Esto no es una columna sobre videojuegos, porque vaya por delante que quien esto escribe no ha jugado (aún) Mina the Hollower y, por tanto, esto no es una crítica del último juego de Yacht Club Games. Esta columna no es una columna sobre videojuegos, pues, sino sobre algo mucho más importante: esta es una columna que trata sobre la ilusión.
‘Mina the Hollower’: cuando un juego con aspecto de Game Boy recibe las mejores críticas del año









