El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró este martes 2 de junio que el Banco Central viene comprando dólares a un ritmo superior al previsto y que la meta de acumulación de reservas acordada con el Fondo Monetario Internacional está “prácticamente cumplida” en la mitad del año. Lo hizo durante su presentación en el CAMBRAS Business Day, el encuentro de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña de la República Argentina que reúne a empresarios de Argentina y Brasil en el MALBA, donde defendió el cambio de modelo económico y volvió a cuestionar la lógica de la economía cerrada.
“Hoy hay dólares para todos los que quieren importar, para absolutamente todos los importadores”, afirmó Caputo ante el auditorio empresario. En esa línea, sostuvo que tampoco existen restricciones para las compañías que buscan girar dividendos al exterior ni para las personas que quieren comprar divisas para ahorro.
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El ministro utilizó ese punto para confrontar con lo que definió como uno de los “mitos” del modelo anterior: la restricción externa. “Hace dos años y medio estaba prohibido repatriar dividendos. Hoy también hay dólares para las empresas que quieren repatriar dividendos. Hay dólares para todos los argentinos que quieren ahorrar en dólares”, sostuvo.
En uno de los pasajes más relevantes de su discurso, Caputo aseguró que, aun con la normalización de pagos de importaciones, dividendos y compras de dólares por parte de personas humanas, el Banco Central mantiene un fuerte ritmo de acumulación de reservas. “Así y todo, todos los dólares que pueden comprar los importadores, las empresas y la gente, todavía sobran tantos dólares que el Central ha venido comprando a razón de US$100 millones por día desde que empezó el año”, remarcó.
Según explicó, el compromiso con el FMI implica una acumulación de US$10.000 millones, mientras que el Gobierno proyectaba inicialmente un escenario optimista de compras por US$17.000 millones. Sin embargo, Caputo sostuvo que, al ritmo actual, la autoridad monetaria podría superar ampliamente ese objetivo. “Hoy, al ritmo al que viene comprando el Banco Central, ya está prácticamente cumplida la mitad con el Fondo. Y si pudiéramos mantener ese ritmo, estaríamos hablando de que se puedan anotar US$24.000 millones”, indicó.
Para el titular del Palacio de Hacienda, ese desempeño permite discutir de otra manera el problema histórico de la falta de divisas. “Esto desmitifica absolutamente el tema de la restricción externa”, afirmó.
Otro mito derribado, el de la economía cerrada según Caputo
Caputo también vinculó la acumulación de reservas con una mayor apertura de la economía. Según planteó, el Gobierno logró derribar “dos mitos importantes del modelo anterior”: que una economía cerrada protege mejor a la industria y que la falta de dólares obliga a mantener cepos y restricciones. “La consecuencia de una economía cerrada fue escasez de productos, poca inversión, bajísima productividad y precios altísimos”, cuestionó.
En ese marco, el ministro contrastó el desempeño argentino con el de países vecinos en sectores donde el país tiene ventajas comparativas. Señaló que Paraguay, Uruguay y Brasil duplicaron su producción de granos en los últimos 17 años, mientras que Argentina “se quedó igual”; recordó que el país importó US$30.000 millones de energía en los últimos 12 años; y comparó la minería local con Chile, que exporta US$60.000 millones frente a los US$6.000 millones argentinos.

“¿Qué es lo que se favoreció? No fue el desarrollo de grandes empresas, sino de negocios. Negocios que financiaba la gente pagando precios exorbitantes”, afirmó Caputo, al defender la necesidad de abrir la economía, atraer inversiones y aumentar la productividad.
“El Presidente ganará el año que viene las elecciones en primera vuelta y por paliza”
Luis Caputo volvió a dejar una definición política fuerte en medio de su exposición ante empresarios. Al defender el rumbo económico del Gobierno, el ministro de Economía aseguró que no ve chances de regreso del kirchnerismo al poder y planteó que la sociedad argentina ya tomó nota de los resultados del modelo anterior. “Aun ante la posibilidad de estar equivocado y que las cosas no nos salgan bien, ni aun así el kirchnerismo es una opción. No es una opción en Argentina. La gran mayoría de los argentinos sabe que el kirchnerismo es el infierno”, afirmó.
El funcionario vinculó esa lectura con el escenario electoral y sostuvo que el oficialismo cuenta con un respaldo social más amplio del que muestran las tensiones coyunturales. Según Caputo, el último intento de desestabilización se vio en las elecciones de medio término, cuando “el riesgo país fue a 1.500” y “la inflación pegó un salto”. Sin embargo, aseguró que ese episodio no abrió la puerta a un regreso del peronismo kirchnerista. “No importa lo que pase. Puede haber un shock externo, el petróleo puede ir a 400, puede haber una guerra mundial o una invasión extraterrestre: el kirchnerismo no va a ser presidente nunca más en su vida en Argentina”, lanzó.
Caputo también apeló a una referencia cultural para reforzar su mirada sobre el cambio de ciclo. “Yo no vi la película, pero vieron El Eternauta, donde se hizo famosa la frase esa de que en Argentina lo viejo funciona. Bueno, la mayoría de la gente en Argentina tiene claro que lo viejo no funciona”, señaló. En ese marco, sostuvo que el temor empresario a un regreso al pasado debe quedar descartado: “Ese temor a volver al pasado, sáquenselo, porque no va a estar”.
Luego, el ministro puso a Javier Milei como garante del programa económico y de la continuidad del sendero fiscal, monetario y de apertura que impulsa el Gobierno. “El garante de este camino es el Presidente de la Nación. Claramente, él es el garante fundamental de que se va a seguir por este camino ortodoxo, por este camino de inversión, de generar mayor empleo y mejores salarios”, sostuvo. Y cerró con una proyección electoral tajante: “No tengo ninguna duda de que 2027 va a ser un año muy diferente a lo que se espera, que el Presidente va a ganar las elecciones por paliza y en primera vuelta. No lo digo con soberbia, lo digo porque es efectivamente lo que pienso”.
Algo sobre la herencia recibida
Caputo también destacó la reciente reglamentación de la ley de modernización laboral y aseguró que el Gobierno espera que esa medida permita avanzar hacia “una mayor formalización” y “un mayor empleo”. En ese sentido, buscó mostrar que la economía empezó a salir de la etapa más crítica y que los datos de actividad respaldan esa lectura.
“El nivel de actividad, cuando miramos el estimador mensual de actividad económica, está en un récord”, afirmó. Luego explicó que el equipo económico observa especialmente la serie tendencia-ciclo del EMAE, porque permite corregir la estacionalidad y el “ruido macroeconómico” de cada mes. “La tendencia ciclo da una perspectiva más clara de cómo viene recuperando la economía, le saca esa volatilidad que hay mes a mes”, señaló.
Caputo sostuvo que, bajo esa medición, la economía acumula 24 meses de crecimiento en tendencia-ciclo, algo que, según dijo, no ocurría desde hacía 15 años. “¿Esto quiere decir que está todo bien? No, obviamente, pero sí quiere decir que vamos bien. Y si tenemos en cuenta de dónde venimos, vamos muy bien, extremadamente bien”, remarcó.
En uno de los tramos más fuertes de su discurso, volvió a describir la situación heredada como una crisis extrema. “Estábamos en el precipicio e íbamos camino al infierno. Esa era la situación”, afirmó. Y agregó: “Hay dos cosas que es importante remarcar. Una es que lo peor ya pasó. La bomba atómica que nosotros heredamos ya se desactivó. Hoy no hay riesgo de bomba”.
Según Caputo, esa estabilización fue posible por un programa económico “muy bien armado en todas sus dimensiones: fiscal, monetaria, financiera y cambiaria”. Además, insistió en que el Gobierno consiguió ordenar la macroeconomía sin aplicar medidas traumáticas como las que marcaron otras crisis argentinas.
“Se logró desactivar esta bomba sin recurrir a los clásicos trucos o desastres que se hicieron en el pasado. Argentina recurrió a defaults, a confiscación de depósitos, a pesificación asimétrica, corralito; cosas que dejaron una marca en los argentinos”, enumeró. Y subrayó: “Todo esto que se logró se hizo respetando la propiedad privada. Eso es un cambio trascendental en nuestra historia”.
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