Donde las máquinas para trabajar la tierra circulan más que los autos particulares, las estancias y el verde todavía le ganan al asfalto. En una mañana otoñal de cielo limpio, el sol apenas alcanza para cortar el frío que envuelve al Kartódromo de Zárate, el lugar donde empezó todo para Nicolás Varrone.
Allí, donde la aventura comenzó a los 7 años, ahora ablanda un motor nuevo del karting. Y piensa también en aquellos que no llegaron: “Sigo en contacto con muchos chicos que corrían conmigo y eran cracks totales. Me siento agradecido de que pude seguir y otros no, pero no por nada en particular: teníamos todos talento, corríamos acá y nos matábamos, nos sacábamos los ojos y éramos todos muy buenos”.
A los 25 años y después de cuatro de una vida nómade, está instalado en Madrid, el lugar que eligió como base de operaciones. Desde allí viaja seguido a Países Bajos para trabajar en el simulador de Van Amersfoort Racing (VAR), su equipo de Fórmula 2, y también a los distintos compromisos con Corvette, entre pruebas, simuladores y carreras de IMSA: ya corrió Daytona y Sebring y todavía tiene por delante Petit Le Mans. Pero pese a lo pesado del trabajo que más le gusta hacer en el mundo, se reconoce como «un afortunado”.
“Pasaron muchas cosas en el medio, buenas y malas. Cuando uno hace el balance, ve lo que es la vida, que puede cambiar si no te rendís y empujás un poco más; y que también a veces es tener suerte. Son las dos: no rendirte y estar en el momento justo. Hay que atribuirse mucho a uno, porque es mucho esfuerzo, pero también es la suerte y por dónde te lleva la vida. Lo vivo como un afortunado”, refuerza.
La Fórmula 2 también es para él como un “volver a las bases”, según le cuenta a Clarín en la previa de la cita en Montreal, la tercera fecha de la categoría telonera de la Fórmula 1, aunque muy alejada de ese mundo VIP. “Yo tenía más lujos antes, seguramente”, confiesa al mirar hacia atrás su carrera en endurance como piloto de Corvette Racing -equipo al que sigue ligado-, con el que fue campeón de las 24 Horas de Le Mans (2023 y 2024) y del campeonato de su clase del WEC.
“Tengo amigos que me dicen: ‘Te quiero ir a ver‘. Chicos, ustedes no entienden lo que es. No es el paddock de la Fórmula 1. Nosotros estamos a un costado, en unas carpitas, no tenés ni dónde sentarte. Si hace calor como en Miami, estás al rayo del sol con 60 grados. No es lo que se piensan”, refleja.
Sonrisas. El argentino ya sumó cinco puntos en apenas dos carreras en la F2. Foto Guillermo Rodríguez AdamiY compara: “Cuando voy a correr con Corvette, carreras de WEC o de IMSA, es un lujo. Estoy en un equipo oficial, tengo todos los lujos que quiero: tengo hospitality, el camión para tirarnos con sillones, aire, tele, todo. En la F2 no tenemos nada, es un poco volver a las bases. Pero está buenísimo, me encanta eso. En ese sentido, soy un poco más a la antigua. Me gustaba cómo era el automovilismo antes: todo un poco más rústico y no tanto el show. Me encanta tener la posibilidad de estar corriendo en Fórmula 2 y lo disfruto como cualquier otra cosa”.
Estar en la Fórmula 2 es para Varrone un desafío: tuvo que desarmar su exitosa carrera en los prototipos y adaptarse a un estilo de manejo muy distinto.
“Cuando salté al coche de Fórmula 2, dije: ‘Guau, esto es más de lo que pensé que iba a ser’. ¿Por qué? Es un combo de cosas: es un auto muy pesado y sin dirección electrónica. El estilo de manejo en un GT tiene que ser súper suave, quirúrgico. Y esto es más bruto; también la forma en la que frenás. Y las gomas, obviamente, que son muy especiales para ponerlas en temperatura”, enumera.
“Quizás si venís haciendo Fórmula 3 o fórmula regional el cambio es mucho más gradual. Pero vivir todo eso de golpe es muy fuerte para cualquier piloto. Me sorprendió y me está llevando un tiempo que para mí es mucho más que otras veces, pero recién vamos dos carreras. Por ahí la expectativa y donde uno se pone la vara está bastante arriba; entonces siempre quiere más. Pero la verdad es que después de Miami sentí que hice una gran evolución y vi capitalizado en resultados y ritmo que estoy para pelear ahí, que lo puedo hacer. Eso me da confianza para encarar el resto de las fechas”, anticipa.
Lo que pasó en Miami fue su mejor resultado en su segunda presentación: clasificó en el sexto lugar y fue cuarto en la Sprint Race. Y lo puso, claro, en el centro de la escena.
“Estar en la F1, F2 y F3 se volvió muy popular en el mundo, más que nada en Argentina, y obviamente que se nota la exposición y el revuelo que se arma cuando hay una carrera, más allá del resultado. Es diferente para mí, acostumbrado a que antes hacía un gran resultado o cosas increíbles y pasaba muy inadvertido -recuerda-. Pero soy perfil bajo, no me gusta mirar mucho las redes y trato de meterme lo menos posible en eso, porque ahora mucha más gente te conoce -y está buenísimo y me encanta-, pero prefiero mantenerme al margen”.
Volver a las bases. Nico Varrone junto a los mecánicos que atienden su karting. Foto Guillermo Rodríguez AdamiPero volver a los monopostos también es una apuesta: la de llegar a la Fórmula 1, tal como hizo Franco Colapinto, que sí logró completar esa escalera de F4, F3, F2 y F1, una que para el bonaerense de 25 años quedó trunca en la fórmula regional. En 2020, acorralado sin presupuesto en Inglaterra, incluso pensó en dejar el automovilismo.
Para Varrone, sin embargo, el futuro también puede abrir otro camino.
“Creo que es un momento lindo para el automovilismo, en el sentido de que la Fórmula 2 reúne talentos de muchas disciplinas diferentes, como era antes, y que mañana pilotos puedan tener la posibilidad de la Fórmula 1 sin tener la necesidad de hacer estrictamente toda la escalera de Fórmula 4, Fórmula 3 y Fórmula 2, que es muy cara y no todos los pilotos talentosos lo pueden hacer. Por eso hoy creo que la Fórmula 2 es el paso previo: tenés que pasar por la F2 para llegar a la F1”, confirma.
Luego de Montreal, Varrone correrá por primera vez en Mónaco. Foto Guillermo Rodríguez AdamiEl argentino menciona como ejemplos al estadounidense Colton Herta, surgido de la IndyCar, y al bicampeón mundial de rallies Kalle Rovanpera, que pasó a los monopostos en la Súper Fórmula antes de desembarcar en la F2.
“En cuanto a posibilidades, van dos carreras y creo que pegamos un gran salto en Miami, pero hay que tener los pies sobre la tierra. Falta mucho y sé que como piloto tengo mucho más para dar y para mejorar en mí mismo. Estoy enfocado en eso y no pienso más allá que en Montreal”, remarca.
El estadounidense Herta, de 26 años, busca en la F2 los puntos para la Superlicencia, requisito indispensable para que pueda subirse a un Cadillac, el equipo con el que desembarcó General Motors en la F1, justamente la estructura en la que aparece Varrone como piloto de Corvette.
Varrone dejó las carreras de resistencia para volver a los monoplazas con el sueño de llegar a la F1. Foto Guillermo Rodríguez Adami“De afuera, todo el mundo me dice que Herta es el rival a medirse. Pero en mi caso no me mido con él ni con nadie; me mido contra mí mismo y obviamente que quiero ganar. No voy a mentir, no es que me mido contra mí mismo y nada más. Me mido contra los mejores, no importa si están hace dos o tres años o vienen de una carrera en fórmula. Para mí es lo mismo. Todos somos iguales. No hay excusas», subraya.
Y concluye: «Intento ser el mejor y medirme con los mejores. Me miro para pulir mis puntos débiles y poder estar competitivo consistentemente adelante. Pero no es que miro a un rival y pienso que si le gano, estoy bien. Hay que estar consistentemente ganándole a los mejores para tener una oportunidad”.
Viernes 22 (horarios de Argentina)
- Primera práctica desde 11.05 a 11.50
- Clasificación desde 15.00 a 15.30
Sábado 23
- Sprint Race desde las 15.10 hasta las 16.00
Domingo 24
- Carrera principal desde las 13.05 hasta 14.10
Próxima parada: Montreal
Nico Varrone (22), en plena lucha con el paraguayo Düerksen en Miami. (@Formula2)La Fórmula 2 volverá a compartir circuito con la Fórmula 1 en un escenario inédito para la categoría y que deja a Nico Varrone en igualdad de condiciones contra el resto pese a su condición de novato, similar a lo que ocurrió en Miami, hace tres semanas.
«Montreal es muy parecido a Miami en cuanto a que es una pista que no conocen. Con todo lo que pasó que tuvimos que recuperar fechas, estamos yendo a lugares donde no es habitual. Y no sólo es para los pilotos, lo que a mí me pone un poco más parejo con el resto. Es para los equipos, que van a lugares donde nunca corrieron y la puesta a punto es algo que hay que ajustar durante el fin de semana, durante los 40 minutos que tenés de práctica, porque después ya es la clasificación», recalca el joven de Ingeniero Maschwitz.
Y puntualiza: «Creo que la pista debe ser muy similar en los puntos fuertes que teníamos en Miami y es una buena pista para nosotros«.
Su cuarto puesto en la última Sprint Race puso las miradas sobre el bicampeón de Le Mans. » La verdad que Miami me sorprendió -reconoce-. Era la segunda carrera, tras mucho tiempo de parate. Tampoco tuve las chances de hacer las pruebas de Bahrein, que se suspendieron. Y fue más un ‘Vamos a ver qué sale’. Y ya desde la práctica me sentí muy a gusto, muy cómodo en el auto y eso me dio confianza para estirar los frenajes, para estar más en control de la situación. Y eso se traslada al tiempo en la pista: me permitía atacar más, estar en control, empujar un poco más donde antes no me sentía tan confiado».










