La noticia más notable de la jornada electoral del domingo pasado en América Latina es, sin lugar a dudas, la derrota de Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de la elección de Brasil. Sin embargo, debemos celebrar también la jornada electoral de un país en los Balcanes, Serbia, donde Aleksandar Vučić y su partido, el Partido Progresista Serbio (SNS), fueron derrotados decisivamente por una lista electoral creada por un movimiento estudiantil. Dos años después del colapso de la marquesina de la flamante estación de tren de la segunda ciudad del país, Novi Sad, que reveló la corrupción e incompetencia de un gobierno cada vez más autoritario, los jóvenes de Serbia han enseñado al mundo que la movilización social y los ideales democráticos pueden transformar conciencias y vencer hasta a los más poderosos.










