El mismo día que EL PAÍS cumple sus primeros 50 años de vida, este lunes ha celebrado en Barcelona la entrega de una edición especial de los Premios Ortega Gasset que se ha convertido en una reivindicación del periodismo combativo y riguroso. Esa es la receta que han defendido este lunes en Barcelona los galardonados de este año, los periodistas —y maestros de periodistas— Svetlana Alexiévich, Martin Baron y Sergio Ramírez. Y también el director de EL PAÍS, Jan Martínez Ahrens. Los tres galardonados han llamado a practicar un periodismo riguroso que combata el auge de los totalitarismos y la falta de libertad. En un acto solemne en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, Jan Martínez Ahrens ha reivindicado tres cualidades compartidas por los premiados: resistencia, maestría y honradez. “Son valores que en EL PAÍS consideramos fundamentales. Porque la resistencia es coraje; la maestría, contraste; y la honradez, credibilidad”.
En su intervención, Martínez Ahrens ha reivindicado “las banderas de periodismo de calidad y defensa de la democracia” que han definido a EL PAÍS en su medio siglo de historia. Unos estandartes, ha enfatizado, que el diario nunca ha abandonado. Tampoco hoy, en lo que ha calificado como una “época marcada por la incertidumbre y la mentira”: “Vivimos en un tiempo en el que grandes poderes tratan de acallar la verdad. Y es precisamente en esa capacidad de resistencia, en esa independencia, en esa obligación de acudir a los hechos, de escuchar a todas las partes, de anteponer el dato al prejuicio, donde radica nuestro compromiso con los lectores y con la verdad”.
Para el director de EL PAÍS, los galardonados en esta edición especial de los Ortega y Gasset son un faro para el periodismo, maestros del oficio que “han sabido resistir y defender valores universales”. “Son un espejo en el que mirarnos. Ellos son también un motivo para seguir haciendo periodismo”, ha ensalzado.
La gala de esta edición especial de los Premios Ortega y Gasset ha repetido escenario en el emblemático Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona. La ceremonia de entrega de los galardones, que por tercer año consecutivo acoge la capital catalana, ha estado presentada en esta ocasión por la periodista y directora del Aquì, Catalunya de SER Catalunya, Marina Fernández, y ha contado con la actuación musical de Júlia Cruz. El acto ha estado presidido por el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni y ha contado con la presencia del presidente de la Generalitat, Salvador Illa y del presidente del Grupo PRISA (editor de EL PAÍS), Joseph Oughourlian, entre otras personalidades del mundo político, cultural, periodístico y empresarial.
La ceremonia ha estado marcada por el eco de la convulsa situación internacional, con varias guerras enquistadas y el orden mundial en vilo. La escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich (Stanislav, hoy Ivano-Frankivsk, Ucrania, 77 años) ha hecho una defensa cerrada justamente de los valores que justifican su reconocimiento en los Ortega y Gasset: su capacidad para hablar con testigos y relatar hechos con un resultado omnicomnprensivo. Ante un mundo en el que el fascismo se extiende, Alexiévich ha llamado a los periodistas a ir a buscar testimonio de los que sucede. “Son el personaje principal”, ha dicho, para afirmar: “Solo el testigo nos puede explicar qué está pasando” en un momento en el que, considera, “el fascismo ha empezado a escaparse de nuestras manos; veo muchísima confusión y no tenemos respuestas”.
Alexiévich, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2015, está exiliada en Berlín, donde tuvo que escapar por su participación en 2020 el Consejo Coordinador de la Oposición al dictador Aleksandr Lukashenko. Hoy, tras recordar a los amigos que la han ayudado y rememorar alguno de los protagonistas de sus historias, ha señalado que tras muchos años de explicar calamidades, ha llegado a una conclusión: “Las personas que han sufrido mucho no lloran, hablan muy bajito y hablan sobre el amor”.
También el periodista Martin Baron (Tampa, Florida, 71 años) ha vuelto a reivindicar el periodismo en el actual momento de incertidumbre internacional y ha reivindicado la función de EL PAÍS, del que ha dicho que es necesario porque “la democracia necesita pilares institucionales”. Exdirector del Miami Herald, el The Boston Globe y el The Washington Post, que consiguieron mientras él estuvo al mando 18 premios Pulitzer, este lunes ha lamentado en un perfecto español: “Vivimos en una época en la que los valores democráticos están en peligro. En peligro, por culpa de líderes que buscan un poder autoritario”. De él, el jurado de los Ortega y Gasset destacó su faceta como “un gran director de periódicos —probablemente el mejor de una generación— que a lo largo de su carrera llevó a cabo un trabajo extraordinario”.
El escritor, periodista y abogado nicaragüense Sergio Ramírez, exiliado como Alexiévich, en su caso en Madrid, ha recordado su situación de “destierro” forzado “por la nueva dictadura familiar que oprime” a su patria. Alejado de su país, del que fue vicepresidente entre 1985 y 1990, el Premio Cervantes de Literatura de 2017 ha sido escogido por el jurado por su capacidad para convertirse en “una brújula moral” para quienes anhelan la libertad en América Latina. Este lunes ha asumido ese papel para enaltecer el “periodismo clandestino que desafía al poder absoluto y se impone sobre el silencio y el miedo, para cumplir con el deber crítico de informar” en su país, en un mensaje que se podría trasladar a otros países con sus democracias secuestradas.
Los galardonados han recibido un grabado de Miquel Barceló, que el año pasado tomó el testigo del escultor Eduardo Chillida, artífice de la que fue la imagen de los premios durante cuatro décadas. La colorista obra de Barceló, llamada Mondongo, evoca, en palabras del escultor mallorquín, “un mundo en combustión permanente”. La tríada de premiados también se llevará un premio de 10.000 euros cada uno.
En representación de todos los premiados en las ediciones anteriores, ha hablado el periodista Manuel Vicent. Ha defendido el buen periodismo como antídoto frente a ”la idiotez y locura” que está tiñendo el mundo. “Si la libertad de expresión consiste en publicar lo que al poder no le interesa que se sepa bajo su presión y amenaza, el periodismo serio se ha convertido en profesión de alto riesgo”, ha lamentado. Vicent ha destacado la figura de los periodistas “que contrastan los hechos y no buscan el escándalo por sí mismo ni tratan de derribar gobiernes”, profesionales, ha dicho, que “solo sienten pasión por la información rigurosa y que aman profundamente la libertad de expresión”.
“Gracias por ser nuestros ojos”
“Necesitamos el periodismo en mayúscula, que fiscaliza el poder y actúa con verdadero sentido del deber. El periodismo más humano”. Frente al ritmo frenético de las redes sociales, el president de la Generalitat, Salvador Illa, ha llamado a practicarlo de forma rigurosa y combativa. Asimismo ha expresado su deseo de que Cataluña se convierta en territorio seguro para los periodistas que, lamentablemente, deben salir de sus países: “Cataluña será país de acogida para los periodistas perseguidos”.
Jaume Collboni, con el permiso de la presentadora del acto, Marina Fernández, ha sido el primero en participar en el acto del Saló de Cent. En el atrio, ha celebrado el medio siglo de vida a EL PAÍS y le ha agradecido su labor: “Gracias por ser nuestros ojos y explicárselo al mundo”. En una atinada descripción de los galardonados, ha defendido su trabajo y el del periodismo riguroso, porque, según ha manifestado, “el día que se marche la verdad, gobernarán la manipulación y la propaganda”.
El jurado de esta edición extraordinaria que designó los galardonados ha estado compuesto por el presidente del Grupo Prisa (editor de EL PAÍS), Joseph Oughourlian; la consejera delegada de Prisa Media, Pilar Gil; el director de EL PAÍS; Jan Martínez Ahrens; la defensora del lector del periódico, Soledad Alcaide; la representante del Comité de Redacción Cecilia Castelló; y el comisario del 50º aniversario de EL PAÍS, Javier Moreno.
A la ceremonia de entrega de estos premios periodísticos organizados por el Grupo Prisa (editor de EL PAÍS) han acudido, entre otras personalidades del mundo político, los tenientes de alcalde de Economía, Jordi Valls; y seguridad, Albert Batlle, y también la presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret. También han asistido numerosas figuras del mundo de la cultura, como el cantautor Joan Manuel Serrat, así como empresarios y financieros. Entre ellos, el presidente de BBVA, Carlos Torres; el consejero delegado de Codorníu, Sergio Fuster, y el presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, Josep Santacreu.
Los Premios Ortega y Gasset cuentan con el apoyo de Generalitat de Catalunya y el Ajuntament de Barcelona y la colaboración de Abertis, Amazon Web Services, BBVA, Clikalia, Codorniú, El Corte Inglés, Enagás, Fundación La Caixa, Grifols, Iberdrola, Indra Group, La Liga, Mango, Moeve, Organización de Estados Iberoamericanos, Philip Morris Spain, Sabadell, Veolia y Consorci Barcelona Zona Franca.










