Miles de ciudadanos y opositores rusos mostraron su apoyo este verano a un histórico partido, Yábloko, cuando el Kremlin autorizó su participación en las elecciones legislativas del 18 al 20 de septiembre. Llegó a quedar segundo en las encuestas oficiales. La adhesión masiva a la única formación que reclama poner fin a la guerra contra Ucrania obligó al Kremlin a dar marcha atrás en su decisión. Tras ser vetado en los comicios por el Tribunal Supremo, aún le queda un último recurso en aquel órgano y el Constitucional, pero las perspectivas no son halagüeñas.
Nikolái Rybakov, líder de Yábloko: “Hemos demostrado al mundo cuánta gente en Rusia quiere la paz”









