La recta final de la Agenda 2030 coincide con uno de los momentos de mayor incertidumbre para Naciones Unidas y para el sistema multilateral desde su creación. Ya no está en juego únicamente el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sino también la capacidad de la comunidad internacional para seguir construyendo respuestas compartidas frente a desafíos que ningún Estado puede afrontar por sí solo.









