A 141 días del inicio del juicio oral y público por la sustracción de Loan Danilo Peña y tras 37 audiencias en las que declararon varios de los imputados y más de un centenar de testigos, las certezas comienzan a aparecer a fuerza de testimonios y pruebas científicas. Sin embargo, nadie dice qué pasó realmente ni dónde podría estar.
Cuando todavía restan más de dos meses para que se dicte el fallo, ya no quedan dudas que el nene de 5 años fue sacado de la zona de El Algarrobal y que su familia nada tuvo que ver con ese delito.
La hipótesis de que el chico se extravió al intentar volver solo a la casa de su abuela, desde la tapera adonde había ido a recoger naranjas junto a tres adultos y otros cinco chicos, no fue otra cosa que un invento de los principales acusados para eludir sus responsabilidades.
En ese sentido, fue clave el testimonio de José Manuel Ojeda, director del cuartel de bomberos voluntarios de 9 de Julio. El hombre reveló que el viernes 14 de junio -al atardecer- le advirtió al fiscal Juan Carlos Castillo que Loan ya no estaba en la zona de El Algarrobal.
Sin embargo, el funcionario judicial decidió mantener el rastrillaje, confiado por la aparición de un botín enterrado en un lodazal a casi tres kilómetros del naranjal. Y que todo fue una puesta en escena para desviar la atención. “Nos comimos el amague más grande”, afirmó.
Macarena Peña, prima de Loan, en el barro, donde plantaron el botín. Esta foto fue borrada en el Facebook de Laudelina Peña.Ojeda también descartó la hipótesis de un posible atropellamiento de Loan por parte del matrimonio integrado por María Victoria Caillava y el ex capitán de navío Carlos Guido Pérez, cuando retornaban a 9 de Julio a bordo de su camioneta Ford Ranger. Aseguró que, por el estado en que se hallaba el camino, era imposible circular a más de 30 kilómetros por hora.
Si bien el viernes 14 de junio de 2024 se halló uno de los botines que Loan calzaba al momento de su desaparición, a esta altura está probado que fue “plantado” en un lugar alejado del naranjal, con el fin de orientar la búsqueda hacia ese sector.
Los testimonios de dos vecinas que circunstancialmente decidieron sumarse a los rastrillajes, junto a Laudelina Peña y su hija Macarena, revelaron que ese día ambas se dirigieron directamente al lugar y comenzaron a buscar con un palo en un sector muy puntual, como si tuvieran la certeza de que algo iba a aparecer.
La otra foto en el celular de Laudelina Peña: su hija Macarena en el barro, donde plantaron el botín, junto a dos personas no identificadas.El hallazgo de supuestas “huellitas” de un pequeño pie descalzo en las inmediaciones entran en contradicción con un detalle no menor: Loan llevaba puestas medias, motivo por el cual es casi imposible que hayan quedado marcados en el barro sus dedos.
La prueba odorológica realizada sobre los vehículos de Pérez y Caillava -la Ford Ranger y un Ford Ka rojo- se convirtió en otra prueba de alto valor que hasta ahora la defensa no pudo rebatir pese a sus intentos por sembrar dudas de su rigor científico y la forma en que se obtuvieron y resguardaron las prendas de Loan que luego se usaron para orientar a los perros.
Por el Tribunal Oral Federal de Corrientes desfilaron testigos que sólo presenciaron el levantamiento de algún elemento sospechoso en el campo o en el pueblo. Con eso, la fiscalía busca probar que se hizo absolutamente todo lo posible por hallar algún rastro de Loan en la zona de El Algarrobal y sus alrededores.
Los papás de Loan Danilo Peña. Foto Ariel Grinberg.Los que parecen transitar con cierta tranquilidad el juicio son Mónica del Carmen Millapi y su pareja, Daniel Oscar “Fierrito” Ramírez. Si bien hasta ahora no se conocieron testimonios que los compliquen, los fiscales Carlos Schaefer y Tamara Pourcel les adjudican el rol de haber llevado a los chicos a la tapera y no haberlos custodiado pese a que era un lugar que no conocían.
El comportamiento posterior de Millapi también está bajo la lupa. Lejos de ayudar en la búsqueda en las primeras horas, regresó a 9 de Julio con todos los chicos para dejarlos allí y a media tarde pidió una linterna para la búsqueda. Cómo sabía que los rastrillajes se iban a extender tanto tiempo, es la pregunta que se hacen.
Y resulta por demás extraño que no hayan alertado a la Policía inmediatamente sobre la desaparición de Loan. Ramírez realizó varios llamados a dos “videntes” de la zona para que le aportaran información sobre el paradero del chico.
Catalina Peña, abuela de Loan, brindando con el ex marino Carlos Guido Pérez y su esposa, María Victoria Caillava, el día de la desaparición del nene.Si bien todavía falta mucho para la finalización del juicio, hasta ahora no se pudo probar que el comisario Walter Adrián Maciel haya tenido algún tipo de participación en el hecho.
Hasta ahora se sabe que intervino una vez consumada la sustracción y que su negligencia fue haberse quedado únicamente con la hipótesis del extravío en una zona de lagunas, montes y extensos campos.
Al momento de intervenir en las apelaciones, los fiscales habían considerado que Maciel incurrió en el delito de encubrimiento, pero los jueces de la Cámara lo colocaron como un partícipe necesario del hecho.
Los cruces entre los acusados
Al momento de declarar, los acusados cruzaron imputaciones. Laudelina Peña -tía de Loan- dijo que su marido, Bernardino Antonio Benítez, Millapi y Ramírez deben saber qué pasó con su sobrino porque fueron los que estuvieron con él en la tapera. Y acusó al abogado José Fernández Codazzi por la falsa versión del accidente que dio en una fiscalía provincial a fines de junio de 2024.
Benítez, en tanto, negó cualquier vinculación con el hecho, dijo que Laudelina mintió y apuntó contra Pérez y Caillava.
Carlos Guido Pérez y María Victoria Caillava se besan en una de las audiencias. Foto: Fernando de la OrdenWalter Maciel cargó responsabilidades sobre Pérez, Caillava y Laudelina Peña. Y que después de analizar detenidamente el expediente, la hipótesis del atropellamiento del chico en el callejón de ingreso a El Algarrobal le parecía la más acertada.
La ex funcionaria municipal María Victoria Caillava buscó mostrarse como víctima tras negar haber tenido algún tipo de participación. “Jamás paramos, jamás lo alzamos”, aseguró.
El tribunal también juzga a otras diez personas que se hicieron pasar por enviados de la asociación civil Lucio Dupuy. Se los acusa de entorpecer la investigación y manipular a testigos claves.
Hasta ahora se pudo probar que el grupo era liderado por la abogada Elizabet Cutaia y Alan Juan José Cañete, quienes definían estrategias y movimientos mientras estuvieron en 9 de Julio.
Los abogados Alan Cañete y Elizabeth Cutaia, acusados de entorpecer la investigación en el caso Loan Danilo Peña.Otro que aparece seriamente comprometido por los testimonios es Nicolás Gabriel Soria, «El Americano», quien se hacía pasar por funcionario de Interpol y la DEA. Un testigo lo consideró un “lobo solitario” que luego se sumó al grupo que hacía base en el hotel Despertar del Iberá.
Los otros siete aparecen con roles técnicos y mucho más desdibujados, más allá de que eran estudiantes avanzados de abogacía y otras carreras universitarias. La pregunta que surge es si también fueron manipulados por Cutaia y Cañete.
La audiencia de este miércoles 4 de noviembre
La de este miércoles 4 de noviembre será otra audiencia de enorme relevancia. El principal testimonio será el de la licenciada Marilú Vásquez, quien realizó junto a Mario Rosillo la prueba odorológica que detectó rastros de Loan en los dos vehículos de Caillava y Pérez.
Es por eso que se esperan fuertes embates de los defensores del matrimonio sobre cuestiones técnicas vinculadas a una pericia que los pone al borde de una condena.
La sala de audiencias. Foto: Joaquin Meabe.Loan está desaparecido desde el 13 de junio de 2024. Ese día fue con su papá a visitar a su abuela Catalina, en el paraje El Algarrobal. Allí ambos se encontraron con un almuerzo comunitario en honor a San Antonio de Padua.
Al finalizar la comida, algunos comensales se dirigieron hacia una tapera que está a unos 650 metros de la casa. Allí fue visto por última vez.
A casi dos años y medio, sus papás José y María Luisa siguen esperando que les digan dónde está Loan.









