Como tema central de su edición de este domingo, The New York Times graficó la extrema preocupación que provoca en el gobierno de Estados Unidos la presencia de China en estaciones de «observación espacial» en nuestro país, mencionando de manera puntual la estación en la zona de Bajada del Agrio, en Neuquén, un sitio que Beijing siempre definió públicamente como «de seguimiento de misiones del espacio lejano», y además el enorme radiotelescopio en construcción en la provincia de San Juan.
La nota del reconocido medio estadounidense lleva las firmas de Emma Bubola, desde San Juan, y de Edward Wong en Wasgington, con el título «La rivalidad entre Estados Unidos y China alcanza los cielos de Sudamérica». Allí se detalla que «Estados Unidos ha presionado a Argentina y Chile para que revisen dos proyectos de telescopios chinos en los desiertos andinos» y que «los astrónomos están preocupados por los posibles contratiempos en la investigación«.
«En las estribaciones de los Andes argentinos, el enorme radiotelescopio chino se ubica en uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica«, destaca el NYT, indicando que los telescopios en Neuquén y San Juan «se encuentran en el lado opuesto del planeta con respecto a Pekín, lo que le ofrece a China una ventana a la mitad del firmamento que de otro modo no podría ver».
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No obstante, la nota advirtió que «el telescopio chino en el observatorio Cesco, en la provincia de San Juan, no capta ninguna señal«, dado que las autoridades argentinas detuvieron el proyecto antes de su finalización, a partir de las reiteradas presiones del gobierno estadounidense. Asimismo, se indica que el telescopio permanece desmantelado «al carecer todavía de piezas clave».
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«A medida que Estados Unidos considera cada vez más a Pekín como un rival en el espacio, las estrellas sobre Sudamérica se han convertido en puntos álgidos de una lucha geopolítica, con altos funcionarios estadounidenses intentando detener proyectos astronómicos en los desiertos andinos por temor a que China pueda utilizarlos con fines militares», se puntualiza en la publicación.
El medio señala que el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump «afirma que está aplicando una versión actualizada de la Doctrina Monroe» con el fin de «contrarrestar la creciente influencia de China en el hemisferio occidental», dado que el gigante asiático se ha convertido en un «socio comercial clave para muchos países de América Latina y busca fortalecer sus lazos científicos y de seguridad», un tema que podría abordarse en el encuentro que próximamente mantendrá el mandatario norteamericano con el líder chino Xi Jinping.
«El año pasado, Chile, país vecino de Argentina, detuvo un proyecto chino de observatorio astronómico en el desierto de Atacama tras la enérgica presión de un embajador estadounidense», se recordó en la publicación a modo de antecedente.
En el caso de Argentina, se detalló que el proyecto del radiotelescopio chino del observatorio Cesco, el cual sería el más grande de su tipo en Sudamérica, se detuvo dado que «las autoridades han retenido en la aduana algunas piezas clave y finales durante aproximadamente nueve meses» y que se habrían encontrado «irregularidades en el procedimiento para renovar el acuerdo con China», sin aclarar si la diplomacia estadounidense influyó en la decisión.
«Sin embargo, funcionarios estadounidenses, tanto actuales como anteriores, algunos de los cuales hablaron bajo condición de anonimato para tratar asuntos diplomáticos delicados, afirmaron que el gobierno de Estados Unidos había expresado repetidamente su preocupación a las autoridades argentinas sobre el telescopio chino, temiendo que pudiera utilizarse para rastrear satélites estadounidenses y comunicarse con satélites chinos», se profundizó.
En la publicación The New York Times que la campaña iniciada por el gobierno estadounidense comenzó durante la administración de Joe Biden y continuó en la de Trump, a pesar de que «los astrónomos argentinos recibieron una lección intensiva sobre política terrestre» y que «esperaban compartir el telescopio con China y otras naciones» cuando se enteraron de los esfuerzos estadounidenses por controlar a China se estaban dando en territorio latinoamericano.
«El Departamento de Estado no respondió a las solicitudes de comentarios», se aclaró en la publicación del medio norteamericano, el cual también recordó que la presencia de China en Sudamérica comenzó a expandirse en 2015, cuando el ejército chino construyó una estación de control de satélites y misiones espaciales de 50 millones de dólares en la provincia de Neuquén, en el desierto patagónico argentino».
En la nota se recordó que «Argentina cedió a China el uso del terreno donde se construyó la estación, sin costo alguno, durante 50 años» y que «para los halcones antichinos en Washington, esa base patagónica se convirtió en un símbolo de cómo Argentina estaba siendo atraída hacia la órbita china, y la antena de 450 toneladas que alberga allí sirve como advertencia».
Es válido mencionar que, durante el último tiempo, el presidente Trump forjó un estrecho vínculo con el presidente Javier Milei y que el gobierno libertario recibió un respaldo financiero de Estados Unidos de 20 mil millones de dólares ante de las elecciones de octubre. Al mismo tiempo que el mandatario argentino expresó su hostilidad hacia China durante su campaña presidencial, aunque luego disminuyó sus críticas tras resultar electo en diciembre de 2023.
«Funcionarios estadounidenses reconocen que expulsar a China de Latinoamérica será difícil», resalta la publicación que también destaca que los mismos funcionarios «consideran que el estancamiento del radiotelescopio de San Juan es una señal de que la diplomacia estadounidense puede contribuir a frustrar ciertos aspectos de las ambiciones espaciales de China, y quizás también sus aspiraciones militares».
En lo que respecta a las autoridades chinas, se indicó que la Embajada de China en Buenos Aires «declaró que Estados Unidos buscaba una excusa para contener y reprimir a China» e insistió en que «el proyecto tenía como objetivo promover el progreso científico tanto en Argentina como en China, con beneficios para toda la humanidad», argumentando que la postura estadounidense era «ridícula y lamentable».
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«Cuando el proyecto del observatorio chileno se detuvo el año pasado, la Embajada de China en Santiago declaró que Estados Unidos también utiliza telescopios en Chile y lo acusó de una ‘pura y simple manifestación de hegemonismo’«, recordó la publicación que también detalla que «Estados Unidos tiene una presencia astronómica significativa en Sudamérica, ya que la NASA utiliza varias estaciones espaciales para rastrear satélites».
En el texto se indicó que el telescopio chino en disputa se ubicó en el observatorio argentino de San Juan, inaugurado en la década de 1960 en colaboración con las universidades de Yale y Columbia, dado que allí se encuentra «uno de los cielos más despejados del mundo» y que actualmente «las instituciones alemanas, rusas y brasileñas construyeron telescopios que ahora salpican los terrenos del observatorio».
«Desde el inicio de la administración Biden, altos funcionarios de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y diplomáticos del Departamento de Estado estaban al tanto del proyecto», se remarcó y se insistió en que el tema fue planteado en agosto de 2021 durante una visita a Buenos Aires que realizó el asesor de seguridad nacional estadounidense, Jake Sullivan, en conjunto con el principal asesor de la Casa Blanca para América Latina, Juan González, quienes en aquel momento se comunicaron con el expresidente argentino Alberto Fernández para plantearle la preocupación del gobierno norteamericano por los proyectos chinos en el país, tales como el radiotelescopio y la base en Neuquén.
Sobre el encuentro con el exmandatario argentino, se indicó que Fernández «afirmó que garantizaría que los proyectos no se utilizaran con fines militares», aunque se detalló que «un contrato de arrendamiento de 50 años sobre el terreno en Neuquén otorgaba a China una sólida base legal para seguir utilizando dicho sitio», motivo por el que los funcionarios estadounidense presionaron aún más para detener el proyecto del radiotelescopio en San Juan.
«La administración Trump mantuvo la presión», se advirtió sobre las conversaciones diplomáticas siguientes y se recordó que en febrero de 2025 el secretario de Estado Marco Rubio mantuvo una «colaboración especial» con el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Gerardo Werthein, según detalló un resumen de la llamada entre ambos presentado por el Departamento de Estado estadounidense.
En medio de la tensión, expertos del laboratorio Sandia en Albuquerque, dependiente del Departamento de Energía estadounidense, viajaron a Buenos Aires para dialogar con funcionarios argentinos sobre los posibles riesgos del telescopio chino y, en paralelo, la oficina del representante comercial de Estados Unidos sumó un nuevo acuerdo comercial bilateral con una cláusula que tenía como objetivo limitar la capacidad de Argentina para colaborar con China en proyectos espaciales.

«El documento establece que Argentina debe cooperar con ‘expertos técnicos del gobierno estadounidense para implementar medidas de control suficientes en las instalaciones espaciales operadas por otros países, a fin de garantizar su uso exclusivamente civil’», se profundizó, recordando también que el acuerdo de Argentina con China para la construcción del telescopio expiró el verano pasado, poco antes de que las autoridades aduaneras congelaran algunas piezas clave de la antena en el puerto de Buenos Aires.
Recientemente, científicos de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) fueron trasladados por el gobierno estadounidense al laboratorio Sandia en Albuquerque para recibir una capacitación de tres días sobre «preocupaciones relacionadas con el doble uso en instalaciones de investigación espacial civil». Al mismo tiempo, Marcelo Segura, coordinador del proyecto del radiotelescopio chino en la UNSJ intentaron convencer a las autoridades estadounidenses de que el telescopio chino se utilizaría exclusivamente con fines civiles. No obstante, no tuvieron éxito.
«Los componentes metálicos blancos del telescopio permanecen inactivos, como un esqueleto gigante. En el sótano del telescopio, palillos, latas de salsa de ostras y latas de té verde, dejadas por los trabajadores chinos, siguen sobre las mesas. Un cartel en chino en la pared ofrece instrucciones sobre cómo actuar en caso de encuentro con pumas. Una situación similar se observa al otro lado de la frontera, en el desierto de Atacama, en Chile«, concluyó la publicación graficando el estado actual del proyecto chino abandonado ante las presiones estadounidenses.









