Hasta ahora, el temor de los inversores era a una inteligencia artificial que no cumpliera sus promesas. Desde este fin de semana, es a que sus propios creadores pisen el freno porque temen otro tipo de catástrofes. Las altas expectativas puestas en las empresas líderes del sector, junto a las preocupaciones por sus dinámicas de financiación circular, han sometido al sector a presión durante meses. Ahora Anthropic, OpenAI, SpaceX y Microsoft han pedido ralentizar el desarrollo de los modelos de IA más vanguardistas, lo que ha introducido un nuevo elemento de tensión: la posibilidad de que reduzcan su nivel de gasto, uno de los grandes impulsores de la economía actual. Los inversores, como en otras ocasiones, no se han asustado; el Nasdaq, con gran peso del sector tecnológico, apenas se resintió el lunes. Pero ¿qué ocurrirá si la confianza llegara a quebrarse?
La agencia de calificación de riesgo Fitch pone cifras a este escenario: un desplome del 35% en Wall Street en seis meses y una economía de Estados Unidos que entraría en recesión en 2027. El efecto bola de nieve se extendería por todo el globo y el crecimiento del PIB mundial caería por debajo del 1% en el año que viene, según este escenario.
El impacto vendría por dos vías: por un lado, los inversores que han depositado sus ahorros en la IA perderían patrimonio. No solo los estadounidenses, también los europeos. El BCE calcula que los hogares de la zona euro acumulan unos 440.000 millones de euros de exposición a las acciones tecnológicas en Estados Unidos. Además, ante una eventual pérdida de confianza en la rentabilidad de la IA, bajo condiciones financieras más estrictas, las empresas reducirían la inversión privada en infraestructuras tecnológicas que están tirando del crecimiento. Estas inversiones podrían caer hasta un 6%, proyectan en Fitch. Una menor demanda implicaría una bajada en los precios, que se traduciría en una caída de la inflación en todas las economías, por lo que los bancos centrales aplicarían recortes de tipos para mitigar el impacto.
En todo caso, este no es el escenario principal que maneja la agencia de calificación. Lo plantean en un informe publicado a principios de septiembre para tratar de dimensionar la burbuja de la IA. Pero tampoco es el escenario más pesimista. El Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS, por sus siglas en inglés) apunta a que la corrección en el mercado bursátil “podría ser mayor de lo que sugieren booms anteriores” como la burbuja puntocom, que hundió el S&P 500 un 50% en dos años, según un estudio realizado a principios de 2026.
Tanto el BIS como Fitch basan sus preocupaciones en una caída de los valores relacionados con la IA, debido a una reevaluación, por parte de los inversores, de su capacidad para generar rentabilidad. En un encuentro organizado por Goldman Sachs la semana pasada, con la presencia de gigantes tecnológicos como Google, OpenAI y SpaceX, el banco concluyó: “Las empresas exigen cada vez más resultados medibles en sus inversiones de IA”. A su vez, McKinsey sostiene en un reciente informe que solo un 37% de las empresas que implantaron IA aprecian un impacto positivo en su beneficio bruto gracias a su adopción.
Lejos de frenarse, la inversión en esta tecnología crece y ya representa un tercio del crecimiento de la economía estadounidense en 2026, según estima ING en un estudio reciente. Solo cinco de las grandes empresas de inteligencia artificial suman casi un billón de euros en inversiones de capital entre 2025 y 2026, según el BIS. Es una cifra equivalente a más de la mitad del PIB anual de España. De ahí el temor de que si frenan el desarrollo de sus modelos de IA frenen también su nivel de inversión.
Por el momento, en las Bolsas se mantiene la euforia. Las correcciones en los principales índices el lunes fueron menores de lo esperado inicialmente, y siguen cerca de sus máximos históricos. Goldman Sachs concluyó, tras escuchar a los ejecutivos del sector, que la inversión en el negocio se mantendrá elevada, e incluso “por encima del consenso del mercado”. Mark Haefele, director de inversiones de UBS, ha afirmado este martes que las propuestas para limitar el crecimiento de la IA “no indican que el ciclo de gasto de capital esté llegando a su fin”.









