En Bogotá, votar puede ser una odisea. Aunque el 99% de los habitantes vive en la ciudad, tres cuartas partes del Distrito Capital son rurales. Es un campo que, en zonas de Usme, Ciudad Bolívar y Sumapaz, localidades del sur de la ciudad y en las que se concentra esa ruralidad, enfrenta enormes dificultades en el acceso a bienes, servicios y derechos, que se extienden al derecho al voto. Para muchos de sus habitantes, como ocurre en extensas zonas rurales de toda Colombia, participar en una elección implica recorrer largas distancias, con transportes informales y trayectos costosos. Además, enfrentan falta de conectividad, dificultades para acceder a información electoral y una limitada presencia institucional.










