James Bond condujo un dos caballos amarillo por las carreteras españolas, al menos en la ficción. En la película Solo para sus ojos (1981), Roger Moore, que entonces interpretaba al popular espía conocido como 007 al servicio de su Majestad, tuvo que ponerse a los mandos del volante de un Citroën 2CV amarillo, considerado entonces uno de los vehículos más asequibles del mercado, para huir de los matones de un sicario local llamado Gonzales. En la cinta dirigida por John Glenn, el dos caballos se sale de la carretera dando tumbos tras recibir una ráfaga de disparos de los malhechores, pero los protagonistas sobreviven por la robustez del coche de origen francés.










