Rema y rema Martín Landaluce, explorando los límites que hasta hace solo una semana desconocía y que ahora, después de una paliza de aúpa, le frenan en la tercera ronda de Roland Garros. Tan cerca, tan lejos. El reloj disparado: con las 5h 58m invertidas frente a Juan Manuel Cerúndolo, ambos protagonizan el tercer partido más largo en la historia del torneo; una ruleta rusa desde la óptica emocional y física, aunque no hay final feliz. Se salva, lo tiene, se le escapa. Contra las cuerdas primero, el español viene más o menos a acariciarlo después, pero el oficio terrícola del argentino termina finalmente imponiéndose (6-4, 6-7(7), 7-6(4), 6-7(4) y 7-6(8) y será él quien pise los octavos de final del grande francés. Se topará con Matteo Berrettini (7-6(3), 5-7, 6-7(4), 6-4 y 7-6(13) a Santiago Comesaña).









