El creciente déficit comercial de la Unión Europea con China ha dejado de ser una preocupación económica para convertirse en un problema estratégico. Cada vez más Estados miembros consideran insostenible una relación marcada por desequilibrios récord, dependencias críticas y el respaldo de Pekín a Rusia en la guerra de Ucrania. Ante esta situación, Bruselas y varias capitales europeas han comenzado a debatir qué instrumentos utilizar para corregir esos desequilibrios y reducir riesgos. Las fricciones con Pekín son cada vez mayores y los líderes de los 27 Estados miembros discuten este jueves su relación y su respuesta el gigante asiático en el último Consejo Europeo antes del verano.










