Francia ha vivido este sábado su “acto III” de protestas para denunciar el declive de los servicios públicos y el alto coste de la vida. Unos 320.000 manifestantes, según el Ministerio del Interior, medio millón según el cálculo de los sindicatos, han desfilado en todo el país por tercer fin de semana consecutivo. Los estudiantes iniciaron las protestas hace mes y medio para reclamar más medios en la educación y las reivindicaciones se han extendido por todo el país y a toda la población: jóvenes, chalecos amarillos, pensionistas o profesores.









