Macron acusa a la “extrema izquierda” de inflamar la calle | Internacional

Macron acusa a la “extrema izquierda” de inflamar la calle | Internacional


El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, compareció este domingo por la noche, después de varias semanas de disturbios, manifestaciones y protestas en la calle y un sábado especialmente dramático para el país. “Me dirijo a ustedes esta noche en un momento de extrema gravedad”, comenzó. “Unos alborotadores procedentes de grupos de extrema izquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes, saquearon comercios y destruyeron edificios públicos. ¿Por qué quemar el Ayuntamiento de Limoges? ¿Cómo pueden llegar a semejante extremo? Nada lo explica, nada lo justifica. Todos sentimos rabia y vergüenza”, afirmó sin concretar ninguna medida y apelando, sustancialmente, al paso del tiempo. “Faltan seis meses para las elecciones”.

El jefe del Estado, que anunció la creación de un gabinete de crisis para monitorizar la previsible violencia de los próximos días, admitió que la violencia sufrida había sido “inaudita” y acusó a grupúsculos de “extrema izquierda” apoyados por “numerosos delincuentes”. “He pedido al Gobierno que extraiga todas las lecciones necesarias en materia de inteligencia, y se hará con plena transparencia. Las investigaciones se llevarán a cabo con la máxima (…) firmeza”, explicó. “Nuestros jueces imparten justicia en vuestro nombre y saben lo que esperáis de ellos. Quienes hayan destruido deberán pagar por ello; quienes hayan intentado derribar la República tendrán que responder por sus actos”.

La jornada de manifestaciones y violencia del sábado dejó un balance de 2.000 detenidos, 855 de ellos solo en París. Hay 600 policías heridos y 1.500 comercios saqueados o destrozados. Macron también lamentó no haber tenido mejor información de lo que podía ocurrir y exigió explicaciones sobre los fallos de los servicios de inteligencia. Una afirmación que invita a pensar en ceses inminentes en ese departamento de la administración pública.

El presidente, a quienes muchos había reclamado en las últimas horas que declarara “el estado de urgencia”, anuncio que se prohibirán determinadas concentraciones en los próximos días. Pero pidió calma y recordó que hay elecciones en seis meses. No hay necesidad de agitar la calle, insistió sin tener una sola palabra hacia los estudiantes mutilados por los artefactos explosivos de la policía. Y, como el resto de fuerzas políticas, señaló directamente a La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon por, supuestamente, alentar a la revuelta. “Todos aquellos que hoy explican que la urgencia es salir a la calle solo persiguen un objetivo: secuestrar el debate. Los debates no deben desarrollarse en la calle ni mediante la violencia. Deben tener lugar con respeto, nunca en medio del desorden y los destrozos. Nuestro país merece unas elecciones presidenciales ejemplares dentro de seis meses”.

Macron quiso también separar a los agitadores de los estudiantes. “Jamás debemos confundir a los manifestantes que tienen reivindicaciones legítimas con aquellos que han destruido, destrozado y saqueado”, insistió. “Nuestra juventud siente una profunda angustia (…) ante su futuro y su capacidad para encontrar su lugar en la sociedad. Comprendo a nuestros alumnos de secundaria y a nuestros estudiantes universitarios, y ellos ocupan un lugar central en mi compromiso con la vida pública. Su voz debe ser escuchada. Nuestra responsabilidad es doble: escuchar la indignación y hacer respetar con firmeza el orden republicano”.

Los destrozos recorrieron todo el país el sábado. Un grupo de agitadores entró y vandalizó una comisaría y ocupó luego la entrada del Ayuntamiento de Marsella, forzando la puerta. El alcalde se vio obligado a pedir refuerzos personalmente a Macron. Lo mismo ocurrió en otras ciudades como Lille o Rennes.. O en Lyon, donde las llamas consumieron la oficina de turismo: “Es un drama”, lamentó su alcalde, Grégory Doucet. La imagen más espectacular y devastadora fue la del Ayuntamiento de Limoges (130.000 habitantes) ardiendo completamente y derrumbándose.

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Así ha quedado el ayuntamiento de Limoges tras el incendio

El Ayuntamiento de Limoges en llamas durante un ataque de manifestantes que participaban en la jornada de protestas sociales en Francia, el sábado.
Foto: Cuenta oficial del Ayuntamiento De Limoges en red social X (EFE)

La violencia, lejos de detenerse, volvió a las calles el domingo. A solo dos horas de que empezara la reunión de crisis presidida por el jefe del Estado, Emmanuel Macron, las calles adyacentes a la plaza de la República volvieron a ser el escenario de carreras, lanzamiento de proyectiles y pillajes en tiendas. A medida que pasan las horas, crece la convicción de que gran parte de los disturbios fueron protagonizados por personas ajenas a la protesta estudiantil. Un tipo de violencia más parecido al que se observa cuando hay una victoria del PSG o de la selección francesa que la que dejaron las protestas de los estudiantes durante la semana anterior.

La concentración original fue dispersada rápidamente con gases lacrimógenos, pero entonces varios grupos se dispersaron por los alrededores, en medio de una creciente confusión que volvió a elevar la tensión en el barrio. En el muelle de Valmy, junto al canal de St Martin, un montón de bicicletas fueron incendiadas, lo que obligó a intervenir a los bomberos. Varios policías se desplegaron para asegurar la zona y fueron recibidos con gritos de “ACAB” (All Cops Are Bastards; Todos los policías son unos bastardos, en inglés).

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