¿Países Bajos es candidato? Sí. ¿Países Bajos puede romper el maleficio y ser por primera vez campeón del Mundial? Parece difícil. Hizo dos goles en seis minutos para encarrilar el triunfo sobre Túnez -uno de los peores equipos de la Copa del Mundo- que le permitió ser el ganador del grupo F. En Kansas City, ante la marea naranja que demostró una vez más ser una de las hinchadas de esta Copa del Mundo, evitó enfrentar a Brasil -que jugará contra Japón- pero tendrá un cruce de 16avos de final muy exigente ante Marruecos, cuarto en Qatar 2022, del otro lado del cuadro que la Selección Argentina.
Al margen de sus fanáticos, que le ponen color pero fueron bastante fríos en las tribunas del estadio Arrowhead, hay tres argumentos futbolísticos que le permiten ilusionarse a los dirigidos por Ronald Koeman: su desequilibrio en los extremos, el doble 9 que tanto debate genera en la Albiceleste y su fortaleza en la pelota parada.
Fue, precisamente, lo que demostró en los primeros 30 minutos de partido, donde fue notablemente superior a un equipo que, además de su floja actuación, cambió de entrenador después de la goleada inicial sufrida contra Suecia (5-1) y contrató a Hervé Renard, el DT que dio el golpe con Arabia Saudita contra la Scaloneta en el estreno de Qatar 2022.
Si bien los africanos tuvieron una chance clarísima de entrada -Ismael Gharbi la tiró por arriba del travesaño-, pagaron carísimo su inocencia en dos acciones casi consecutivas, donde Países Bajos mostró dos de sus argumentos futbolísticos.
Primero el ataque por banda. Sobrecargó la banda derecha en el conteo de ingresos al último tercio de la ofensiva. Claro, ahí está Denzel Dumfries, compañero de Lautaro Martínez en el Inter de Milán. Es un lateral que juega más de extremo que de defensor. Por allí generó la mayoría de sus goles en esta Copa del Mundo. Y el partido en Kansas City no fue la excepción. La «Naranja» balancea la pelota hasta que encuentra el pase con ventaja de su lado para finalizar en un centro -como en el buscapié que derivó en el 1-0 que convirtió en contra Ellyes Skhiri- o de la izquierda para que Cody Gakpo se juegue el 1vs1.
El segundo gol de los europeos, a los seis minutos, fue a partir de la estrategia. El capitán Virgil Van Dijk es el faro de cada balón aéreo. Esta vez la bajó para que Brian Brobbey -el que lesionó al argentino Cristian «Cuti» Romero en la previa de este Mundial- la empujara sin oposición para convertir su tercer tanto en el torneo.
Es interesante el centrodelantero que significó una apuesta de Koeman en la titularidad y que ya no dejó el puesto. Juega de espaldas, «usa» a su marcador como una pared, como un pivot de Futsal, y cuando recibe busca la descarga para quien aparece de frente. Su principal conexión suele ser con Ryan Gravenberch o Frenkie De Jong, los termómetros del mediocampo naranja.
Descontó Túnez de entrada en el segundo tiempo, el peor momento de Países Bajos. Fue un cabezazo solitario de Hazem Mastouri. Coincidió con el gol de Japón, que si conseguía una diferencia de dos ganaba el grupo y mandaba a los europeos a jugar contra Brasil.
Puso rápido las cosas en su lugar Países Bajos, paradójicamente con otro gol en contra y otra vez de pelota parada. Córner desde la izquierda que peinó en el primer palo Jan Paul Van Hecke y no pudo rechazar Anis Slimane.
Ahí se terminó el partido. De hecho, con la lluvia, muchos fanáticos abandonaron tempranamente sus butacas en el estadio y se perdieron los festejos finales, con el Himno a la Alegría sonando por los altoparlantes y los hinchas bailando a la par que los jugadores.
Se trató de la sexta victoria consecutiva de Países Bajos sobre los africanos, después del 1-1 vs Egipto en Italia 1990. También quedó en la historia para México, porque Katia Itzel García fue la primera árbitra en conducir un partido de un Mundial masculino, a los 33 años.
Ahora se vendrá el momento decisivo para Países Bajos, que en la previa había perdido en Rotterdam contra Argelia -goleado por Argentina en el debut con el triplete de Lionel Messi-. Marruecos se presenta como un rival completamente diferente y de exigencia máxima, después de quedar segundo de Brasil. Será el martes en Monterrey.
Necesitará mucho más Países Bajos si quiere cruzar la barrera marroquí y esperar por el ganador de Canadá o Sudáfrica, un rival mucho más amigable para octavos.










