Cualquier cinéfilo de paso por Filadelfia debería subir corriendo la escalinata del Museo de Arte de la ciudad que consagró la independencia de Estados Unidos. Probablemente sabrá que, antes de ascender así los hoy famosos Rocky Steps, el boxeador interpretado por Sylvester Stallone había seguido un entrenamiento que mezclaba carrera, flexiones, abdominales y boxeo contra canales de carne refrigerada. Diríase que Rocky Balboa entendía ya en 1976 algo que la ciencia del ejercicio ha tardado décadas en confirmar: que obtenemos más beneficios al combinar entrenamiento cardiovascular (también llamado aeróbico o de resistencia) y entrenamiento de fuerza, que practicando uno solo de ellos.
La lección de Rocky Balboa: cómo mezclar cardio y pesas para alargar la vida con salud









