Florencia no pudo parar. No hubo tiempo ni espacio para llorar. Tuvo, como pudo, que buscar al hombre que atropelló a su hijo y lo mató el 23 de enero de 2025. Florencia Ayelén Siquier (36) tenía un bebé de cuatro meses y ese día decidió pasear con su familia para festejar que -por fin- había conseguido trabajo.
Cruzaban la calle cuando Mauro Ezequiel Silva (32) manejaba su moto a más de 110 kilómetros por hora, sin patente, en el cruce de las avenidas Giralt y Macacha Güemes, en Puerto Madero.
“Era nuestro lugar en el mundo, íbamos siempre con los chicos”, le cuenta Florencia a Clarín.
Ese día, habían salido con su pareja, Kevin Daniel Céspedes González (23); una amiga de ambos, Carla Antonella Aiello Méndez (33), su sobrino Alan (17), y sus hijos Santiago (16), Araceli (14) y Renata (2).
La familia regresaba a su casa de Lanús cuando Silva realizó un giro en U y atropelló a Gonzalo Ian Naveiro Siquier (7). Lo mató sin más.
Habían pasado 20 minutos de la medianoche cuando cruzaban la avenida Intendente Hernán M. Giralt, entre el Boulevard Macacha Güemes y el Boulevard Azucena Villaflor, en Puerto Madero, en la Ciudad de Buenos Aires.
Según la reconstrucción realizada por el fiscal Marcelo Munilla Lacasa, a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 27, Mauro Silva circulaba en una Kawasaki Z900 ABS.
El pequeño Gonzalo junto a sus hermanos. Iba hacia el norte cuando cruzó el semáforo en rojo en la esquina de Macacha Güemes y luego realizó una maniobra en «U» antirreglamentaria para retornar en sentido norte-sur por la misma avenida.
A la altura de los puestos de comida «Mi Sueño» y «Corriendo La Vaca», la familia del niño comenzaba a cruzar con el semáforo habilitándoles el paso.
La máxima permitida en esa zona es de 40 kilómetros por hora. Silva iba -se estima- a 111.
Florencia Ayelén Siquier (36) y su pareja, Kevin Daniel Céspedes González (23), en el cumpleaños de Gonzalo.Carla le daba la mano a Gonzalo cuando la moto lo chocó de lleno y voló por los aires.
Mientras la familia gritaba desesperada, el conductor siguió de largo. Nunca se detuvo ni bajó la velocidad. Tampoco intentó esquivarlo ni se detuvo a asistir al nene.
A Gonzalo lo llevaron en un auto que se detuvo en el Hospital Argerich, donde falleció poco después. La causa de la muerte fue un paro cardiorrespiratorio derivado de «politraumatismos, contusión polivisceral y hemorragia interna”.
“Se fue, no paró. Imaginate cómo grité yo en ese momento y él dijo que no escuchó. Fue gracias a una persona que vio un mensaje sospechoso en un grupo que Homicidios de la Policía de la Ciudad lo encontró”, recordó Florencia sobre ese día.
«Che, están hablando de mí, no flasheen, no da que culpen«, escribió Silva.
«Los Diablos Arg« o «Los Diablos» es el grupo en el que Silva escribió desligándose del crimen y fue gracias a esa identificación que lograron detenerlo.
Gonzalo iba de la mano de una amiga de su mamá cuando la moto lo chocó de lleno.Pasaron cinco días hasta que lograron detener a Silva, que terminó preso luego de un allanamiento en su casa de Villa Ballester (San Martín), donde encontraron la moto.
El arranque del juicio
Este lunes 2 de noviembre empezará el juicio contra Silva, que está detenido -con prisión preventiva- por el delito de «homicidio simple con dolo eventual». Se enfrenta a una pena de 8 a 25 años de cárcel.
El tribunal prevé la realización de cuatro audiencias: el 2, el 4, el 25 y el 27 de noviembre.
Adriana Biera, abogada de la familia de la víctima, anticipó que durante la primera audiencia declarará Florencia, la mamá de Gonzalo.
«No podemos naturalizar que se maneje a una velocidad en una avenida y que una familia pierda un hijo. Esperemos que se valore la prueba, que se escuche a la familia y que haya una respuesta judicial a la altura del dolor que padecieron. Estas conductas tienen que tener consecuencias, su muerte no puede quedar sin justicia», le dijo a Clarín.
El fiscal fundamentó que el acusado actuó con conocimiento del riesgo letal de su conducción temeraria y aceptó la posibilidad del resultado mortal sin adoptar conducta alguna para evitarlo.
El motociclista que va a juicio está acusado de homicidio con dolo eventual.En su declaración indagatoria, Silva afirmó que esa noche circulaba con un acompañante apodado «Tiziano», sostuvo que cruzó en verde y alegó haber sentido un movimiento en la suspensión creyendo que había pasado por encima de una boca de tormenta y no de una persona.
La Fiscalía rechazó esta versión por considerarla desmentida por las cámaras de seguridad del Centro de Monitoreo Urbano (CMU), los peritajes de velocidad y los testigos que presenciaron el momento del hecho.
«Cuando se haga justicia podré llorar»
Desde que mataron a Gonzalo, Florencia -dice- no pasea más. Ya no pudo volver a disfrutar una tarde con sus hijos ni tampoco sentarse a llorar.
Florencia, la madre de la víctima, solo espera que se haga justicia.«Tuve que seguir trabajando, cuidando a mis hijos. Cuando se haga justicia podré llorar, me iré unas largas horas a llorar sola para poder descargar todo lo que no pude. Quedé como un bloque de hielo, no puedo sentir el dolor porque me muero», relató la mujer, que hace 11 años había perdido a otro hijo de 2 por una enfermedad.
Para Florencia, el dolor se intensificó. Silva no se detuvo y tampoco «se arrepintió».
«Nunca pidió perdón. Nunca se lamentó por lo que hizo. Mintió, miente. Me parece injusto que le quieran dar 5 u 8 años a una persona que mató. Que Dios toque el corazón de los jueces y le den lo máximo para que pague. No se arrepintió. No estaba solo, el acompañante también tendría que estar sentado ahí con él», advirtió la mujer.
«Nunca pidió perdón», sostuvo la madre de Gonzalo sobre el imputado.Y cerró: «Justicia para mí es perpetua para Silva. Mi hijo no va a volver. Él va a salir, puede ver a su familia. Lo pueden abrazar. Mi hijo quería vivir. Le faltaba mucho por vivir. Estábamos haciendo cosas buenas».









