Peculiar es la historia que conecta a Gonzalo Montiel y Leandro Paredes, campeones del mundo en Qatar y que el domingo desde las 17 estarán frente a frente en el Monumental para una nueva edición del Superclásico. “Nos conocemos hace mucho”, repitieron en un par de pasajes de la conferencia de prensa que organizó la Liga Profesional de Fútbol. “A cualquier jugador le gustaría jugar. Va a ser muy trabado: los clásicos se juegan así”, aportó Cachete. “Sabemos que son partidos aparte. Uno trata de prepararse en la semana para jugar de la manera que queremos, pero, siendo un clásico, siempre se dan diferente”, sumó el capitán de Boca.
Gonzalo Montiel, en su primera infancia, soñaba con ser Leandro Paredes. Compartían club: Brisas del Sud, ubicado en Guardia Nacional 1956, en el barrio de Mataderos (Comuna 9). Ahí, en esas baldosas que sostienen ilusiones, Paredes la rompía en la categoría 1994 y deslumbraba a los más chicos, entre los que se encontraba Cachete, modelo 1997. Luego, los caminos de ambos se bifurcarían y uno terminaría en River y el otro en Boca. Los dos trascendieron y cumplieron el sueño de ser profesionales. El punto máximo, claro está, fue la consagración en el estadio Lusail. Y en la infartante definición por penales ante Francia, Paredes y Montiel convirtieron sus ejecuciones.
“No apostamos nada entre nosotros. Obviamente nos conocemos desde chiquitos y compartimos mucho tiempo en la Selección. Hoy somos rivales y el domingo es el Superclásico. Estamos en distintos equipos”, dijo el de River. “Para mí es un placer competir contra él: nos conocemos desde muy chicos. También hemos conseguido cosas importantes juntos. Disfruto mucho de jugar con o contra ellos porque es gente que me ha ayudado a conseguir cosas importantes”, aportó Paredes, nombrando además a Franco Armani y Lucas Martínez Quarta.
¿Cómo sigue la carrera después de haber levantado la Copa del Mundo en suelo árabe? ¿Dónde encontrar motivación? Eso se les preguntó a los campeones del mundo. “Es como la vida misma. Esto sigue. En particular, tengo el deseo de seguir ganando cosas, ser competitivo. No me gusta perder a nada. Tengo el deseo y la ilusión de ganar el domingo”, analizó Montiel. “Vivir con la sensación de que se puede seguir ganando cosas importantes. Ese es el deseo. Por algo volví al club, esto también me movilizaba: volver a tener esa sensación. Es uno de los partidos más importantes de nuestras carreras”, describió Paredes.
¿Quién llega mejor al Superclásico?
-Cuenta poco cómo llegue cada equipo. Es un partido aparte. Este momento nos hace llegar con más confianza, con más ganas. (Paredes).
-Hace siete partidos que no perdemos, pero tenemos que seguir creciendo como equipo, seguir mejorando, agarrando la idea de juego que nos pide el entrenador. Va a ser una final. No importa si jugás bien o jugás mal. Queremos ganar. (Montiel).
Se tocaron todos los temas en la conferencia y tanto Montiel como Paredes se mostraron predispuestos a la hora de contestar. “Del árbitro (Darío Herrera) no hablo: creo que hay que tener un poquito más de respeto. Es el que decide”, aseguró Montiel. “No tengo que opinar del árbitro; si hay errores, son sin intención. No creo en la mala intención de nadie”, concluyó Paredes.
Para Montiel, el del domingo será su partido número 14 ante Boca: ganó 5, empató 3 y perdió 5; no convirtió goles. Eso sí: estuvo en las alegrías de la Supercopa Argentina 2018 (2-0 en Mendoza) y en la final de la Copa Libertadores en el Santiago Bernabéu. En tanto, Paredes disputará su cuarto clásico: ganó uno y empató dos.
Se abrazaron con una sonrisa en los rostros Paredes y Montiel cuando se les pidió una foto para la prensa. Saben que en unas horas serán rivales, pero que en pocos días compartirán la ilusión de los argentinos representando al país en el Mundial. “Hay que vivir el presente, el día a día. Tenés que rendir en tu club, en tu equipo. Después, si viene la citación, va a ser una felicidad. Lo principal es rendir acá”, avisó Cachete. “No pienso en las lesiones. En el Mundial anterior, cada vez que pensaba en eso, me dolía. Trato de vivir mi vida y mi carrera muy tranquilo. Cuando llegue la citación, pensaré en el Mundial”, cerró Paredes.
Concluidas las preguntas a los futbolistas, Claudio Tapia fue presentando por el conductor del evento. Tardó unos segundos Chiqui en irrumpir en la escena a pura sonrisa y saludos. «Bienvenidos a la casa de los campeones del mundo. Es un día importantísimo. Poder disfrutar de este gran partido entre todos, tener la posibilidad de que un árbitro mundialista lleve adelante este partido, que sin dudas es el más importante del mundo. Para todos es un honor. Hay 150 medios acreditados. Se va a ver por 160 países. Es el clásico 266. Entendamos que esto es una fiesta del fútbol. Somos rivales, no enemigos», fueron las palabras de Tapia.
Luego, llegaría tal vez el único momento incómodo de la jornada. En realidad, al presidente de River, Stefano Di Carlo, se lo notó tenso. Para muchos fue una sorpresa la presencia del mandamás del elenco de Núñez, que en marzo pasado se bajó del Comité Ejecutivo de AFA con un lapidario comunicado contra Tapia en el que habló de falta de “garantías procedimentales”.
«Agradecerles a todos los presentes, a los dos presidentes, al de la casa y al de Boca Juniors. Siguiendo la línea, lo que destacaba antes el presidente: la trascendencia de este partido. Histórico. De nuestro lugar, generar todas las condiciones y el mejor marco posible», soltó con apuro Di Carlo antes de prestarse a las fotos protocolares.
Más suelto se lo notó a Juan Román Riquelme. «Felicidad. Porque el Superclásico es único. Sea en nuestra casa o en la de ellos. Que la gente disfrute mucho. Se ve en todo el mundo. Eso hace que sea el clásico más importante del mundo, por lo menos para mí. Esperemos que sea una fiesta. Es fútbol. Que gane el que juegue mejor», lanzó Román.










