Por Fernando Sebastián Vázquez (45) estaba vigente una recompensa de 30 millones de pesos. Ese era el precio por el «Narigón», como lo conocen. Al cabo, se trata de un sicario buscado por el crimen de Andrés «Pillín» Bracamonte, el líder de la barra de Rosario Central que sobrevivió a 29 intentos de asesinato y que finalmente murió acribillado en noviembre de 2024.
Vázquez -uno de los prófugos más peligrosos de Rosario- cayó en Villa Gobernador Gálvez, al sur de esa ciudad santafesina. Sobre él había un pedido de detención por una causa de homicidio y también lo sindican como uno de los sicarios de Lisandro “Limón” Contreras, uno de los líderes de la Banda de los Menores y que cayó en diciembre de 2024, poco después del crimen de Bracamonte.
El ahora capturado formaba parte de la lista de siete prófugos más buscado de Santa Fe, una lista que encabeza Matías Gazzani (70 millones de pesos), el capo narco de Los Menores.
La detención del Narigón Vázquez, además, es la tercera de este tipo en los últimos ocho días. En la última semana ya había sido arrestado Andrés Raúl «Plin» Acosta -exjefe de la barra de Central y aliado a la banda Los Menores, lo atraparon en un boliche de San Telmo- y Samuel Elías Reyes -cayó en Córdoba, lo señalan por un ataque en el que murió Zamir Torres, de 4 años-.
El hermano de Fernando Vázquez, Alejandro, fue detenido poco después del asesinato de Bracamonte. Ya estaba bajo investigación por comercialización de drogas y fue apuntado como brazo ejecutor del crimen.
El asesinato de Andrés «Pillín» Bracamonte (53), histórico líder de la barra brava de Rosario Central, y de su ladero Raúl «Rana» Attardo (55), ocurrió la noche del 9 de noviembre a pocas cuadras del estadio «canalla».
Ambos iban en una camioneta Chevrolet S10 tras un partido contra San Lorenzo cuando fueron emboscados en la zona de Boulevard Avellaneda Bis. Recibieron cinco impactos de bala cada uno, a corta distancia, y fallecieron poco después en el Hospital Centenario.
De acuerdo con la investigación fiscal, el ataque fue ejecutado por al menos dos personas que se desplazaban a pie, quienes dispararon directamente hacia el interior del vehículo aprovechando que la zona estaba en penumbras por falta de alumbrado público. Testigos señalaron una llamativa ausencia de personal policial y relataron que uno de los atacantes metió el brazo por la ventanilla para abrir fuego.
Desde el inicio, la fiscalía analizó el doble crimen como parte de una escalada de violencia vinculada al control de la barra y posibles disputas territoriales, relacionándolo con el asesinato previo de Samuel «Gordo Samu» Medina, vinculado a «Los Monos»










