. Vance, ya estaba de camino a la capital paquistaní y que llegaría el lunes por la tarde, pero fuentes gubernamentales y distintos medios estadounidenses precisaron después que Vance no partiría hasta el martes. Este mediodía aún no se había confirmado si el vicepresidente está volando hacia Islamabad o no.
¿Quién se sienta a la mesa?
En principio, serán las mismas personas que ya dialogaron el 11 de abril. Por el lado estadounidense estarán Vance y los otros dos negociadores a los que Trump encarga siempre este cometido: su amigo Steve Witkoff (un multimillonario sin ninguna noción de diplomacia) y su yerno Jared Kushner (con parecido perfil). Por parte de Irán acudirá, previsiblemente, Qalibaf.
¿Y dónde está Israel?
El otro país que, junto a Estados Unidos, desató la guerra el pasado 28 de febrero, Israel, nunca se ha sentado en la mesa de negociación y tampoco tiene previsto hacerlo ahora. Se da por hecho que lo que Washington negocie compromete también al Gobierno de Benjamín Netanyahu, aunque nadie ha explicitado eso.
Mientras tanto, el ejército israelí sigue con su ofensiva militar: aceptó parar los ataques contra Irán durante estas dos semanas de tregua, pero se está cebando con Líbano. En ese país, teóricamente, también rige un alto el fuego desde hace seis meses, pero Israel está aprovechando el contexto general de guerra para avanzar en su ocupación de la zona sur, desalojando a miles de familias y demoliendo cientos de casas y edificios públicos. Casi 2.300 libaneses han muerto, según las autoridades.
En total, la guerra en Oriente Próximo se ha cobrado más de 6.000 vidas en siete semanas; la mayoría, iraníes.

¿Qué ocurre si no hay acuerdo?
Trump ha dicho que considera “altamente improbable” aprobar una prórroga del alto el fuego si no hay acuerdo en Islamabad. Y ha adelantado que, si se reanuda la guerra, Estados Unidos “volará Irán por los aires”, destruyendo “todas y cada una de las centrales eléctricas, así como todos y cada uno de los puentes de Irán”. Es decir, bombardeará infraestructuras civiles, un crimen de guerra según el derecho internacional. El presidente estadounidense ya amenazó —la víspera de anunciar la tregua— con aniquilar esa misma noche a “toda una civilización”, la persa.
¿Qué se está negociando exactamente?
Hay dos frentes fundamentales de negociación: el programa nuclear iraní y la situación en el estrecho de Ormuz. Trump asegura que Teherán se ha comprometido a entregar su “polvo nuclear”, en referencia al uranio altamente enriquecido del que dispone: unos 400 kilos, enriquecidos al 60%. Irán no ha confirmado que vaya a hacerlo y, en todo caso, pide recibir algo a cambio; por ejemplo, el desbloqueo de los fondos iraníes congelados en el extranjero (unos 23.000 millones de euros) y el levantamiento de las sanciones internacionales.
Además, Washington exige que Irán suspenda (durante al menos dos décadas, según han publicado diversos medios) su programa de enriquecimiento de uranio, mientras que Teherán ofrece solo cinco años de suspensión. Estados Unidos y Europa sospechan que ese programa persigue la fabricación de armas atómicas, aunque Irán lo niega y asegura que solo pretende desarrollar energía nuclear, no armamento.
Por último, sobre la mesa de negociación —si esta vuelve a arrancar— está un asunto bastante más urgente: la situación crítica en el estrecho de Ormuz. Este corredor sufre desde hace una semana dos bloqueos simultáneos: el de Irán (que lo había puesto en marcha nada más comenzar la guerra) y el de Estados Unidos: los buques mercantes que intentan atravesarlo se arriesgan a ser bombardeados o, al menos, interceptados. El resultado es que apenas cruzan barcos, lo que ha provocado ya la escasez de combustible en varios países de Asia y el aumento del precio del petróleo y el gas.
¿Se ha reabierto el estrecho de Ormuz?
Sí, pero apenas unas horas. Irán abrió la mano el viernes, anunciando que permitiría el paso de barcos como gesto de buena voluntad en las negociaciones. Al día siguiente, Teherán dio marcha atrás alegando que Washington mantenía su propio cerco. Y, ese mismo domingo, Estados Unidos interceptó un buque mercante con bandera iraní. Teherán consideró que eso vulneraba el alto el fuego y volvió a cerrar la mano.
En este momento, por lo tanto, el tráfico en Ormuz sigue interrumpido por los dos países, y decenas de barcos cargados de mercancías esperan fondeados a ambos lados del corredor marítimo.










