Leandro Paredes entró para quedarse en el Mundial. Es verdad que ante Suiza no tuvo el alto nivel que mostró contra Egipto, pero el mediocampista de Boca fue el encargado de hacer mover a la Scaloneta. Volvió a ser el futbolista con más pases del elenco nacional, con 119, y fue protagonista, sin querer, de la jugada que cambió el rumbo del partido: la expulsión del atacante Breel Embolo por simular, tras una revisión del VAR por «Mistaken Identity» (error de identidad).
Se hablará un poco de la roja al atacante de Suiza y bastante más de la nueva regla que provocó la sanción. «Estábamos dominando, pero esa tarjeta nos castigó. Es muy doloroso que nos hayan eliminado de esa manera; creo que no lo merecíamos. El hecho de que el árbitro tomara esa decisión errónea e interfiriera es algo que no se entiende. Era una situación inocente, no era dañina. Había que dejar que el balón siguiera rodando», explicó con bronca el entrenador suizo Murat Yakin. Al reclamo se sumó el capitán Granit Xhaka: «Creo que la tarjeta cambió nuestro partido. Esta decisión fue difícil de aceptar porque el vestuario estaba muy silencioso, decepcionado».
«No veo dónde está la polémica. Las reglas son claras. El jugador rival simuló, yo no lo toqué. La decisión estuvo bien tomada», se sinceró Paredes en la zona mixta del estadio de Kansas City, bien entrada la madrugada.
Con el correr de las horas, la semifinal entre Argentina e Inglaterra empezará a ganar en intensidad. Tal vez sea el partido de mayor riesgo del Mundial . Y serán mayoría los argentinos en Atlanta, pero también viajarán miles de ingleses. Del lado sudamericano se recordarán los cruces anteriores, con el Azteca de 1986 como faro. Se presume que desde el Viejo Continente volverá a instalarse la idea de la conspiración a favor de la Scaloneta y Lionel Messi. «Nosotros no le damos bola a lo que se dice. Se va a hablar siempre porque, lamentablemente, es parte de esto. Lo que hacemos nosotros es tratar de responder en la cancha», le respondió Paredes a Clarín.
La presencia de Paredes le aportó más equilibrio a la Scaloneta. Y liberó a Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, que ahora tienen mayores responsabilidades ofensivas. El ex River le marcó a Egipto y el ex Argentinos Juniors a Suiza. «Yo trato de dar el máximo para ayudar al compañero. Estamos jugando un Mundial y a veces toca sufrir. Pero dimos la cara otra vez. No podemos esperar que Leo siempre sea el que nos salve; tenemos compañeros que también están a la altura y, por suerte, aparecen», analizó Paredes. Y siguió: «Sabemos que todos los partidos van a ser así porque los rivales también juegan y hacen sus planteos».
Paredes, que aclaró que solo sufrió un calambre sobre el final y salió por precaución, se refirió a la semifinal contra Inglaterra. «La verdad, nunca pensamos en lo que nos puede tocar. Vamos partido a partido. Sabemos lo que significa Inglaterra para nuestro país, pero es un partido de fútbol. No habrá favoritos porque en este Mundial todo está muy parejo. Lo prepararemos de la mejor manera. Somos un equipo que tiene mentalidad ganadora, ganas de competir y amor por la gente. Hemos generado algo hermoso».
Paredes no tiene el brillo de Messi, ni la explosión de Julián Alvarez, ni la capacidad para romper partidos de Enzo Fernández. Su aporte pasa por otro lado: darle orden a un equipo que necesita equilibrio para que sus figuras puedan desequilibrar. Frente a Suiza volvió a cumplir ese papel silencioso, casi invisible para muchos. Y si mantiene ese nivel, Scaloni tendrá una certeza más de cara al desafío más exigente del Mundial: una semifinal contra Inglaterra en la que cada detalle puede marcar la diferencia.









