Juan Manuel Moreno acelera los pasos hacia su eventual investidura y apela ya directamente a Vox. Este martes, día y medio después de someterse a las urnas en Andalucía, el presidente en funciones de la Junta ha pedido expresamente a los de Santiago Abascal que faciliten un Gobierno en solitario de los populares mediante un pacto “parlamentario”, después de haber logrado una victoria por mayoría simple, a dos escaños de la absoluta. “Apelo al sentido común de los dirigentes de Vox para que entiendan que, en el caso de Andalucía, donde el resultado es mucho más contundente que en otras comunidades autónomas y donde es una comunidad mucho más grande, más amplia y más compleja, el entendimiento se circunscriba al ámbito parlamentario y no al ámbito gubernamental”, ha planteado el dirigente del PP en una entrevista en la Cadena Cope, descartando así la posibilidad de pedir la abstención o el apoyo de otras formaciones políticas.
Moreno preside la tarde de este martes la reunión de la Junta Directiva Autonómica del partido, donde el dirigente andaluz seguirá dando pistas de los próximos pasos para intentar ese pacto “parlamentario” con Vox, con el precedente del firmado en 2019. Muchos dirigentes consultados prefieren esperar a que su presidente dé las consignas en esta reunión para opinar, pero todos tienen claro que “lo sensato” es que el PP gobierne en solitario y que los ultras no condicionen la investidura a entrar en el Gobierno. “Son datos objetivos, hemos subido en votos y somos primera fuerza de manera homogénea en toda la comunidad y el resultado de Vox no es el mismo que en el resto de comunidades. Pensar que con el 13% de los apoyos pueden querer optar a una consejería… una consejería aquí es equiparable a un ministerio”, comenta un interlocutor cercano a la cúpula del PP de Andalucía.
Las fuentes cercanas a la dirección popular en la comunidad confían en la sinceridad de los dirigentes de la formación de extrema derecha que han asegurado que no están pensando en entrar en el Gobierno, entre ellos su candidato Manuel Gavira y el número uno por Sevilla, Javier Cortés, íntimo amigo de Santiago Abascal. “No es cuestión solo de querer entrar en un Gobierno, es cuestión de tener capacidad para gobernar, gestionar y dirigir una consejería y un presupuesto de 52.000 millones [el total de la Junta]. No es tan sencillo”, coinciden dos miembros cercanos al Gobierno de Moreno.
Todas las fuentes consultadas coinciden también en aislar Andalucía de lo que ha ocurrido en el resto de comunidades donde finalmente Vox ha entrado a formar parte de los Gobiernos autónomos. “La realidad social, económica y política es diferente. Y el PP no parte en la misma posición que en el resto de territorios”, señala otro dirigente de la formación. De momento aún no se ha decidido qué miembros del PP andaluz van a llevar el mando de las negociaciones, pero sí está claro que se dirigirán desde Andalucía y sin estar condicionadas por la mesa de negociación abierta entre Génova y los de Abascal para cerrar los pactos en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
“Tendremos que entrar en una dinámica de entendimiento con otras fuerzas políticas, especialmente Vox, que parece que es la única posible, puesto que la izquierda ya se ha desmarcado de la abstención en la investidura”. Todavía no se han producido contactos con los ultras, ha asegurado el candidato popular. “No negociamos en los medios de comunicación, no negociamos en las ruedas de prensa”, ha respondido la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, que se ha limitado a poner el foco en las “medidas” que aspiran a impulsar.
No sería la primera vez que Moreno y Vox suscribiesen un acuerdo parlamentario. El hoy barón “centrista” fue el primer dirigente del PP en dar poder a la extrema derecha en un Ejecutivo autonómico. Ocurrió en 2019, cuando el líder popular fue investido presidente de la Junta en coalición con Ciudadanos y con el apoyo de los de Abascal. Para lograr sus votos a favor, Moreno suscribió un acuerdo extragubernamental con la dirección nacional de los ultras y con su candidato andaluz, después de que Vox irrumpiese también por primera vez en un parlamento regional. En aquel documento, Moreno ya cedió en inmigración, memoria y género. Sin embargo, los problemas derivados de la falta de entendimiento con los ultras para sacar adelante iniciativas legislativas en Andalucía precipitaron el adelanto electoral unos meses, a junio de 2022. En aquellos comicios, Moreno dio la campanada al lograr una mayoría absoluta por sorpresa. Pero aquel Vox no es el de hoy.
Ahora, tras perder la mayoría absoluta en las elecciones del domingo, Moreno se enfrenta a una extrema derecha crecida en las urnas, con mayor presencia institucional y con más poder de negociación después de haber doblado el brazo a los presidentes autonómicos de Extremadura y Aragón, María Guardiola y Jorge Azcón, con quienes Moreno se vio este lunes en Madrid. A la capital viajó como parte de la liturgia de los populares para recibir el aplauso de la plana mayor del PP en su sede de la calle de Génova. Pero con un sabor de boca amargo por una victoria insuficiente. Un escenario que ha provocado, en paralelo, que el ala dura del PP se revuelva contra la moderación.
En Madrid, Moreno compareció ante los medios, pidió gobernar en solitario y respondió con la “prioridad andaluza” a las demandas de Vox. Porque, ante un posible pacto, los ultras exigen sin ambages aplicar la “prioridad nacional”. De momento no han puesto sobre la mesa entrar o no en el Gobierno. Frente a sus demandas, el dirigente andaluz ha asegurado este martes que no “termina de entender” el concepto de la “prioridad nacional”, asumido por sus compañeros de partido en Extremadura y Aragón en sendos acuerdos de coalición. “Deberían explicarlo un poquito mejor”, ha manifestado Moreno, que vuelve a rechazar así un principio que ya desdeñó en campaña, cuando afirmó que no estaba dispuesto a aceptarlo.
Eso sí, hoy —y tras el resultado de unos comicios en los que Vox resiste y suma un diputado—, el presidente en funciones de la Junta no descarta incluir la “prioridad nacional” dentro del acuerdo parlamentario que plantea a la extrema derecha. Un altos cargo de la formación en Andalucía restan importancia a la inclusión de este término en los acuerdos. “¿Qué significa? Cada partido tiene una interpretación y eso no compromete a nada, si se escribieran negro sobre blanco porcentajes, un 15% de migrantes… eso sí supondría un problema», sostiene. Fuentes cercanas a la dirección del PP de Andalucía recuerdan que la formación mantiene muchos puntos en común con Vox, como la bajada de impuestos o la mejora de los servicios públicos, donde habría margen de entendimiento.
Sobre cuánto puedan alargarse las negociaciones, los puntos de vista son encontrados, algunos de los dirigentes consultados consideran que no deberían prolongarse más allá de la constitución del Parlamento, el próximo 11 de junio, lo que implicaría negociaciones paralelas sobre la investidura y la constitución de la Mesa -donde asumen que Vox también exigirá cesiones-; otros, son menos optimistas y estiman que las deliberaciones se prolongarán, precisamente porque Andalucía no es equiparable al resto de comunidades donde se han cerrado acuerdos.
En el tramo final de su primer mandato, el Gobierno de Moreno no pudo sacar adelante. entre otras iniciativas, ni la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA) ni el último Presupuesto, ni el decreto ley de fondos europeos. “Al final, Vox de Andalucía no tenía ninguna capacidad de decisión sobre lo que negociaba y se fue al traste”, ha criticado Moreno en referencia a la dirección nacional del partido ultra. “Vox [hoy] es distinto; […] saben lo que quieren y tienen una gran ambición, que son las legislativas de 2027″, ha sentenciado.









