La luz al final del túnel que vio este miércoles Bolivia para salir de casi 50 días de conflicto social está aún lejana. La primera reunión desde que empezó la crisis entre una de las organizaciones que encabezan las protestas, la Central Obrera Boliviana (COB), y el Gobierno se anunció como un “espacio de pacificación”, pero terminó después de cuatro horas con las carreteras del país todavía bloqueadas. La máxima autoridad de la COB, Mario Argollo, salió del encuentro señalando que no se puede “dialogar” si sus compañeros sindicales siguen encarcelados. Hay 360 aprehendidos desde que empezaron las confrontaciones, el 1 de mayo pasado, y 22 fueron enviados preventivamente a la cárcel.
Los manifestantes en Bolivia exigen la libertad de los sindicalistas presos para levantar las protestas









