El Club España de Newark está a punto de venirse abajo. El gol de Ferran de la victoria, marcado a pocos minutos del final del partido y a tan solo 20 kilómetros de distancia de este local que reúne a migrantes de distintas generaciones, se vive aquí como una especie de revancha. Tantos años fuera del que un día fue su hogar y ahora pueden celebrarlo a lo grande. “Alegría, macho, esto es fucking alegría”, dice Roberto Almeida al constatar que España vuelva a ser campeona del mundo tras su victoria en Sudáfrica en 2010: “Llevaba 16 años esperando este momento”.









