Milei volvió a insultar a Lula y casi no es noticia. Dejó de ser motivo de escándalo que el Presidente insistiera en que Lula es un ladrón, a lo que agregó que “no es inocente” y fue beneficiado con la libertad “por un error de procedimiento”. Al parecer, los motivos por los que Lula fue condenado son para Milei legítimos y siguen vigentes.
Lula había sido condenado a 25 años de prisión e inhabilitación política -no pudo ser candidato en las elecciones de 2018- acusado de recibir sobornos mientras era presidente de Brasil, en causas vinculadas a la mega operación anticorrupción Lava Jato. Estuvo 580 días preso en una sede de la Policía Federal en Curitiba, pero recuperó la libertad en noviembre de 2019, después de que el Supremo Tribunal Federal dispuso que el expresidente podía permanecer en esa condición hasta que se agotaran todas las instancias de apelación. Finalmente, en 2021 se anularon todos los juicios por falta de imparcialidad del juez y de competencia del tribunal.
El Presidente viene atacando a Lula al menos desde su campaña electoral de 2023. La semana pasada lanzó una lluvia de agravios contra su colega brasileño en San Pablo, donde participó del lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro a la presidencia de Brasil, hecho que motivó el llamado a consultas del embajador brasileño en Buenos Aires. Este domingo, cuando la crisis diplomática parecía desescalar –hubo un esfuerzo de la Cancillería argentina en esa búsqueda-, Milei reiteró los insultos a Lula en una entrevista con LN+, poco después del lanzamiento de la candidatura de Lula a una nueva reelección, en un congreso del PT en San Pablo.
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Las últimas declaraciones de Milei tuvieron poco despliegue en la prensa, incluso en la brasileña, y van perdiendo efecto.
La elección en Brasil será el 4 de octubre y todo indica que habrá una segunda vuelta, tres semanas más tarde. Una encuesta telefónica de BTG Pactual/Nexus hecha entre el 31 de julio y el 2 de agosto mostró que la diferencia en favor de Lula en un balotaje se redujo a 1 punto (46% a 45%), cuando a finales de julio, era de cuatro puntos (47% a 43%) según la misma consultora; de 5 puntos según Datafolha, y de 6 puntos de ventaja sobre Flavio Bolsonaro según Atlas Intel.
Aún es prematuro para decir si la aparición de un Milei como una suerte de deus ex machina tiene incidencia en las encuestas en Brasil. Pero al menos no parece apuntalar la campaña “soberanista” de Lula, que ha denunciado a los Estados Unidos de Trump de imponer nueva suba de los aranceles de las exportaciones brasileñas con el propósito de beneficiar la candidatura de Bolsonaro (además de acusar al clan Bolsonaro de propiciarla).
No es claro tampoco cuál es el efecto buscado por Milei: si interferir en la voluntad de los brasileños para que gane Bolsonaro, prestar un servicio a Trump, liderar la ola de derecha radical que avanza en el sur del continente -esta semana estará en Ecuador y en la asunción de De la Espriella en Colombia-, o simplemente descansar en la agenda exterior. Probablemente todo esto junto.
Desafío abierto
Milei habló el fin de semana con la prensa amiga. Ratificó que su prioridad sigue siendo la estabilidad cambiaria y la baja de la inflación y rechazó cualquier desvío de la ortodoxia económica. Volvió a decir que la actividdad y el consumo están en su «pico histórico». Se anunció que volverá a dar una entrevista en la mañana de este martes en un canal de streaming (amigo).
La presencia del Presidente en los medios se da en momentos en que desde el Gobierno se surgen versiones sobre su compañero/a de fórmula para la reelección, después de que él mismo dijera que ya lo tiene decidido, pero lo mantendrá en reserva. Las encuestas coinciden en que el humor social se sigue deteriorando.
El panorama económico no varía del de los últimos meses: la actividad cayó 0,5% en mayo respecto de abril y creció apenas 0,2 en la medición interanual, según datos del Indec. Los sectores dinámicos siguen siendo el agro, la minería, y la energía, de bajo impacto en el empleo; hubo una ligera suba en la construcción, pero nuevas caídas en la industria y el comercio, sectores empleo-intensivos.
En los primeros cinco meses del año, la actividad económica acumulaba una baja de 1,5%. Según la consultora LCG, los datos de junio no presentan cambios: 0% contra mayo.
En una recomendable entrevista con el programa La Mirada de Canal 26, el economista Miguel Angel Broda, quien acompaña, con marcadas diferencias, el “cambio de régimen económico” que impulsa Milei, estimó que el PBI crecerá este año 2%, pero advirtió que “los motores no funcionan” y que si el Presidente aspira a ser reelecto, “dependerá de que el resto de la economía que no crece, crezca al 2%”.
En este escenario, y aunque el Gobierno todavía se muestra competitivo, se vuelven a escuchar los nombres del banquero Jorge Brito, el economista Carlos Melconian y el empresario de medios Daniel Hadad como eventuales candidatos que podrían desafiar la continuidad de Milei desde el centroderecha, en caso de que la economía no dé señales de recuperación y la confianza en el Gobierno siga en caída.
Encuesta: el 65% desaprueba a Milei y el 61,9% votaría por un cambio el año que viene
Milei no debería haber desatendido una perturbadora declaración de la senadora Patricia Bullrich, en una entrevista el domingo con Clarín: “Después de la reelección de Milei, yo quiero ser presidenta”.
Bullrich no conoce jefaturas ni lealtades, y en ocasiones ha demostrado estar una jugada adelantada al resto del Gobierno. Plantó un reto ante visibles señales de que el malestar permeó entre quienes votaron a Juntos por el Cambio en la primera vuelta de 2023 y acompañaron después a Milei en el balotaje, como indica el último relevamiento de Poliarquía. Ese es su electorado.
Milei haría bien en dejar de mirar a Lula y escuchar.









